Europa Sur

Benzema resucita al Madrid

● Un triplete del delantero francés remonta el tanto inicial de Mbappé ante un enfervoriz­ado Santiago Bernabéu ● El PSG había sido superior hasta el error de Donnarumma en el 1-1

- José Antonio Pascual (Efe)

Cuando parecía que Kylian Mbappé, que puede ser su próximo jugador, le había triturado, cuando parecía que su festival había acabado con el Real Madrid, el conjunto de Carlo Ancelotti se levantó de la lona de la forma más imprevista y, en un alarde de coraje, de recuerdo de aquellas noches de remontada, al amparo de un triplete de Karim Benzema, liquidó al todopodero­so PSG del tridente y se clasificó para los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Otra noche de las que pasarán al recuerdo del madridismo, que contempló enfervoriz­ado, en un Bernabéu enloquecid­o, la reacción de su equipo ante un rival que había sido más que superior, con un Mbappé estelar, un Neymar y un Messi como lanzadores de lujo, y un conjunto propio que había desvelado algunas de sus lagunas.

La última remontada europea se produjo ante el Wolfsburgo con un triplete de Cristiano. Esta vez de su delfín y compañero en tantas batallas, Benzema, que fue a por un balón imposible, forzó el fallo de Donnarumma en la salida del esférico y ahí comenzó una remontada tan fulgurante que dejó amilanados a Mbappé y sus compañeros, incapaces de frenar el vendaval que de repente se había levantado en el coliseo blanco.

Hasta el momento del primer gol madridista todo era fiesta y alegría en el PSG. Había mandado en el césped y tácticamen­te. Y Mbappé había brillado como han hecho otras grandes figuras con el morbo añadido de que su futuro puede pasar por el Madrid, que le demostró que nunca se rinde y que por algo tiene en sus vitrinas trece coronas continenta­les, por noches y reacciones como ésta.

En la ida Mbappé puso el 1-0 para el conjunto francés en la prolongaci­ón. Entonces el Real Madrid apostó por el repliegue casi absoluto y con un Courtois estelar pudo llegar con vida al final e incluso a este partido de vuelta. Pero en el Santiago Bernabéu, donde el conjunto blanco parecía haber perdido la mística de antaño, encontró más espacios y muchos metros por delante.

Fue letal. Tuvo dos aproximaci­ones de entrada e incluso se le anuló un gol por fuera de juego de Nuno Gomes. A la tercera ya no perdonó y pareció sentenciar la eliminator­ia pese a que el rey de Europa se negó a claudicar antes de tiempo y cuando encontró el gol de Karim Benzema soñó con completar la remontada.

La confrontac­ión, al menos hasta el primer tanto, volvió a dejar claro que este Paris Saint Germain es superior, libra por libra, gramo por gramo, a este Real Madrid. Si presionaba era desbordado generalmen­te por la calidad de los pupilos de Mauricio Pochettino con Leo Messi como director de orquesta junto a Marco Verratti y con Neymar también como acompañant­e de lujo y si reculaba, otra vez le acababan llegando dentro del área. Si a eso se le añaden fallos importante­s y pérdidas de balón, la situación tenía que caer por su propio peso.

La empresa, según avanzó el choque, se puso para el equipo de Carlo Ancelotti más que difícil. Tras un inicio fogoso, presionant­e y vivo del Real Madrid, el PSG se asentó. Mbappé empezó a parecer Usain Bolt por el verde del Bernabéu. Cada error en la marca o con el balón lo castigó milimétric­amente. Avisó dos veces, el neerlandés Danny Makkelie le anuló un gol por fuera de juego del luso Nuno Gomes y a seis minutos del descanso una pérdida de Carvajal permitió a Neymar eviar al francés, que esta vez no falló ante Courtois.

Este gol encareció la eliminator­ia al Madrid hasta límites cercanos a lo imposible, por el resultado y por las sensacione­s que dejaban

ambos equipos en el césped y sobre todo Mbappé. Pero apareció la magia. Ya sin Kroos ni Asensio, y con Camavinga y Rodrygo, recuperó vigor, pero sobre todo fe y esperanza con la presión y el gol de Benzema, que recibió a un Vinicius que tras cuajar un partido muy apagado acabó por desmelenar­se, como todo el equipo.

Con media hora por delante, el Real Madrid creyó y el PSG desapareci­ó. En dos minutos, entre el 76 y el 78, Benzema completó su triplete y la remontada. El cuadro de Pochettino, completame­nte desbordado, parecía otro. Como el Real Madrid. Ni la salida de Di María y los intentos postreros de Mbappé consiguier­on forzar la prórroga. El Real Madrid, que estaba k.o. ante el que puede ser su futuro ídolo, había hecho lo que parecía casi una utopía.

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JUANJO MARTÍN / EFE Karim Benzema acaba de marcar su tercer gol y lo celebra eufórico con Fede Valverde al fondo.

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