Un ál­bum para go­ber­nar­los a to­dos

‘The Dark Si­de of the Moon’ fue un dis­co ra­ro en la ca­rre­ra de Pink Floyd, pe­ro mar­có el gi­ro que les lle­vó a su má­xi­ma po­pu­la­ri­dad

El País (País Vasco) - - LAS COLECCIONE­S DE EL PAÍS - EL PAÍS,

Cuando el ál­bum The Dark Si­de of the Moon se pu­bli­có en 1973, la ban­da Pink Floyd ya ha­bía co­se­cha­do po­pu­la­ri­dad con Atom Heart Mot­her o Um­ma­gum­ma. Sin em­bar­go, su mú­si­ca to­da­vía no se ha­bía he­cho con mer­ca­dos co­mo el es­ta­dou­ni­den­se. El ex­tra­ño ál­bum idea­do por Ro­ger Wa­ters fue un pun­to de in­fle­xión para el gru­po, tan­to crea­ti­vo co­mo de po­pu­la­ri­dad, y un hi­to en la historia de la mú­si­ca: se con­vir­tió en uno de los más ven­di­dos de la historia con una es­ti­ma­ción de 50 mi­llo­nes de co­pias. The Dark Si­de of the Moon es la pri­me­ra en­tre­ga de la dis­co­gra­fía com­ple­ta que EL PAÍS po­ne a la ven­ta ma­ña­na, por 9,95 eu­ros. In­clu­ye gra­tis ca­ja con­te­ne­do­ra.

El origen del gru­po es­tu­vo mar­ca­do por las le­tras de Syd Ba­rrett, el pri­mer can­tan­te. Sus com­po­si­cio­nes de­li­ran­tes ca­sa­ban bien con el rock psi­co­dé­li­co con el que ex­pe­ri­men­ta­ban en los lo­ca­les lon­di­nen­ses de fi­na­les de los se­sen­ta. Pe­ro Pink Floyd fue ha­cien­do evo­lu­cio­nar su so­ni­do y tam­bién sus men­sa­jes has­ta re­plan­tear­se el ca­rác­ter de sus temas. Aban­do­na­ron la im­pre­ci­sión y las fór­mu­las oní­ri­cas para con­cre­tar en le­tras te­rre­na­les y acor­tar tam­bién las partes ins­tru­men­ta­les. Wa­ters pro­pu­so ha­cer una lis­ta de cues­tio­nes co­mo la muer­te, el di­ne­ro, la vio­len­cia o la lo­cu­ra, es­ta úl­ti­ma in­flui­da por los pro­ble­mas men­ta­les de Ba­rrett, que lo lle­va­ron a aban­do­nar la agru­pa­ción. To­das las pa­la­bras te­nían que ver con sus preo­cu­pa­cio­nes y a par­tir de esa lis­ta tra­ba­ja­ron en su pri­mer ál­bum con­cep­tual. Da­vid Gil­mour apun­tó en una en­tre­vis­ta para Ro­lling Sto­ne que este cam­bio fue sin du­da “un sal­to ade­lan­te” para el gru­po.

El uni­ver­so The Dark Si­de of the Moon se pre­sen­tó al pú­bli­co an­tes de que el dis­co fue­se edi­ta­do. A prin­ci­pios de 1972, la ban­da te­nía pre­vis­tas va­rias ci­tas por el Reino Uni­do en las que to­ca­ron este tra­ba­jo, así co­mo en Ja­pón, adon­de via­ja­ron en mar­zo.

La gra­ba­ción del dis­co se pro­du­jo en los es­tu­dios Ab­bey Road, en los que vol­vie­ron a coin­ci­dir con The Beatles, pues ya lo ha­bían he­cho durante la pre­pa­ra­ción de su pri­mer ál­bum The Pi­per at the Ga­tes of Dawn. Apro­ve­cha­ron esa cir­cuns­tan­cia para re­co­ger al­gu­nas vo­ces co­mo la de Paul y Lin­da McCart­ney, ade­más de las de otros ami­gos y fa­mi­lia­res, que des­pués in­clu­ye­ron en el ál­bum. Rea­li­za­ban pre­gun­tas co­mo: “¿Al­gu­na vez has pen­sa­do si nos es­ta­mos vol­vien­do locos?”. Las res­pues­tas más ori­gi­na­les que­da­ron re­gis­tra­das en el dis­co.

The Dark Si­de of the Moon fi­nal­men­te se lan­zó en 1973. Pe­se a ser una ra­re­za en su dis­co­gra­fía, se con­vir­tió en su gran éxi­to. Lle­gó a lo más al­to de la lis­ta Bill­board y se cal­cu­la que es­tá en una de ca­da cin­co ca­sas lon­di­nen­ses. Se tra­ta de uno de los dis­cos más vi­vos de Pink Floyd, pues ca­da cier­to tiem­po vuel­ve a su­bir es­ca­lo­nes en las lis­tas de ven­tas ac­tua­les.

La co­lec­ción Pink Floyd es­tá dis­po­ni­ble ca­da do­min­go en los quios­cos y tam­bién en la web www.co­lec­cio­nes.el­pais.com

/ ÁLEX ONCIU

Ca­ja y ca­rá­tu­la de la pri­me­ra en­tre­ga de la co­lec­ción Pink Floyd, de EL PAÍS.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.