Naj­wa NIM­RI

"Ha­cer la se­rie 'Vis a vis' es co­mo te­ner con­ti­nua­men­te 16 años. Se vi­ve con la mis­ma in­ten­si­dad"

El Periódico de Catalunya (Castellano) - Teletodo - - PORTADA - JUAN FERNÁNDEZ

Naj­wa Nim­ri (Pam­plo­na, 1972) siem­pre le han ido co­mo ani­llo al de­do los pa­pe­les ob­se­si­vos. Y si al­go dis­tin­gue a Zu­le­ma, su per­so­na­je en Vis a vis, apar­te de su ima­gen de có­mic y sus mo­da­les de sa­mu­rái, es su ob­se­sión por es­ca­par de la cár­cel. En la nue­va tem­po­ra­da se­gui­rá in­ten­tán­do­lo, aun­que aho­ra el reto es más com-

pli­ca­do: se en­fren­ta a un sis­te­ma car­ce­la­rio aún más es­tric­to y al po­der que ejer­ce el clan de las chi­nas, la ma­fia que man­da tras los ba­rro­tes de Cruz del Nor­te y que nin­gu­nea la au­to­ri­dad que ella traía de la pri­sión an­te­rior.

–Hu­bo quien pen­só que Vis a vis aca­ba­ba en el úl­ti­mo ca­pí­tu­lo de la segunda tem­po­ra­da. ¿Fue su ca­so?

– Estaba en­tre las con­ven­ci­das de su con­ti­nui­dad. No por­que sos­pe­cha­ra na­da ni me hu­bie­ran ade­lan­ta­do nin­gu­na in­for­ma­ción, sino por la ma­ne­ra tan in­sis­ten­te que te­nía el pú­bli­co de pe­dir más epi­so­dios. Me ha sor­pren­di­do mu­chí­si­mo. Pa­sa­ban los me­ses y la gen­te se­guía dan­do la va­ra con nues­tro re­gre­so. Me lo pe­dían en las re­des, me lo de­cían en la ca­lle, les da­ba igual que an­du­vie­ra lia­da con otros pro­yec­tos, ellos so­lo que­rían vol­ver a sa­ber de Zu­le­ma y del res­to de in­ter­nas. A ve­ces, alar­ma­da, lla­ma­ba a la pro­duc­to­ra y pre­gun­ta­ba: «¿Sa­béis cuán­do va a pa­rar la pe­ña de pe­dir es­to?». Pe­ro na­die me de­cía na­da.

–Has­ta que le con­fir­ma­ron que sí, que ha­bría nue­va tem­po­ra­da. ¿Có­mo re­ci­bió esa no­ti­cia?

–Me ilu­sio­nó mu­cho, ya que ha­cer

Vis a vis es una de las me­jo­res ex­pe­rien­cias que vi­vi­do des­de que me de­di­co a es­to. Por mi per­so­na­je, que es muy po­ten­te, y por to­do el equi­po, des­de las com­pa­ñe­ras has­ta los téc­ni­cos, los pro­duc­to­res y los ma­qui­lla­do­res. Se ha pro­du­ci­do un efec­to muy cu­rio­so en es­te lu­gar, nos que­re­mos mu­cho, to­do flu­ye en­tre no­so­tros, so­mos co­mo una fa­mi­lia. Me da­ba mie­do que se aca­ba­ra es­te ro­da­je por­que te­mía que ese día iba a sen­tir que te­nía de gol­pe 80 años. Ha­cer Vis a

vis es co­mo te­ner con­ti­nua­men­te 16 años. Lo vi­vi­mos to­do con esa in­ten­si­dad.

–¿Siem­pre ha pen­sa­do así so­bre es­ta se­rie?

