El Mundo Madrid - Weekend

Infieles del metaverso

- RICARDO F. COLMENERO

ME ENCANTARÍA no tener que hablar de Tamara Falcó, pero me temo que esta semana no he cogido la línea 7 del metro de Madrid, entre Pitis y Hospital de Henares, que es donde me confirmó personalme­nte la ministra de Justicia, Pilar Llop, que se está hablando de la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Antes de nada tengo que confesarle­s que he sido infiel, me han sido infiel, e incluso he sido el otro, en un asunto en el que más que otorgarte la voz de la experienci­a te desacredit­a completame­nte. De ahí que piense que lo más sensato que se ha dicho sobre el tema lo soltó Enrique Iglesias con lo de «Tengo un ruso para ti», que igual la marquesa de Griñón hasta nos acaba arreglando lo del gas.

«La infidelida­d no es normal, no somos monos», dijo Tamara en El Hormiguero, que era precisamen­te lo que agradecía la mujer de Tony Soprano, quien veía las infidelida­des de su marido como una forma de masturbars­e; que ya hay que tener estómago, casi tanto como esa señora a la que pararon por la calle para preguntarl­e por el tema y soltó: «Yo aguanto hasta tenerlo en el altar y lo planto».

No es que quiera defender a Íñigo Onieva, que no se puede, pero media España aún se pregunta por qué no dijo que se había encontrado a una amiga en la

«La infidelida­d no es normal, no somos monos», dijo Tamara en ‘El Hormiguero’, precisamen­te lo que agradecía la mujer de Tony Soprano

fiesta y, haciendo el tonto, se dieron un beso, y se agarró a que todo había ocurrido en 2019, cuando lo que de verdad habría condenado a Onieva era saber todo lo que ocurrió en 2019.

Onieva prefirió hacer un paseíllo mintiendo ante los micros, porque pensó que es algo que se ve todos los días en el pasillo del Congreso. Pero lo más grave fue mentirle, un nanosegund­o en el metaverso antes, a una mujer que estuvo casada con Julio Iglesias, y que no sólo sabía cuántos días exactos hacían de tu infidelida­d, sino los que te faltaban para la próxima. A su «Yo lo digo a los medios, Isabel, no te preocupes» le faltó el «Aguántame el cubata, Tamara». Y aunque la marquesa de Griñón no quiso revelar qué le decía Onieva mientras dejaba el anillo en la mesa, cogía a sus perros y lo metía «todo en un bolso» (aquí Tamara miente fijo en lo de «todo»), auguro que sus justificac­iones fueron del tipo «Aquello lo dije como candidato, y no como presidente».

Dice Tamara que le pidió a la Virgen que le quitara a Onieva de encima, como si se tratara de un exorcismo, pero por lo menos aquellas amigas que le advertían que su novio era de los que decían «engagement» ahora creen en los milagros.

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