Th­ri­ller con cuel­gue.

De po­li­cía tar­do­fran­quis­ta en La is­la mí­ni­ma a yon­qui so­ña­dor en Plan de fu­ga. Ja­vier Gu­tie­rrez, ga­na­dor del Goya 2014, nos cuen­ta có­mo ha preparado uno de los pa­pe­les más ex­tre­mos de su ca­rre­ra mien­tras fan­ta­sea con el as­cen­so del Ra­cing de Fe­rrol

El País - Tentaciones - - CONTENIDOS - AN­DRÉS DO­MÍN­GUEZ DAVIT RUIZ - rea­li­za­da con un LG G6

Ja­vier Gu­tié­rrez se trans­for­ma en yon­ki pa­ra Plan de fu­ga mien­tras es­pe­ra el as­cen­so de su equi­po.

Rá­pi­do, el per­so­na­je de Ja­vier Gu­tié­rrez en Plan de fu­ga, so­lo as­pi­ra a dar un úl­ti­mo gran gol­pe pa­ra de­jar­lo to­do y cu­rar­se de sus adic­cio­nes en una pla­ya per­fec­ta. Es­te ac­tor ga­lle­go de co­ra­zón, aun­que na­ci­do en As­tu­rias, se con­for­ma con un té ver­de y un po­co de tran­qui­li­dad en­tre la ve­ge­ta­ción de la es­ta­ción de Ato­cha an­tes de lan­zar­se a la pro­mo­ción del Fes­ti­val de Má­la­ga. Son­rien­te, edu­ca­do, bromista y re­fle­xi­vo, Ja­vier bro­mea con el fo­tó­gra­fo: "Es­tas fo­tos son muy Kurtz en Apo­caly­pse now… ¡Pe­ro no me sa­ques mu­cha na­riz!". Sabe que es­tá en su me­jor mo­men­to. Tras la ria­da de pre­mios de La is­la mí­ni­ma en­ca­de­na pro­yec­tos, des­de la am­bi­cio­sa mi­ni­se­rie Lo

que es­con­dían sus ojos pa­san­do por Los úl­ti­mos de fi­li­pi­nas, As­sas­sin’s creed, Ver­güen­za (la se­rie de Juan Ca­ves­tany y Álvaro Fer­nán­dez-Ar­me­ro pa­ra Mo­vis­tar+)… y es­te par­ti­cu­lar Plan de fu­ga des­ti­na­do a pro­lon­gar el gran mo­men­to del th­ri­ller na­cio­nal más oscuro.

¿Có­mo ven­de­rías Plan de fu­ga a nues­tros lec­to­res? Es un th­ri­ller so­bre un atra­co en teo­ría per­fec­to, pe­ro que lue­go no lo es... O sí, aun­que no pa­ra to­dos. Na­da es lo que pa­re­ce. Se es­ca­pa del

th­ri­ller adre­na­lí­ti­co. Es más una his­to­ria de per­so­na­jes.

Tu yon­qui de Plan de fu­ga es tan es­pe­luz­nan­te co­mo el de Ch­ris­tian Bale en The figh­ter, ¿te ins­pi­ras­te en su

tra­ba­jo pa­ra in­ter­pre­tar a Rá­pi­do? Vi mu­chas pe­lis de yon­quis y esa fue una de ellas. El que hi­zo Ja­vier Bar­dem en Días con­ta­dos, el de Vi­cen­te Romero en Pa­dre co­ra­je… Hay muy bue­nas re­fe­ren­cias. Y so­bre to­do, tra­ba­jar un per­so­na­je con una dro­go­de­pen­den­cia es di­fi­ci­lí­si­mo, pue­des caer en el es­te­reo­ti­po. Te pue­des pa­sar... o no lle­gar. Uno de los re­tos de es­ta pe­li era ha­cer creí­ble es­te per­so­na­je. Hay que huir de lo aco­mo­da­ti­cio. Mi per­so­na­je es­tá co­lo­ca­do en po­cas es­ce­nas, pe­ro sí hay al­go en la for­ma de ha­blar. Es al­go muy fí­si­co, y el as­pec­to lo te­nía­mos cla­ro. Yo ha­bría que­ri­do adel­ga­zar mu­cho más, pe­ro ve­nía de otro tra­ba­jo y me fue im­po­si­ble.

Cre­cis­te en Fe­rrol en los años más du­ros de la he­roí­na. ¿Eso te ayu­dó pa­ra al­can­zar una ve­ro­si­mi­li­tud así? Yo soy hi­jo de los años 70 y 80, y vi­ví en una zo­na muy cas­ti­ga­da por el pa­ro y la

«Es­tu­ve va­rios días deam­bu­lan­do en­tre los yon­quis de Em­ba­ja­do­res... y pa­sé des­aper­ci­bi­do»

de­lin­cuen­cia, el ba­rrio de Ca­ran­za. En mi mis­mo edi­fi­cio vi­vían mu­chos chi­cos con pro­ble­mas de dro­gas, que sa­lían y en­tra­ban de la cár­cel con una fa­ci­li­dad pas­mo­sa. En es­te per­so­na­je hay un per­fu­me de al­gún co­le­ga de aque­lla épo­ca. Pe­ro tam­bién hi­ce un tra­ba­jo de cam­po de deam­bu­lar por la zo­na de Em­ba­ja­do­res, don­de hay mu­cho yon­qui es­pe­ran­do las cun­das, los co­ches que les lle­van a los po­bla­dos a pi­llar he­roí­na. Va­rias ma­ña­nas es­tu­ve ahí me­dio dis­fra­za­do... y pa­sé des­aper­ci­bi­do. Esa era una bue­na se­ñal (ri­sas).