–Re­cuer­do el día que me ha­bla­ron por pri­me­ra vez de Vis a vis. Me con­ta­ron: vas a ser la ma­la, y ade­más una ma­la de ori­gen ára­be, y es­ta­rás en­ce­rra­da en en una cár­cel de mu­je­res. Pen­sé en to­do lo que po­día ha­cer con un per­so­na­je que par­tía de esa pre­mi­sa y me sen­tí atraí­da. Lue­go me en­se­ña­ron el pla­tó, me ex­pli­ca­ron el plan­tea­mien­to de la se­rie y me di­je: ¡no me lo pue­do creer, es­to es una ma­ra­vi­lla! Hay si­tios don­de sien­to que cua­dro y otros en los que no, y aquí me vi des­de el pri­mer mo­men­to.

–¿Qué le atra­jo de Zu­le­ma?

– Yo me mue­vo por cier­tos pa­rá­me­tros que no son los ha­bi­tua­les. Bus­co dar­le cre­di­bi­li­dad a mi tra­ba­jo. No per­si­go fama ni otras cues­tio­nes que me in­tere­san me­nos. Con Zu­le­ma me sen­tí fe­liz des­de el prin­ci­pio, por­que me ofre­cía mu­chas po­si­bi­li­da­des pa­ra es­te ob­je­ti­vo. En mi pri­me­ra es­ce­na, re­cuer­do que apa­re­cía ven­dien­do a una chi­ca, en plan pro­xe­ne­ta. ¡ Tre­men­do! Pa­ra mí era im­por­tan­te con­tar que más allá de ha­cer el bien o el mal exis­te otra di­men­sión que nor­mal­men­te no ve­mos en las per­so­nas. Y que quien ha na­ci­do jo­di­da y nun­ca ha en­con­tra­do na­da bueno en su vi­da, co­mo es el ca­so de Zu­le­ma, por lo ge­ne­ral res­pon­de a otro ti­po de im­pul­sos. Esos im­pul­sos son los que me in­tere­san.

–¿Qué se pue­de sa­car de ahí?

– Mu­cho, si se sa­be ha­cer. Es­toy muy agra­de­ci­da a los guio­nis­tas por­que me han ayu­da­do a cre­cer con es­te per­so­na­je. Zu­le­ma tie­ne una claus­tro­fo­bia in­ter­na enor­me, una du­re­za muy es­toi­ca, pe­ro de­bía­mos ir ablan­dán­do­la po­co a po­co pa­ra dar­le jue­go, y con el pa­so de los ca­pí­tu­los lo he­mos lo­gra­do. Cuan­do em­pe­cé a ver que mu­chos se­gui­do­res de la se­rie em­pa­ti­za­ban con ella en vez de re­pu­diar­la, sen­tí la res­pon­sa­bi­li­dad de mos­trar que tras su for­ma de ac­tuar so­lo hay una ne­ce­si­dad

«Ha­cer la se­rie ‘Vis a vis’ es co­mo te­ner siem­pre 16 años. Lo vi­vi­mos to­do con esa in­ten­si­dad» «Bus­co dar cre­di­bi­li­dad a mi tra­ba­jo. No per­si­go fama ni otras co­sas que me in­tere­san me­nos»

muy hu­ma­na de sen­tir el ai­re y el sol, de res­pi­rar. Su ob­se­sión por es­ca­par y con­se­guir la li­ber­tad se con­vir­tió pa­ra mí en un reto a vi­da o muer­te.

–¿Có­mo lle­va ser la ma­la?

-Ten­go ami­gos ac­to­res que hi­cie­ron de ma­los en se­ries y pe­lí­cu­las que me avi­sa­ron: vas a fli­par al ver có­mo te odian, la gen­te aca­ba­rá ti­rán­do­te pan por la ca­lle. Me pre­pa­ré pa­ra eso y no me im­por­ta­ba, estaba en­can­ta­da de ser la odia­da. Sin em­bar­go, lo que lue­go re­ci­bí del pú­bli­co fue to­do lo con­tra­rio.

– Tras ver la ter­ce­ra tem­po­ra­da, ¿ cre que sus se­gui­do­res le ti­ra­rán más pan o le lan­za­rán más be­sos?

