Eco­tur­ismo en Ar­gentina /

EL ECOTURÍSTI­CO CORREDOR DEL LITORAL NORTE AR­GENTINO TIENE LA FASCINACIÓ­N DE LOS AMBIENTES NO EXPLORADOS EN SU TO­TAL­I­DAD

Excelencias from the Caribbean & the Americas - - Sumario - TEXTO Y FOTOS POR EN­RIQUE MOLINA

Ala zona fron­ter­iza que col­inda con los países de más al norte, los ar­genti­nos le lla­man Litoral. Así sucede con las céle­bres Cataratas de Iguazú, situ­adas en la Triple Fron­tera (Ar­gentina-brasil-paraguay). Los nu­merosos saltos de la parte ar­gentina pertenecen a la provin­cia de Mi­siones, cuyo nom­bre se debe a los restos ar­qui­tec­tóni­cos de las Mi­siones Je­suí­tas, con­ver­tidas en Pat­ri­mo­nio de la Hu­manidad. Las provin­cias sigu­ientes a la izquierda son Cor­ri­entes, Chaco y For­mosa.

En to­das el­las ex­is­ten unos Par­ques Nat­u­rales poco cono­ci­dos, que son con­tinuidad del par­que Cataratas de Iguazú, pues la nat­u­raleza no tiene fron­teras y se in­ter­rela­ciona. To­dos tienen as­pec­tos en común en cuanto a con­fig­u­ración, en tanto for­man parte de la cuenca del gran río Paraná, y a la vez son muy dis­tin­tos. Su enorme atractivo per­mite un turismo de aven­tura para viajeros que desean un con­tacto con una nat­u­raleza muy prístina, lejos de la aglom­eración turís­tica. Así que vamos a cono­cer el Corredor Ecoturísti­co del Litoral Norte ar­gentino.

ES­TEROS DEL IBERÁ

Hace miles de años, el río Paraná recor­ría esta ex­tensa región plana trazando enormes me­an­dros. Por causas ge­ológ­i­cas se fue re­ti­rando y dejó miles de la­gu­nas que fueron ane­gadas por las tor­ren­ciales llu­vias sub­trop­i­cales de la región. Ello con­fig­uró una reserva de vida sil­vestre de un mil­lón de hec­táreas, la mayor de Ar­gentina: una joya ecológ­ica de im­por­tan­cia mun­dial, al nivel del famoso pan­tanal de Brasil. Aunque me atrevería a de­cir que mu­cho más, pues este es al­i­men­tado por ríos car­ga­dos de con­tam­i­nación agro­química, mien­tras los Es­teros del Iberá es­tán for­ma­dos ex­clu­si­va­mente por agua pura de llu­via, en claro honor a su nom­bre, pues Iberá sig­nifica en guaraní «agua bril­lante». Cier­ta­mente, lo primero que me llamó la aten­ción fue la clar­i­dad de sus aguas, se veía el fondo con gran var­iedad de plan­tas acuáti­cas de col­ores y peces pa­s­tando.

A pe­sar de haber poca den­si­dad humana, los que allí viven basa­ban la su­per­viven­cia en la caza, la pesca y la ganadería, es­quil­mando toda la fauna. Por suerte, el go­b­ierno ha po­dido ir var­iando esa visión depredador­a por otra basada en la com­pat­i­bil­i­dad en­tre con­ser­vación y pro­duc­ción, con­tando con la in­es­timable ayuda del mil­lonario norteam­er­i­cano Dou­glas Tomp­kins, que me­di­ante su fun­dación CLT (Con­ser­va­tion Land Trust) com­pra ex­ten­sas propiedade­s que dona al Es­tado, a la vez que rein­tro­ducen es­pecies autóc­tonas de­sa­pare­ci­das. Hoy ya ex­iste la su­fi­ciente con­cien­cia como para saber que

el eco­tur­ismo es más rentable que otras ne­fas­tas ac­ciones. Por ejem­plo, una de las ex­pe­ri­en­cias más sor­pren­dentes de mi vida fue el paseo en barca tirada por ca­ballo, donde un lu­gareño agarró su po­tente ca­ballo y, atando una cuerda a las bridas, nos dio un paseo in­olvid­able por den­tro del es­tero. Y como esta, hay muchas ac­tivi­dades para dis­fru­tar de la nat­u­raleza sin dañarla.

