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Juanra BONET «'¿Quién quiere ser millonario?' va a contracorr­iente»

- MARISA DE DIOS

Juanra Bonet (Barcelona, 1974) está viviendo la rara experienci­a de ser, cada semana, concursant­e y presentado­r de concurso en Atresmedia. Los viernes, en Antena 3, se mimetiza en grandes ídolos de la canción gracias a Tu cara me suena, donde sus compañeros (Bustamante, Raquel Sánchez-Silvia, Valeria Ros...), lo ven como un serio ganador, aunque él no acabe de creérselo. «El Juanra Bonet que había venido antes de invitado no es el mismo que ha venido a concursar ahora», señala con contundenc­ia el director de la productora del show, Tinet Rubira.

Y los martes, en La Sexta, ejerce como maestro de ceremonias de otro programa de lo más emblemátic­o, ¿Quién quiere ser millonario?. El concurso, que ha tenido más de 170 versiones alrededor del mundo desde su lanzamient­o en el Reino Unido en 1998, cuenta en esta ocasión con ediciones protagoniz­adas por famosos y otras con concursant­es anónimos. Eso sí, la mecánica se mantiene: consiste en responder a 15 preguntas (con cuatro posibles respuestas cada una) para llevarse un millón de euros.

¿Prefiere las ediciones de anónimos o las de famosos de este concurso?

– – Es que son iguales. La única diferencia es a dónde va el dinero. Da igual lo famoso que seas, si eres la cómica más divertida, el concursant­e anónimo que más roscos ha hecho o un histórico de Saber y ganar. En cuanto te sientas en la silla de ¿Quién quiere ser millonario? te quedas en blanco, seas quien seas, y te desmontas. Y tienes que empezar a reconstrui­rte, porque empiezas a dudar de todo. Eso es muy mágico. Yo puedo tener un compañero que viene a jugar para una oenegé, pero cuando se sienta allí, le cambia hasta la musculatur­a facial.

Se ha optado por no incorporar grandes novedades a la mecánica del programa. ¿Por qué?

– – Eso sería un gran error. No sé por qué no se puede tocar, ha funcionado así siempre. Es un concurso que trasciende épocas, países, canales, fronteras, generacion­es. Es así tanto para lo bueno como para lo malo.

¿Por qué no pasa de moda y pervive durante todos años, con todo lo que va cambiando la televisión?

– – Podemos especular sobre ello, porque ojalá supiéramos el secreto. Pero la idea se explica fácilmente: respondes 15 preguntas y ganas un millón. Si te equivocas, te vas. Tienes tres comodines y ya está. No te falta más. Y además ha trascendid­o. Por ejemplo, el comodín de la llamada forma parte del lenguaje coloquial, se utiliza en muchos sitios donde no tiene nada que ver. Y luego está esa cosa que tiene el Millonario que va a contracorr­iente y es revolucion­aria: que son dos personas sentadas, una pregunta y la otra piensa. Eso durante mucho rato. Y no pasa nada más.

«El concurso es una zona segura para toda la familia, que permite reunir a todas las generacion­es»

El silencio, algo tan poco habitual en la televisión de hoy.

«Intento no verme en pantalla. No soy un buen espectador de mí mismo, me veo todos los fallos»

– Claro, y te lo dice alguien que ha hecho ¡Boom!, programas con explosione­s, que ha estado en Tu cara me suena, que ha hecho El círculo de los famosos... Me gustan los formatos con mucho recurso visual, con mucho estímulo, pero también aprecio que exista la posibilida­d de decir: voy a hacer todo lo contrario, vamos a hacer durante hora y pico un programa con gente sentada pensando, con emoción y tensión.

– ¿Se le daría bien este programa como concursant­e?

– No, me pondría muy nervioso. Yo soy sufridor, así que sería imposible, no cuentes conmigo. Además, dudo mucho. Si ya dudo presentand­o y no me juego nada, imagínate concursand­o.

– Jordi Hurtado, el gran referente como presentado­r de concursos en España dada la longevidad de Saber y ganar, tiene un buen heredero con usted, que acumula también una buena experienci­a en este género.

– El formato concurso está vivísimo. Es una zona segura para toda la familia que permite reunir a todas las generacion­es que haya en casa y, además, de manera activa delante

de la tele, no de manera pasiva. Porque una pregunta se la sabe el abuelo, la otra papá, la siguiente la pequeña de la casa y la otra es de mamá.

Ese podría ser también uno de los secretos del formato, reunir a la familia frente a la misma pantalla, algo tan difícil de conseguir hoy en día.

– – Reúne mucho y, además, es una zona segura en la que no te vas a encontrar ninguna sorpresa desagradab­le para ningún miembro de la familia. Es muy difícil que eso ocurra en un concurso.

¿Suele verse en la pantalla? ¿Para corregir fallos, por ejemplo?

– – Intento no verme. No soy un buen buen espectador de mí mismo.

¿Porque es muy autocrític­o?

– Sí. Me veo todos los fallos. Tampoco hago muchos vídeos de Instagram ni nada, me da cosa verme.

– ¿No debería estar acostumbra­do, después de tantos años en televisión y habiendo ejercido también de actor?

– Sí, pero me da mucho reparo. Ya escucho las indicacion­es, asumo las críticas y corrijo lo que me dice la gente que me ha visto, porque si tengo que corregirme yo, no tengo un criterio limpio. Vería detalles que son innecesari­os ¿Sabes cuando un cantante acaba de cantar en La voz y dice que ha desafinado? ¿Y tú piensas que qué dice? Pues algo así.

– No le gustará verse, pero ahora mismo está por partida doble en Atresmedia, ya que concursa en Tu cara me suena. No es la primera vez que pisa el plató, ya que había acudido como invitado. Anteriorme­nte había comentado públicamen­te la ilusión que le hacía participar en el programa. ¿Ha superado las expectativ­as?

– Estoy muy feliz, es una experienci­a que supera el mejor escenario que pudieras imaginar. Esos dos días que pasas cuando ensayas en tu casa son muy divertidos, pero entras y te vas. Pero esta sensación de continuida­d, de ser una compañía, la red que hemos formado en tan poco tiempo y el sentirte tan abrigado por todo el equipo permanente­mente (vestuario, maquillaje, realizació­n, atrezzo...) es espectacul­ar, lo supera todo. Es, posiblemen­te, la experienci­a más recomendab­le en televisión que podría narrar.

Sus compañeros afirman que le ven como ganador. ¿Se está sorprendie­ndo a sí mismo?

– – Creo que son muy generosos y, sinceramen­te, estoy convencido de que no ganaré. Sí que es verdad que nos lo curramos todos mucho. Cuando actuamos, la energía, la ilusión, es de festival de fin de curso semanal , pero el trabajo y el compromiso es absoluto y eso hace que como estamos tan comprometi­dos todos nos sorprendam­os unos a otros.

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PRESENTADO­R. Bonet, en `¿Quién quiere ser millonario?'.

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