El Periódico - Castellano

La Sagrada Família más íntima

El templo oculta un pequeño vergel tras la fachada de la Passió, a 25 metros de altura. Alegoría del sepulcro de Jesús cerrada al público, cuenta con paso franco en la Setmana de l’Arquitectu­ra.

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En la fachada de la Passió de la Sagrada Familia, justo detrás de la parte más alta del frontón que corona el pórtico y de sus 18 columnas, se esconde el huerto o jardín, en este caso el nombre no hace la cosa, más desconocid­o de la ciudad. Sí, en el templo expiatorio más visitado del mundo, a 25 metros por encima del suelo, se cultivan y cuidan plantas. Tal cual. Todas mediterrán­eas y todas con necesidad de poco sol. No entra la luz, lo impiden las dos torres de los apóstoles san Bartolomé y santo Tomás, la propia fachada y el vitral que representa la pasión y resurrecci­ón de Cristo. Así que en la Sagrada Família el verde celestial se lee en clave de helecho, papiro, violeta, ala de ángel, acebillo y campanilla blanca. El riego es gota a gota con agua de lluvia que se recoge, purifica y recicla. Una rejilla impide la muerte por pisada. Y un sistema de impermeabi­lización garantiza la ausencia de humedades en el edificio Patrimonio de la Humanidad.

Pocos lo saben, pero ahí está. Franquear la entrada no es fácil, pues el espacio está cerrado al público. Hay excepción: la oración. El huerto o jardín es una invitación al recogimien­to y a la reflexión. Ese debe ser su uso y así se pensó cuando se diseñó en 2017, tras culminar la fachada de la Passió. En la Sagrada Família nada es baladí y todo es simbólico, también este espacio. Vamos, que el pequeño vergel es más que eso, es una alegoría del sepulcro de Jesús. La ubicación lo permite: justo a la espalda del conjunto de esculturas realizado por Francesc Fajula que representa la sepultura vacía, las tres Marías pensando que el cuerpo ha sido robado y el ángel que les comunica la resurrecci­ón. Y justo delante de los vitrales en los que Joan VilaGrau interpretó, con colores y formas abstractas, el resplandor producido en el momento en que Jesús volvió de entre los muertos.

Lo permite la ubicación y lo permite la disposició­n de los elementos: bloques de hormigón de granito de Galicia cortados a mano, a la vieja usanza, que evocan una cantera y las citadas plantas. Lo primero obedece a lo que tres de los Evangelios cuentan: el sepulcro de Cristo se excavó en la roca; y a lo que los historiado­res interpreta­n: este estaría en una cantera abandonada, entonces fuera muralla y ahora dentro de Jerusalén, cuyos entrantes y salientes causados por la extracción de la piedra fueron utilizados en la época como espacios de inhumación tras su cierre. El cuarto Evangelio, el de san Juan, habla del sepulcro situado en un huerto. Pero para los responsabl­es de la Sagrada Família cantera y huerto son compatible­s ya que nada impide pensar en el nacimiento espontáneo de la vegetación ni en una más que posible utilizació­n del lugar en desuso para el cultivo de árboles frutales u otras especies.

Lo dicho, el jardín secreto símbolo del sepulcro de Jesús solo es accesible para rezar en grupo y previa petición y autorizaci­ón. Pero siempre hay excepcione­s, como la de ahora. Del 6 al 16 de mayo se celebra en Barcelona la Setmana de l’Arquitectu­ra y la asociación Open House, la misma que cada octubre muere de éxito abriendo al público espacios inaccesibl­es de la ciudad durante un fin de semana, brinda durante el festival la posibilida­d de entrar en lo que llaman espacios ocultos, entre ellos el huerto (o jardín) de la Sagrada Família.

Espacios abiertos

La filosofía de la actividad es abrir las puertas a lugares, preferente­mente públicos, que habitualme­nte no pueden ser accesibles por seguridad, como el interior de la fuente de la plaza de Espanya o el de la Torre del Rellotge del puerto. Ambos incluidos en las últimas visitas precovid. Este año se ha optado por espacios abiertos, al aire libre, como lo son los que están en obras –entre ellos, L’Orfebreria y el túnel de la plaza de las Glòries–. Y para la próxima edición sueñan con poder acceder a uno de los refugios aéreos más grandes de Barcelona, el que se esconde bajo la plaza de Tetuán. Aunque de momento, lo suyo es poder disfrutar del jardín secreto de la Sagrada Família.

 ?? Ricard Cugat ?? Detalle del jardín más escondido de la Sagrada Família, ubicado a 25 metros de altura. Abajo, la fachada de la Passió, tras la cual se halla el pequeño plantel.
Ricard Cugat Detalle del jardín más escondido de la Sagrada Família, ubicado a 25 metros de altura. Abajo, la fachada de la Passió, tras la cual se halla el pequeño plantel.
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