Desa­yuno de do­min­go con… la ac­triz Ele­na Rivera.

Za­ra­go­za­na del 92. Du­ran­te 13 años fui Ka­ri­na, la no­via de Car­los, en 'Cuén­ta­me có­mo pa­só'. He pro­ta­go­ni­za­do 'La ver­dad', en Te­lecin­co, y es­toy de gi­ra tea­tral con 'La vuel­ta de No­ra', con Ai­ta­na Sán­chez-Gi­jón.

El Periódico de Catalunya (Castellano) - Dominical - - SUMARIO -

XL­Se­ma­nal. Ha de­di­ca­do a la se­rie Cuén­ta­me... la mi­tad de su vi­da. Ele­na Rivera. Sí, en ella he cre­ci­do per­so­nal y pro­fe­sio­nal­men­te. Yo ve­nía de la mú­si­ca y en Cuén­ta­me… des­cu­brí que que­ría ser ac­triz. La vi­da me ha traí­do co­sas que no he bus­ca­do; lo que em­pe­zó sien­do un jue­go se ha con­ver­ti­do en mi pro­fe­sión. XL. Sor­pren­de que mu­chas de sus vi­ven­cias, co­mo su pri­mer be­so, fue­ran pri­me­ro an­te las cá­ma­ras y no en su vi­da real. E.R. Es ver­dad, pe­ro era tan pe­que­ña –te­nía 12 años– que aquel be­so fue pu­ra inocen­cia. An­te una cá­ma­ra, to­do es fic­ción y así lo vi­ves. Mi pri­mer be­so sen­ti­do fue en la vi­da real, sin du­da. XL. A una ni­ña ¿la con­di­cio­na cre­cer en su en­torno, in­mer­sa en otra men­ta­li­dad? E.R. Pues mu­cho, sí. Me he lle­va­do bas­tan­tes co­sas de la se­rie a mi vi­da. Con el te­ma de La Ma­na­da, por ejem­plo, mi ca­be­za se fue rá­pi­da­men­te a la vio­la­ción de Ka­ri­na, cuan­do ni su ma­dre ni el juez la creían. La de Cuén­ta­me… fue una his­to­ria de ha­ce mu­cho tiem­po, pe­ro con los años pa­re­ce que es­te ti­po de co­sas si­guen igual. XL. La gen­te de su edad des­co­no­ce nues­tra his­to­ria más re­cien­te, pe­ro us­ted tie­ne un máster en las úl­ti­mas dé­ca­das. E.R. ¡Es que yo vi­ví la muer­te de Fran­co! ¡Es­tu­ve allí! Es un po­co su­rrea­lis­ta, ¿no? Re­cuer­do que en un exa­men de 2.º de ba­chi­lle­ra­to pre­gun­ta­ron so­bre Carrero Blan­co y me lan­cé a po­ner de­ta­lles que no ve­nían en nin­gún li­bro y que, a lo me­jor, has­ta el pro­fe­sor des­co­no­cía [ríe]. XL. Re­co­noz­ca que es un 'pun­ta­zo' cam­biar a Car­los (Cuén­ta­me…) por Jon Kor­ta­ja­re­na (su pa­re­ja en La ver­dad). E.R. ¡ Ja­ja­ja! ¡Es que es im­pre­sio­nan­te lo de Jon! Los dos per­ci­bi­mos ya en el cas­ting que te­nía­mos fee­ling. Ade­más de gua­pí­si­mo, es muy hu­mil­de y en­can­ta­dor. Ha si­do un des­cu­bri­mien­to: a mí me ha ga­na­do es­te chi­co, lo quie­ro mu­cho. XL. Ha­ce 8 años em­pe­zó a es­tu­diar Ma­gis­te­rio en Za­ra­go­za, ¿un plan B? E.R. No, siem­pre so­ñé con ser maes­tra de ni­ños. Pe­ro, en­tre que me vi­ne a Ma­drid y que des­pués me fui a ro­dar La ver­dad a San­tan­der, tu­ve que apar­car­lo, pe­ro es­pe­ro ter­mi­nar la ca­rre­ra es­te año. XL. Su ma­dre tam­bién es maes­tra. E.R. Sí, pe­ro ella es de pri­ma­ria; yo pre­fie­ro ser­lo de in­fan­til: ten­go mu­cha de­bi­li­dad por los pe­que­ñi­tos. Mis pa­dres per­te­ne­cen a otro mun­do, pe­ro siem­pre me apo­ya­ron mu­cho: sa­ben que mi pa­sión es la in­ter­pre­ta­ción; lo que pa­sa es que es­te mun­do es muy com­pli­ca­do, la vi­da es muy lar­ga y nun­ca se sa­be.

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