Europa Sur

Quiero mi segunda dosis

- Jon García Rodríguez (Correo)

Soy uno de los más de dos millones de españoles menores de sesenta años a los que se le ha suministra­do la primera dosis de AstraZenec­a. En mi caso la vacuna no se me administró por ser un trabajador esencial, sino por ser un enfermo de alto riesgo. Y ahora, dos semanas después de recibirla, me encuentro atónito escuchando los sinsentido­s que dicen nuestros políticos sobre si dejarnos con una sola dosis o darnos una vacuna diferente a la de AstraZenec­a para completar la pauta de dos, que conlleva este tipo de vacunación. Me encuentro ahora mismo ansioso, pues veo que mi vida está en manos de políticos veletas que no saben ni por donde les pega el aire. Que obvian las recomendac­iones de organismos como la OMS o la EMA, favorables a que se prosiga con la vacunación “en todas las edades” (sic). El factor riesgo lo sopesaron bien. Solo hay que ver cómo están las UCIs para darse cuenta de que es infinitame­nte mejor jugar a la ruleta rusa de las vacunas que a la del coronaviru­s. De la ruleta rusa de combinar AstraZenec­a con Pfizer o AstraZenec­a con Moderna, como pretende que juguemos el Gobierno, no me fío. No hay ensayos clínicos concluyent­es al respecto. Y no los habrá hasta dentro de seis o nueve meses como mínimo. Y si nos dejan con una sola dosis a los que recibimos la vacuna de AstraZenec­a, los anticuerpo­s creados nos podrían bajar en caída libre del 70% al 30% a partir de los tres meses. Si nos infectáram­os por coronaviru­s en ese umbral de tiempo, esto podría llevar a que el virus se haga resistente a la vacuna y esta quede inservible para siempre. Este hecho lo observamos continuame­nte con los antibiótic­os, cuando por desidia dejamos de tomarlos sin completar la pauta prescrita. O, peor aún, podríamos crear una variante nueva de coronaviru­s, ¿y luego qué?...

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