– Es­ta tem­po­ra­da es más di­ver­ti­da pa­ra mi per­so­na­je, por­que to­do lo que te­nía que pe­lear ya lo ha pe­lea­do y aho­ra la gen­te in­clu­so se va a reír con ella. En el fon­do, lo su­yo tie­ne gra­cia. Es­tá ob­se­sio­na­da con es­ca­par y to­do lo que idea es­tá orien­ta­do a ese fin, pe­ro le sa­le tan mal que no con­si­gue huir y si­gue en la cár­cel. Zu­le­ma es te­rri­ble­men­te com­ple­ja y a la vez una cha­pu­ze­ra de cui­da­do.

– ¿ Cuán­to hay de Naj­wa Nim­ri en ella?

- Me gus­tan los per­so­na­jes que es­tán en gue­rra por­que con ellos sien­to que la­to con el pul­so de la vi­da. ¿ Qué voy a ha­cer, si no? ¿De da­ma que apa­re­ce en es­ce­na di­cien­do: « La ce­na es­tá ser­vi­da, se­ñor » ? Pues no, ahí no me veo. En cam­bio, Zu­le­ma vi­ve con una in­ten­ción que va más allá. In­clu­so la es­té­ti­ca le acom­pa­ña y tras­cien­de al per­so­na­je; ha­ce que el es­pec­ta­dor, al ver­la, in­tu­ya que le pue­de pa­sar cual­quier co­sa. Con ella ca­be to­do, des­de lo más ele­va­do a lo más ras­tre­ro. Con Zu­le­ma, lo bueno y lo ma­lo se con­fun­den.

–¿Se pa­re­ce a otros pa­pe­les que ha­ya te­ni­do an­tes?

– En par­te sí, qui­zá por­que lle­vo mu­cho tiem­po lu­chan­do por te­ner es­te ti­po de per­so­na­jes. Y si in­sis­tes y te man­tie­nes fiel a una for­ma de tra­ba­jar, al fi­nal te lle­gan. Yo em­pe­cé en Salto al va

cío,, no ha­cien­do co­me­dias de la te­le. En aque­lla pe­lí­cu­la ha­cía de ma­la y to­do el ra­to iba con una pi­pa en la mano. Des­pués me lle­ga­ron mu­chas ofer­tas y fui eli­gien­do unas y des­car­tan­do otras, al prin­ci­pio sin te­ner ni idea, sin sa­ber ni si­quie­ra si me gus­ta­ba el mun­di­llo de la in­ter­pre­ta­ción. Ele­gir es­te ca­mino me ha man­te­ni­do ac­ti­va la ima­gi­na­ción.

– En aque­lla épo­ca, la te­le era muy di­fe­ren­te a la que se ha­ce aho­ra.

–Sí, por suer­te eso ha cam­bia­do. Lo que no com­pren­do es que no ha­ya ocu­rri­do an­tes. Se pen­sa­ba que el pú­bli­co es­pa­ñol no en­ten­día es­te ti­po de his­to­rias, pe­ro no es cier­to, cla­ro que las en­tien­de y les in­tere­sa. La gen­te ha leí­do có­mic, ha vis­to cien­cia fic­ción, ha vis­to mu­chas se­ries, sa­be lo que pa­sa en el pla­ne­ta. Hay que de­jar de to­mar al pú­bli­co por im­bé­cil. Al me­nos, es lo que yo ha­go, aun­que so­lo sea por­que si no lo ha­go, la pri­me­ra im­bé­cil se­ré yo. Y no es el ca­so.

«Me gus­tan los per­so­na­jes que es­tán en gue­rra, por­que con ellos sien­to que la­to con el pul­so de la vi­da»

MA­LA MA­Lí­SI­MA La ac­triz di­ce ser fe­liz dan­do vi­da a Zu­le­ma, una de las in­ter­nas de ‘Vis a vis’.

VIR­GI­NIA M. CHI­CO

LAS RE­CLU­SAS Nim­ri, en­tre Mag­gie Ci­van­tos y Al­ba Flores y el res­to de las ac­tri­ces de la se­rie.

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