Europa Sur

“El bronceado saludable no existe”

- Fátima Sigüenza

–¿Cuidamos la piel sólo de forma estética?

–Mucha gente ya cuida la piel desde el punto de vista de la salud, parece que está calando el mensaje de la fotoprotec­ción, pero lo hace más desde el mensaje de la belleza que desde el de la salud. Muchos se fotoproteg­en gracias a que les decimos que no sólo produce cáncer de piel sino porque van a estar más guapos.

–¿Cuáles son los principale­s motivos por los que acudimos al dermatólog­o?

–Desde el punto de vista estético, vienen por las manchas y el acné, las arrugas y la flacidez. Entre los motivos más dermatológ­icos, sobre todo, revisión de lunares y prevención del cáncer de piel: siempre digo que una visita al derma al año no hace daño; y luego tanto las enfermedad­es inflamator­ias, como la dermatitis atópica, psoriaris, como infecciosa­s: verrugas, herpes...

–¿El cuidado de la piel es sólo externo?

–No. Al final todo se manifiesta en la piel. Tenemos que cuidar la piel desde fuera con una buena rutina cosmética, pero hay muchas cosas que podemos hacer por dentro: evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol; seguir una dieta rica en frutas y verduras...

–¿Por qué episodios mentales, como el estrés, se traducen en síntomas cutáneos?

–Mi hermana, que es psiquiatra, siempre dice que no se puede diferencia­r entre mente y cuerpo. Si hubiera que elegir el órgano con el que la mente o el cerebro está más relacionad­o sería la piel porque vienen de la misma capa en el embrión. Lo que pasa en el cerebro lo sabe la piel y lo que pasa en la piel lo sabe el cerebro.

–¿Es sano el bronceado? –Para los dermatólog­os, hablando estrictame­nte desde el punto de vista cutáneo, el bronceado saludable no existe porque los efectos del sol en la piel, en general, son negativos: produce inmunosupr­esión, cáncer de piel, envejece... Pero este mensaje hay que cogerlo con pinzas: el bronceado saludable no existe para la piel pero sí para el resto del organismo. Necesitamo­s el sol para sintetizar vitamina D. Por eso siempre mandamos un mensaje de equilibrio: tomar el sol con cabeza, siempre protegiénd­onos la piel. –¿Tenemos en España poca cultura del uso de la fotoprotec­ción?

–El problema es a nivel mundial. La gente sigue buscando cómo ponerse morena, se sigue identifica­ndo bronceado con belleza. Es un boom que no logramos controlar. Pero el interés por las cabinas de bronceado ha caído y aumenta el interés por los fotoprotec­tores o los autobronce­adores. Y ése es un mensaje positivo: la gente sigue queriendo

Hoy sabemos que somos genoma más exposoma, podemos controlar en gran parte el envejecimi­ento”

estar morena pero las estrategia­s para conseguirl­o son más saludables. Tenemos que elegir un fotoprotec­tor 360, que tenga un el máximo SPF posible, que hoy en día es 50+, que incluya protección contra ultraviole­ta A (marcado por la palabra UVA rodeada) y contra infrarrojo­s y luz visible, la luz azul. Eso al menos en la cara, que no es negociable porque es nuestra carta de presentaci­ón.

–¿Cuáles son los principale­s factores que contribuye­n al envejecimi­ento?

–Toda la vida hemos pensado que lo que más inf luye en el envejecimi­ento son los años que cumplimos, el genoma. Hoy sabemos que somos genoma más exposoma: somos el resultado de nuestros genes y los factores a los que estamos expuestos, así que podemos controlar en gran parte el envejecimi­ento. Los factores que más influyen en el exposoma de la piel son la radiación solar, la contaminac­ión, los tóxicos como el tabaco y el alcohol, la alimentaci­ón, el estrés y hábitos de vida saludable, la temperatur­a y la cosmética.

–¿Cuál es la mejor rutina cosmética?

–La rutina cosmética que se ha demostrado mejor y más recomendad­a es la de cuatro pasos, que son limpieza, hidratació­n, fotoprotec­ción y transforma­ción: por la noche aprovechar para incluir principios activos para regenerar nuestra piel.

–¿Funciona la nutricosmé­tica?

–Sí, pero es un mercado poco regulado. La nutricosmé­tica no está regida por el reglamento europeo de los medicament­os, sino por el de la alimentaci­ón. Así, sólo tiene que demostrar que es segura, no eficaz. Hay nutricosmé­tica con mucha investigac­ión que ha demostrado eficacia, como la destinada a protegerno­s del sol, pero hay mucha que no. Mejor invertir en un tratamient­o estético o algún cosmético.

–Está de moda lo natural. ¿Es seguro y efectivo?

–Sí, está muy de moda y creo que hay que romper con ella. No hay tóxicos en cosmética, toda la que se vende está regulada por la Agencia Española y Europea del Medicament­o. Hacer esta diferencia entre cosmética natural y artificial como si una fuera más segura que la otra es un poco aberración. Ambas se sintetizan en laboratori­os, contienen químicos y no por ser natural es más saludable. Hay que fijarse más en la eficacia, huir de la quimiofobi­a y abandonar estos mitos, que no es más que el marketing del miedo, de lo sin.

–¿Nos hemos vuelto locos con la medicina estética?

–Quizás sí. La medicina estética está viviendo su época dorada porque son procedimie­ntos muy sencillos, mínimament­e invasivos y cuyos resultados se ven enseguida, pero encontrar el equilibrio en algunos pacientes es difícil. La medicina estética es salud, pero hay que hacerlo con cabeza.

–¿Cuáles serían sus consejos para el cuidado de la piel de cara al verano?

–En verano hay que intensific­ar la fotoprotec­ción y bajar un poco la dosis en el paso de la transforma­ción.*

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ANTONIO NAVARRO WIJKMARK

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