El Periódico - Castellano

ENTRENADOR DEL CITY

- ENRIC GIL Pep Guardiola

El City no gana los partidos en los últimos minutos, los gana en los primeros. Guardiola es un entrenador que no quiere sorpresas y sus hombres arrancan los encuentros como si se estuvieran acabando. Es así como el de Santpedor le ganó la partida este domingo a Mourinho (3-1), que ve como los cityzens se alejan 12 puntos en la clasificac­ión y el título de liga se complica.

El portugués consideró que el calendario, con tres partidos como visitantes seguidos, condicionó su rendimient­o, pero estuvo más optimista que de costumbre: «Hicimos un buen partido, estoy con mis jugadores, estamos unidos y no estamos afectados». Palabras que podría haber suscrito el mismo Guardiola que alabó el trabajo de su equipo y reconoció que los arranques fueron claves para la victoria.

El partido empezó sin sorpresas: el City muy enchufado y el United demasiado frío. Arranque con un vendaval ofensivo de los de Guardiola que a los 11 minutos se cobraron el primer gol gracias a un fino David Silva, que convirtió un centro de Bernardo des de la frontal del área chica. El gozo de los aficionado­s locales fue dulce sobretodo en el primer cuarto de hora. Progresiva­mente el United recuperó su compostura y, bien organizado, se aproximó con cierto peligro, aunque sin acierto en el remate final.

LOS LOCALES DESBORDAN Pero el arranque de los de Guardiola en el segundo tiempo volvió a desbordar. Esta vez fue el Kun Agüero quien rompió la red culminando una pared con el fichaje del verano de los cityzens, Mahrez. Toque de atención para un United blando: es el cuarto equipo de la Premier que recibe más goles en los primeros minutos. Mourinho reaccionó sacando a Lukaku, que en

El derbi de Manchester se resuelve con los arranques aplastante­s del líder, el City

su primera intervenci­ón provocó un penalti que transformó Martial. Los diablos rojos soñaban con una remontada como la de la temporada pasada y cierto es que la lucharon, pero Guardiola es de los que aprende de los errores y no lo permitió, con una buena colocación defensiva y aciertos en los cambios: Sané puso el dinamismo y Gündogan la sentencia, a cinco para el final.

Con el 3-1, el Etihad rugió con gritos de «campeones» y hurgó en la herida del rival ciudadano, recordándo­le que ahora mismo el City es el mejor equipo de la Premier. Una máquina de ganar que le consolida en la primera posición, muy por delante de un United de Mourinho demasiado tierno. El fútbol reactivo del portugués no pudo con el fútbol propositiv­o del catalán. Una distancia de puntos y de nivel quizás demasiada basta para reconducir­la.

«Conseguimo­s una gran victoria ante un gran equipo. Estoy contento por el resultado. Lo merecimos»

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