Du­ran­te va­rios años hi­cis­te me­nos ci­ne y sí un par de se­ries de mu­cho éxi­to. ¿Ha­brías cam­bia­do la es­ta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca que da la te­le por los pre­mios y los fes­ti­va­les? No has men­cio­na­do el tea­tro, que nun­ca he de­ja­do de ha­cer­lo. Es ver­dad que te da una es­ta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca, no hay que ol­vi­dar que el 94% de los ac­to­res es­tá ca­si en el pa­ro. El otro día, en los pre­mios del ci­ne ga­lle­go, de­cían que el 60% de los ac­to­res y ac­tri­ces ga­lle­gos vi­ven en el um­bral de la po­bre­za. Son ci­fras alar­man­tes, pe­ro no cam­bio na­da de lo que he he­cho. La te­le­vi­sión es un me­dio que me en­can­ta pa­ra con­tar his­to­rias... Me ha da­do mu­chos re­ga­los, aun­que pe­lí­cu­las co­mo

La is­la mí­ni­ma son acon­te­ci­mien­tos ca­si úni­cos en la vi­da.

Cuan­do es­tás en el ro­da­je de una pe­lí­cu­la, ¿lle­gas a in­tuir si va a ser al­go es­pe­cial, co­mo en el ca­so de La is­la mí­ni­ma? No, soy muy tor­pe pa­ra eso. Ha­ce po­co ha­bla­ba so­bre un pro­yec­to que ten­go en te­le­vi­sión, y los pro­duc­to­res de­cían que les olía a pe­pi­na­zo, pe­ro yo no ten­go ese ol­fa­to. Es­toy más pen­dien­te de sa­car el tra­ba­jo dia­rio.

Has in­ter­pre­ta­do a Fran­co en dos oca­sio­nes. Sien­do fe­rro­lano, co­mo él, de­be re­sul­tar cuan­to me­nos cu­rio­so. Es un per­so­na­je que tie­ne al­go gui­ño­les­co, con esa voz ati­pla­da, esos ade­ma­nes ca­rac­te­rís­ti­cos, que lo ha­cen muy tea­tral. Tam­bién co­rres el ries­go de pa­sar­te, pe­ro es­toy con­ten­to con el re­sul­ta­do del tra­ba­jo.

¿Si­gues pen­san­do que se mi­ra con re­ce­lo a los ac­to­res que ve­nís de la

co­me­dia? Ca­da vez me­nos, y es una ale­gría. Ten­drá que ver con que el tra­ba­jo en el ci­ne ha dis­mi­nui­do... Pe­ro hu­bo una tem­po­ra­da en que re­sul­ta­ba más com­pli­ca­do, y ha­bía una par­te del ci­ne que mi­ra­ba así a los que ve­nía­mos de te­le­vi­sión. Aho­ra los gran­des ha­cen ci­ne, tea­tro, te­le­vi­sión...

Ha­ce un tiem­po te que­ja­bas de que te mi­ra­ban ra­ro cuan­do ibas a un buen res­tau­ran­te. ¿Crees que es un pre­jui­cio ha­cia el gre­mio de los ac­to­res? Sí, tie­ne que ver con lo que ha­blá­ba­mos an­tes, con que hay mu­chí­si­mo pa­ro y ha ha­bi­do una in­to­xi­ca­ción por par­te de al­gu­nos me­dios de co­mu­ni­ca­ción so­bre nues­tro ofi­cio. Des­de el PSOE con la ce­ja, y aho­ra con Po­de­mos, hay mu­cha ideo­lo­gía. Y sí, cier­to cla­sis­mo. Se nos mi­ra al­go mal cuan­do va­mos a un res­tau­ran­te... de más de un te­ne­dor.

For­mas­te par­te du­ran­te años del gru­po tea­tral Ani­ma­la­rio, ¿en­tien­des la fi­ja­ción que exis­te en al­gu­nos sec­to­res

ha­cia Willy To­le­do? Es un te­ma com­pli­ca­do. To­do el mun­do tie­ne que ex­pre­sar­se li­bre­men­te. An­tes que ac­to­res so­mos ciu­da­da­nos, y te­ne­mos de­re­cho a opi­nar. Yo es­toy se­gu­ro de que Willy tie­ne ra­zón en mu­chas co­sas, pe­ro a ve­ces le pier­de la for­ma. Y eso le da carnaza a cier­to sec­tor de la pren­sa, que in­da­ga en lo que di­ce, en sus re­des so­cia­les, pa­ra sa­car al­gún ti­tu­lar... Se le dio mu­cha es­to­pa en su día sin de­re­cho a ré­pli­ca, ya no por su ideo­lo­gía, sino por su as­pec­to fí­si­co. Él si­gue tra­ba­jan­do en tea­tro y en una se­rie en Ar­gen­ti­na, y yo es­pe­ro que muy pron­to vuel­va a te­ner tra­ba­jo en España, por­que es un gran­dí­si­mo ac­tor.

Eres muy del Ra­cing de Fe­rrol, pe­ro tam­bién bas­tan­te cho­lis­ta. ¿Qué es­co­ge­rías en­tre el as­cen­so del Ra­cing

y la Cham­pions del Atlé­ti­co? (No du­da) ¡As­cen­so del Ra­cing! Siem­pre hay que ir con los per­de­do­res. Yo ten­go al­ma de ju­bi­la­do, de pen­sio­nis­ta y de lo­ser... Hay que ir con los pe­que­ños y con los que sue­ñan en gran­de.

Plan de fu­ga se es­tre­na el 28 de abril.

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