Im­pacta la manse­dum­bre de las aves y demás an­i­males, que per­miten el ac­er­camiento para ser apre­ci­a­dos y fo­tografi­a­dos sin necesi­dad de grandes teleob­je­tivos. Ya no ven al hu­mano como un en­e­migo, sino como un ser del en­torno, que no les mata, que no les at­aca. Lo que prima es la ex­pe­ri­en­cia de con­tacto con la nat­u­raleza sin masi­fi­cación turís­tica al­guna.

BAÑADO DE LA ESTRELLA

La may­oría de las mar­avil­las de la nat­u­raleza se han ido for­mando a lo largo de miles o mil­lones de años, pero esta ex­iste desde hace solo 70. En la dé­cada de los años sesenta, el río Pil­co­mayo, que ll­eva mu­cho limo en sus­pen­sión, formó un dique que desvió parte de sus aguas ha­cia grandes lla­nuras de la provin­cia de For­mosa. Miles de hec­táreas se vieron in­un­dadas de forma per­ma­nente y la vida cam­bió. Ro­dales de bosques en lo que era una lla­nura semiárida murieron, pero su tronco de madera dura aún sirve de so­porte a enredadera­s que sur­gen del agua y le dan nueva vida con for­ma­ciones fan­tas­magóri­cas de­nom­i­nadas cham­pales. Mien­tras, so­bre la su­per­fi­cie acuática, bosques de palmeras caran­day se han adap­tado per­fec­ta­mente a este humedal, el se­gundo más grande de Ar­gentina.

Este sitio es de gran im­por­tan­cia desde el punto de vista or­ni­tológico; y jus­ta­mente uno de sus atrac­tivos es nave­gar a pér­tiga para ir de­s­cubriendo a sim­ple vista mul­ti­tud de aves.

De mo­mento, es un gran lu­gar para viajeros que les gusta los lu­gares recón­di­tos. Aun

cuando posee una in­fraestruc­tura turís­tica básica, el Bañado de la Estrella fue elegido este año como una de la 7 Mar­avil­las Nat­u­rales Ar­genti­nas, en un con­curso donde votaron más de un mil­lón de per­sonas.

EL IM­PEN­E­TRA­BLE

En la con­tigua provin­cia de Chaco se en­cuen­tra este Par­que Nat­u­ral de nom­bre de­safi­ante, de­bido a su cober­tura veg­e­tal densa y cer­rada, con es­pecies de ar­bus­tos es­pinosos donde es casi im­posi­ble salirse de los caminos mar­ca­dos. Tam­bién hay di­ver­si­dad de humedales. Con todo ello, el lu­gar tiene la fascinació­n de los ambientes no explorados en su to­tal­i­dad.

Su di­fi­cul­tad ha prop­i­ci­ado que se con­ser­ven es­pecies de an­i­males se­ri­amente ame­nazadas como el yaguareté (jaguar), el tatú car­reta (el ar­madillo más grande del mundo, una autén­tica reliquia de an­i­mal an­te­dilu­viano) o el oso hormiguero. Las prin­ci­pales es­pecies de ár­boles son: el que­bra­cho (como su nom­bre in­dica que­bra-hacha es de madera durísima) y el palo bor­ra­cho, que recibe ese nom­bre porque su tronco se hin­cha enorme­mente para al­ma­ce­nar líquido.

Para lle­gar hasta este sitio es pre­ciso en­trar por el Cen­tro de In­ter­pretación en Mi­raflo­res, donde el vis­i­tante recibirá toda clase de in­for­ma­ción. Desde allí hay 60 km de pista que se de­bería hacer en un ve­hículo todoter­reno. El alo­jamiento se en­cuen­tra en las lo­cal­i­dades cer­canas de Mi­raflo­res y Juan José Castelli. La co­mida es ex­ce­lente y re­sulta in­tere­sante tam­bién la arte­sanía de los in­dí­ge­nas wichis.

Agradec­imien­tos: A Ni­colás Fresco del INPROTUR y a los Min­is­te­rios de Turismo Provin­ciales de Cor­ri­entes, Chaco y For­mosa.

Guía lo­cal de El Im­pen­e­tra­ble. Lo­cal guide at El Im­pen­e­tra­ble

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