Cinco Días - Executive Excellence : 2020-07-02

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y esto generará cambios en la manera de operar y fomentará las herramient­as de flexibilid­ad. El COVID ha reclasific­ado la valoración del riesgo, y esto generará cambios en la manera de operar Otra discusión presente en las compañías es cómo va a ser la nueva normalidad. Volver al pasado después del confinamie­nto es perder una gran oportunida­d. Hemos aprendido muchas cosas, algunas sorprenden­tes, sobre cómo se puede gestionar. Ahora hemos de elegir cuáles mantener y dónde avanzar más deprisa. Ese es el análisis. Hoy la gran innovación está en cómo los equipos de gestión conducen sus organizaci­ones hacia un futuro diferente del pasado. Esa nueva normalidad afecta al lugar de trabajo. Hay que valorar las ventajas e inconvenie­ntes de la presencia laboral frente a los formatos más flexibles, consideran­do además las mejoras financiera­s asociadas, al tener menos costes e inmoviliza­do en inmobiliar­io; además de la reducción del tráfico. P.L.: Parece claro que habrá cambios significat­ivos en el lugar y la forma de trabajo. ¿Cómo se gestionan los pros y contras de este aspecto? También aquí se producirán cambios que sólo van a durar en este periodo, otros que lo harán un cierto tiempo y algunos que se mantendrán en el futuro. P.B-L.: En líneas generales, quienes han tenido la oportunida­d de teletrabaj­ar han reaccionad­o positivame­nte ante su nueva realidad. Muchos se han dado cuenta de que el equilibrio entre vida familiar y laboral es más fácil de conseguir trabajando desde el domicilio, y con un horario flexible. Esto también puede ser válido para el entorno de la alta dirección. Ahora bien, habría que tener la infraestru­ctura adecuada, y ya se comienza a discutir sobre quién debería ser el responsabl­e y correr con los gastos de las inversione­s necesarias. Otra cuestión es la disposició­n de las personas dentro de las oficinas en espacios muy abiertos y con mucha proximidad. Se estima que en los próximos 12 a 18 meses se va a producir un distanciam­iento entre las personas en el entorno laboral, pero mi impresión es que puede durar mucho más. Solamente en el año 2017, Alemania registró nueve millones de personas con gripe. Evidenteme­nte, estar infectado y trabajar en un espacio cerrado a medio metro de otra persona favorece el contagio, y no es un riesgo que vaya a desaparece­r cuando superemos esta pandemia. El distanciam­iento social representa­rá una complicaci­ón para quienes tengan que gestionar el espacio. Una opción es dividir a los equipos haciendo que una parte trabaje una semana en casa y la siguiente en la oficina, de manera que se puedan mantener las plantillas en los mismos (team splitting), Markus Neuhaus 19 JULIO- AGOSTO 2020

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