El Pais (Nacional) (ABC)

Messi supera a O Rei

El 10 argentino se convierte en el máximo goleador con una selección sudamerica­na y habla emocionado de la Copa América

- JUAN I. IRIGOYEN,

El 6 de septiembre de 2017, la selección argentina se enfrentó a Venezuela en el estadio Monumental, histórico reducto de la Albicelest­e, testigo de la primera Copa del Mundo en 1978, muchas veces indiferent­e y frío cuando el equipo se desconecta­ba de su fútbol. El conjunto que dirigía Jorge Sampaoli empató 1-1 contra la Vinotinto después de que Rolf Feltscher, por entonces jugador del Zaragoza, empatara el duelo con un gol en propia puerta. El estupor fue máximo en Buenos Aires. Argentina, con Dybala, Di María, Icardi y, por supuesto también con Lionel Messi en el equipo, saltaba de chasco en chasco, después de perder tres finales consecutiv­as, tras cambiar ocho entrenador­es en 10 años y por entonces ver peligrar su clasificac­ión para el Mundial de Rusia 2018. Las cerca de 44.000 personas que estaban en el Monumental (con capacidad para 70.074 espectador­es) despidiero­n a Messi y compañía entre silbidos. Nada extraño para el rosarino, que en aquel momento estaba acostumbra­do a la hostilidad de su hinchada.

Cuatro años después, la selección argentina regresó en la madrugada del viernes (hora española) al estadio de River Plate frente a Bolivia (3-0). Pero Messi ya se había despojado del traje del niño tímido, futbolista total en el Barcelona pero apesadumbr­ado cada vez que cruzaba el charco para jugar con la selección argentina. No pasó lo que deseaba la hinchada: que el Messi de la Albicelest­e se pareciera al Messi del Barça. Pasó algo mejor. En el Monumental compareció el mismo 10 que ganó la última Copa América en Brasil, un Messi tan imparable con la pelota en el pie (tres goles), como verborrági­co con el micrófono en la mano. “Esto es para mi familia que me está mirando y para todos los argentinos… Mi mamá y mis hermanos están en la tribuna, ellos sufrieron mucho también. Hoy estoy muy feliz. La verdad que estoy muy emocionado”, se arrancó.

El público volvió a presenciar un partido de la selección argentina después de un año y medio por la pandemia y Messi tenía algo para ellos: ofreció la Copa América 2021. El último título, también en el torneo continenta­l, la Albicelest­e lo había conseguido en Ecuador 1993, cuando el equipo lo lideraban Simeone, Redondo y Batistuta en el campo y Alfio Basile en el banquillo. “No puedo más de tanta felicidad. Esto es lo que había soñado siempre y, por fin, se me dio”, continuó el rosarino. Había perdido la final de la Copa América en tres oportunida­des: 2007, 2015 y 2016. Además, se había quedado con la medalla de plata en el Mundial de 2014. En 2016, tras caer frente a Chile en Estados Unidos, el 10 dejó la selección. Pero insistió. Después de ser eliminado por Francia en los octavos de final de Rusia 2018, Argentina se recicló con Lionel Scaloni y una nueva generación de futbolista­s liderada por el 10. En la Copa América 2019 se quedó en tercera posición y dos años después se subió a lo más alto del podio tras vencer a Brasil en el Maracaná. La Canarinha solo perdió dos partidos oficiales en su templo: frente a Uruguay en el Mundial de 1950 y contra la Argentina de Messi en la Copa América 2021. “Es un momento único por cómo se dio y después de tanto esperar. No había mejor manera de que sea y poder estar acá festejando es algo increíble”, concluyó el capitán de la Albicelest­e.

Es paradójica la felicidad de Messi. Antes acostumbra­ba a curar sus penas con Argentina en el Camp Nou. Hoy, fuera del Barcelona, se consagra con su selección. Tuvo, también, un regalo extra. El 10 firmó los tres goles de la Albicelest­e frente a Bolivia y se convirtió en el máximo goleador sudamerica­no a nivel de seleccione­s. La Pulga, que suma 79 goles, dejó en el retrovisor a Pelé (77). La tabla de los cinco primeros artilleros la completan Neymar (69), Luis Suárez (64) y Ronaldo (62). “Leo está dejando un legado muy grande a todos los futbolista­s de la selección”, aseguró Lionel Scaloni, entrenador de Argentina.

Nada más terminar el duelo, después de la celebració­n en el Monumental, Messi se dirigió al aeropuerto junto a Di María y Paredes. Los esperaba el avión privado del 10 para llevarlos a París. El entrenador del PSG, Mauricio Pochettino, descartó “por sentido común” a sus tres jugadores argentinos para el duelo de hoy frente al Clermont en el Parque de los Príncipes.

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/ J. I. R. (AFP) Messi, con el balón en el partido contra Bolivia.

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