Europa Sur

La guerra de los impuestos desde Andalucía

-

Hay algo seguro: Juanma Moreno ha tenido la iniciativa política y ha marcado la agenda política nacional con la bajada de impuestos anunciada, no por casualidad, en Madrid. Para Feijóo, el presidente andaluz es su

como ya anunció en su congreso de consagraci­ón, más que Ayuso... y anticipa el albertismo. Pero más allá de la lectura nacional, es un asunto andaluz (fue en Madrid, pero en un foro del Grupo Joly) esta deflactaci­ón del IRPF para los tres tramos bajos, eliminació­n del canon del agua y la polémica bonificaci­ón del Impuesto de Patrimonio. Toda una sacudida sísmica, que tardó cero coma en llevar a izquierda y a derecha a sus trincheras ideológica­s con intensísim­o fuego cruzado de mortero. La fiscalidad es un debate inusualmen­te coherente para ambos.

Lo de Moreno es una apuesta. Y puede ganar o no. La ventaja es que en esta legislatur­a, de aquí a dos ejercicios, se sabrá si tiene éxito o fracasa: si hay más contribuye­ntes, si se incrementa la recaudació­n. Eso sí, en su apuesta cuenta con un aval: después de décadas en Andalucía con la mayor presión fiscal sin tener éxito en la calidad de los servicios públicos y la convergenc­ia con España, hay que intentar otras cosas. Como sostiene ese principio científico apócrifo de Einstein: “Es una locura hacer lo mismo si buscas resultados distintos”. Si algo falla, hay que cambiar. Y la administra­ción andaluza, con una economía débil, fallaba. El Gobierno del Cambio, con todo sentido, debe hacer algo distinto. Sobre todo si además está avalado por una mayoría absoluta de andaluces que le ha extendido un cheque a su programa. Moreno se examinará según los resultados; por ahora, eso sí, ha tomado la iniciativa política, ha marcado territorio fiscal en un momento difícil para los ciudadanos, no sin riesgos, y además ha puesto en evidencia las contradicc­iones sonrojante­s del Gobierno Sánchez que mira para otro lado ante los excesos de Cataluña o País Vasco, con asuntos tan sensibles como el veto al castellano en la escuela o los presos etarras, pero arma un tiberio si Andalucía marca paso propio en uso de sus competenci­as.

La izquierda se siente cómoda en un debate con una posición clara en el que puede escenifica­r con facilidad el mensaje de

Segurament­e no necesitaba abusar, como ha hecho, de la retórica tramposa. “El presidente de los ricos ha tomado una sola medida: la paguita de Juanma a los cayetanos”, clamaba su portavoz enfurecida como Moisés al bajar del Sinaí. Ni en Podemos usan ese lenguaje populista tan ramplón. Naturalmen­te se puede discutir la medida, y se debe, pero ese lenguaje ya indica que no quieren entrar en argumentos, sino en el terreno de las emociones. El PSOE, con un equipo de comunicaci­ón donde hay demasiados fusibles fundidos, se aleja de la racionalid­ad. Pero se entiende sin dificultad: huyen de hablar de “bajada de impuestos” porque sospechan que eso puede tener adeptos, y prefieren “la paguita de los cayetanos” para indignar. En su gran ensayo

Mark Thompson mostraba cómo la radicaliza­ción en las democracia­s “se materializ­a en el campo de la retórica”.

La reacción socialista es lógica, ideo-lógica, aun marcada por tres trampas: el marco populista (ricos vs. humildes), el argumento de la financiaci­ón (advierten a Moreno de que luego no ponga el cazo pidiendo más dinero); y el castigo a los servicios (riesgo para la sanidad y educación en Andalucía). Como toda trampa, en efecto puede tener éxito... pero son trampas. Marco populista: se centra todo en patrimonio y se define como regalo a los ricos, obviando el objetivo real de ganar competitiv­idad. Financiaci­ón: niegan a Moreno que reclame fondos al Estado, cuando debe pedir lo que toca a Andalucía, ni más ni menos, y Andalucía recibe menos de lo que le correspond­e según María Jesús Montero... hasta ser ministra. Servicios: la idea de que la educación o la sanidad dependen de esos cien millones que son un cero coma del presupuest­o (por acotar: es la cantidad que acaba de donar Pedro Sánchez a la Fundación de Bill Gates para ser invitado de honor) es absurda. Pero esto puede funcionar, como todo discurso populista. De hecho, segurament­e lo más difícil, para el PSOE, es verse dando lecciones de la buena gestión después de haber encadenado gobiernos durante 37 años que terminaron con un mal balance de gestión.

Macarena Olona está logrando marcar el paso a Vox en su primera crisis volcánica. Ella, que no es Lady Godiva precisamen­te, busca llevarse la etiqueta de víctima para sus planes futuros, presentánd­ose como mujer enviada al Vietnam imposible de la campaña andaluza y después arrinconad­a al sur de Despeñaper­ros para robarle el capital político ganado por ella en Madrid. Vox, por el contrario, ha querido despedirla con la etiqueta de oportunist­a por abandonar su compromiso andaluz tras una falsa alarma médica (ironías de su pronta recuperaci­ón) y desestabil­izar a la organizaci­ón con frivolidad al reclamar un regreso a la carta. ¿Quién ganará? Es muy difícil que Olona pueda sostener durante semanas este nivel de atención, y tanto más durante meses. Mañana buscará algún con Mario Conde, pero esos golpes de efecto se agotan. Y necesita tener entidad durante ocho meses al menos hasta el fracaso previsible de Vox en las municipale­s donde intuye que llegará su oportunida­d. Entretanto, confía en que el triunfo de Meloni hoy en Italia, con la que ella se identifica, pueda darle perfil como M.oloni.

 ?? M. G. ?? El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, es distinguid­o como socio de honor de la Peña El Catite de Ronda.
M. G. El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, es distinguid­o como socio de honor de la Peña El Catite de Ronda.
 ?? JUAN CARLOS CAVAL / EFE ?? La ex dirigente de Vox Macarena Olona es escoltada a su llegada a la Universida­d de Murcia el pasado viernes.
JUAN CARLOS CAVAL / EFE La ex dirigente de Vox Macarena Olona es escoltada a su llegada a la Universida­d de Murcia el pasado viernes.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain