PE­RO MÁS ALLÁ

El Periódico de Catalunya (Castellano) - - Opinión -

de los fac­to­res glo­ba­les, es­tán tam­bién los au­to­nó­mi­cos, los fa­mi­lia­res, los es­tric­ta­men­te per­so­na­les, con que ca­da cual pue­de en­gor­dar la lis­ta. En mi ca­so hay una ale­gría ca­si con­gé­ni­ta que se de­ri­va de la pro­xi­mi­dad de la ver­be­na de Sant Joan. Una mez­cla fes­ti­va de ex­pec­ta­ti­va por lo que el ve­rano ha de de­pa­rar y re­en­cuen­tro con las tra­di­cio­nes anua­les. Ce­na en fa­mi­lia, co­cas de nues­tra pas­te­le­ría fa­vo­ri­ta –nun­ca su­fi­cien­tes– y lo que de­be pa­sar en esa no­che: su do­sis de fue­go y su do­sis de agua. El pri­mer ba­ño del ve­rano. La sen­sa­ción de que to­do vuel­ve a co­men­zar.

Los ni­ños de va­ca­cio­nes me le­van­tan el áni­mo. En ju­nio, las co­sas ter­mi­nan bien. Y lue­go es­tá la com­pa­ñía de al­gu­nas per­so­nas, más fácil de dis­fru­tar en ve­rano, las ce­nas sin lí­mi­te de tiem­po en el pa­tio, los sa­bo­res ve­ra­nie­gos –el sal­mo­re­jo, el me­lón con ja­món, la hor­cha­ta, la sandía...–, el Fes­ti­val Grec de Bar­ce­lo­na, las fies­tas ma­yo­res, las ho­ras de lec­tu­ra en al­gún lu­gar cer­cano al agua don­de los re­lo­jes no mo­les­ten. Por to­do ello, no me ha he­cho fal­ta pen­sar­lo mu­cho pa­ra dar­les la ra­zón a los ex­per­tos que can­tan los fa­vo­res de es­te día ama­ri­llo que ejerce su in­fluen­cia so­bre la se­ma­na en que es­ta­mos. Por cier­to, que el ama­ri­llo es el co­lor más vi­si­ble de to­do el es­pec­tro pa­ra el ojo hu­mano. Por eso los cha­le­cos re­flec­tan­tes y las se­ña­les de pe­li­gro son ama­ri­llas. Pe­ro ade­más es pa­ra mu­chas cul­tu­ras el co­lor del op­ti­mis­mo, de la pri­ma­ve­ra, de la crea­ti­vi­dad. El co­lor de los gi­ra­so­les, de los plá­ta­nos, de las abe­jas, de los li­mo­nes y de Bob Es­pon­ja. Al pa­re­cer, es­tá em­pí­ri­ca­men­te de­mos­tra­do que to­das esas co­sas nos po­nen de muy buen hu­mor. Es­cri­to­ra.

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