El ci­ne sin pa­lo­mi­tas.

No en­ten­der una pe­lí­cu­la es ma­ra­vi­llo­so, de lo me­jor que te pue­de pa­sar en es­te ci­ne-coo­pe­ra­ti­va: la pue­des vol­ver a ver, asis­tir a un co­lo­quio o in­clu­so char­lar con el di­rec­tor

El Periódico de Catalunya (Castellano) - On Barcelona - - SUMARIO -

Ho­ri­zon­tal. La cul­tu­ra pue­de y de­be as­pi­rar a ser ho­ri­zon­tal. Hay que en­se­ñar al mun­do que las co­sas se pue­den ha­cer de otra ma­ne­ra. Y es­te ci­ne es un ejem­plo. Su nom­bre es Zum­zeig, el rui­do de al­gu­nos in­sec­tos, y es vi­bran­te. Es in­clu­so el so­ni­do de un pro­yec­tor de ci-

ne. Tam­bién es el rui­do que pre­ten­den ha­cer des­de el pri­mer ci­ne-coo­pe­ra­ti­va de Ca­ta­lun­ya, un re­fe­ren­te en Eu­ro­pa del ci­ne ex­pe­ri­men­tal. Un mo­de­lo par­ti­ci­pa­ti­vo, trans­pa­ren­te y de­mo­crá­ti­co, así lo de­fi­nen en su pá­gi­na web y así lo ex­pli­ca Javier, uno de los so­cios y pro­duc­tor in­de­pen­dien­te. Lo más im­por­tan­te es que no se que­dan en una de­cla­ra­ción de in­ten­cio­nes, sino que pa­san a la ac­ción. Ac­ción y trans­for­ma­ción. Dos con­cep­tos que de­fi­nen es­te es­pa­cio: un ci­ne en el que pa­san co­sas.

«La gen­te que vie­ne a Zum­zeig tie­ne la úl­ti­ma pa­la­bra, son los que pa­gan y aca­ban dan­do for­ma a es­te pro­yec­to». Por es­ta ra­zón, Zum­zeig es al­go más que un ci­ne, es, en reali­dad, una se­de so­cial con ca­rác­ter asam­blea­rio. «Hay que per­der el mie­do a la pa­la­bra asam­blea», reivin­di­ca Javier, que po­see una con­cep­ción del ar­te muy ale­ja­da del cir­cui­to co­mer­cial, don­de lo úni­co que im­por­ta, ase­gu­ra, es el con­su­mo y po­co más.

PERDERSE EN LA OBRA

Des­de Zum­zeig se in­ten­ta tum­bar la ex­ten­di­da idea del ci­ne co­mo me­ro en­tre­te­ni­mien­to. ¡Ojo!, que no es que no lo sea. «Exis­te vi­da más allá de la tra­ma. Y una pe­li no es bue­na o ma­la en fun­ción de cuán­tas co­sas pa­sen, ni de si pier- de el bueno o ga­na el ma­lo. Es el dis­cur­so lo que da va­li­dez a una obra. Aquí po­ne­mos el fo­co en esos as­pec­tos, los tra­ta­mos, mi­ma­mos y tam­bién los des­cu­bri­mos a tra­vés de pre­sen­ta­cio­nes pre­vias a las pe­lí­cu­las, de­ba­tes a pos­te­rio­ri , co­lo­quios o en­cuen­tros con di­rec­to­res, rea­li­za­do­res y guio­nis­tas. Y no so­mos el úni­co si­tio que lo ha­ce». Javier in­sis­te en la im­por­tan­cia de perderse en una obra y no sen­tir­se in­có­mo­do. Que no ha­ce fal­ta en­ten­der­lo to­do y no hay que frus­tar­se por ello.

Es más: se pue­de ve­nir al Zum­zeig y no ver una pe­lí­cu­la. No es nin­gún pe­ca­do. Es su­fi­cien­te con ir a es­cu­char mú­si­ca, in­ter­cam­biar li­bros o en­con­trar­se con al­gún fri­ki al que le gus­ten aún más que a ti las pe­lis de Can­tin­flas.

Aun­que si lo pre­fie­res, pue­des op­tar por unas ca­ñas en su bis­trot y sen­tir­te Amé­lie en un mo­men­to de de­li­rio. Tam­bién pue­des pe­dir al­go de co­mer. «Los pla­tos son sen­ci­llos pe­ro ri­cos, que es lo que im­por­ta», co­men­ta Javier.

Sin em­bar­go, ci­ne y co­mi­da no aca­ban de ser una pa­re­ja muy bien ave­ni­da en el mun­di­llo ci­né­fi­lo. A al­gu­nos les pa­re­ce la mis­mí­si­ma ca­ra opues­ta de una mo­ne­da. Pe­ro no tie­ne por qué ser­lo, no en es­te ca­so. «La co­mi­da es­tá ve­ta­da en la sa­la de pro­yec­ción. Pri­me­ro, por res­pe­to a la obra y, se­gun­do, por res­pe­to al pú­bli­co», ad­vier­te Javier.

Es im­por­tan­te ma­ti­zar que se tra­ta de dos es­pa­cios per­fec­ta­men­te di­fe­ren­cia­dos, pe­ro que con­ver­gen en un mis­mo cos­mos, y tan­to uno co­mo el otro do­tan de sen­ti­do a un mis­mo con­cep­to.

AÚN MÁS SO­CIAL

Ha­ce po­co más de un año, en ple­na cri­sis del sec­tor y con to­das las de per­der, na­die apos­ta­ba un du­ro por la con­ver­sión de un ci­ne -que era ya com­pro­me­ti­do- a coo­pe­ra­ti­va. Una aven­tu­ra que seis te­me­ra­rios de­ci­die­ron em­pren­der por amor al ar­te. Vol­ver a le­van­tar las per­sia­nas de es­te ci­ne con­ven­ci­dos de un nue­vo for­ma­to. Ho­ri­zon­tal. La cul­tu­ra pue­de y de­be as­pi­rar a ser ho­ri­zon­tal. Lar­ga vi­da al Zum­zeig. —

«EXIS­TE VI­DA MÁS ALLÁ DE LA TRA­MA. UNA PE­LÍ­CU­LA NO ES BUE­NA O MA­LA EN FUN­CIÓN DE CUÁN­TAS CO­SAS PA­SEN»

Zum­zeig Ca­lle de Bé­jar, 53 Ho­ra­rio: mar­tes a do­min­go de 17.00 a 00.00 ho­ras Pre­cio: de 3 a 7 €

JOAN PUIG

BIS­TROT Es el pun­to de en­cuen­tro del Zum­zeig, con si­llo­nes y me­sas pa­ra com­par­tir.

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