Cinco Días - Executive Excellence : 2020-07-02

PORTADA : 36 : 56

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ENTREVISTA CON Pau Gasol, jugador de baloncesto, ganador de dos anillos de la NBA y presidente de Gasol Foundation máxima tensión, cuando el partido está en juego, ver al entrenador actuando con entereza ayuda a evitar que las emociones y los nervios interfiera­n. S.A.M.: Como jugador de baloncesto, confías mucho en el equipo… Sin duda. El trabajo en equipo hace posible alcanzar los sueños. Como dicen en Estados Unidos: cuantos más seamos remando en una misma dirección, más oportunida­des tendremos y más lejos llegaremos. Hacer equipo y sumar esfuerzos hace que nazcan cosas muy bonitas; un verdadero equipo crea tales sinergias que el resultado es superior al esperado. P.G.: S.A.M.: ¿Cómo trabajáis la concentrac­ión en esos momentos de presión? Phil nos introdujo en la meditación. En sus sesiones nos enseñaba a acallar el ruido exterior para poder concentrar­nos. Esa capacidad es fundamenta­l para un atleta en momentos de altísima presión y con muchas distraccio­nes a su alrededor. Ser capaz de centrarse, evitando que las emociones se entrometan en tu manera de actuar es definitivo en esos momentos de tanta tensión y dificultad. P.G.: El trabajo en equipo hace posible alcanzar los sueños; se crean tales sinergias que el resultado es superior al esperado S.A.M.: Tuviste la oportunida­d de jugar con Michael Jordan. ¿Crees que el documental The Last dance hace un retrato realista? S.A.M.: En términos de liderazgo, ¿qué puede aprender un directivo de un deportista como tú? Tuve la suerte de poder jugar con el que era mi ídolo y el de muchísimos jóvenes y adolescent­es de los 90. Jordan nos inspiró a muchos en la pista; fue un icono global que transmitió importante­s valores. Su filosofía de jugar cada partido como si fuera el último es una de las lecciones que más me ha servido en mi carrera. Al jugar con él me fascinaban sus movimiento­s, su elegancia en el tiro… y eso que ya tenía 40 años. P.G.: Es en momentos como estos cuando un directivo ha de conectar con su equipo y transmitir el mensaje adecuado. Vivimos tiempos que necesitan de inspiració­n, y unidad. Se ha de ser capaz de adaptarse a las circunstan­cias, pero sin conformarn­os con lo que está sucediendo; hemos de buscar maneras proactivas y creativas de crecer y seguir adelante, acumulando este precioso aprendizaj­e. P.G.: The Last dance es un retrato subjetivo de su persona y ha creado controvers­ia. Espero que se ruede otro documental que gire menos a su alrededor y aporte otra versión de aquellos años. Nadie es perfecto, y desmitific­ar su figura es bueno. Él mismo reconoce que nunca pretendió convertirs­e en un ejemplo, sino que se limitaba a jugar al baloncesto, lo que más le gustaba. Un líder está obligado a dar ese paso porque su equipo necesita de ese tirón; los líderes han de hacer saber a los demás que están ahí, que son inspirador­es y motivadore­s, y que animan la proactivid­ad, que potencian la capacidad de ajuste. S.A.M.: Permíteme que te pregunte por algo que sé que es doloroso para ti. ¿Cómo era Kobe Bryant como compañero y como líder? Un líder ha de hacer saber a los demás que está ahí, que es inspirador y motivador, y que potencia la capacidad de ajuste Kobe era el mejor alumno de Michael Jordan. Pensaba que Jordan era el mejor jugador y, como él, quería convertirs­e en el mejor. Sabía que tenía que aprender de él, y cuando Michael le abrió la puerta, intentó exprimirle en todo momento. En su funeral Jordan explicó cómo Kobe le llamaba y le mandaba mensajes a altas horas de la mañana, incluso después de retirarse, para pedirle consejo. P.G.: S.A.M.: Siempre has dicho que tu mejor entrenador ha sido Phil Jackson, con quien ganaste dos anillos. ¿Cómo definirías su liderazgo? The Last Dance, Kobe, como se muestra en aplicó ese liderazgo agresivo basado en predicar con el ejemplo. Era, de alguna manera, una imagen muy cercana a lo que Michael ha sido. Phil es un maestro. Es el entrenador con más anillos de la historia (11) y también ganó dos como jugador. Su capacidad de gestión humana, de gestionar egos, la ha demostrado en miles de ocasiones. Lidiar con jugadores de la talla de Michael Jordan, Scottie Pippen, Dennis Rodman o Kobe Bryant no es para nada fácil, pero siempre supo sacar lo mejor de ellos. P.G.: S.A.M.: ¿Cuál es la experienci­a más relevante como ser humano que has vivido en la NBA? He tenido muchas. Desde llegar con 21 años recién cumplidos a Menphis, una ciudad distinta, un país nuevo y una cultura desconocid­a, a momentos humanos muy potentes, especialme­nte las visitas a hospitales para animar a pacientes que están luchando por su vida. P.G.: Phil transmitía tranquilid­ad y confianza incluso en momentos de adversidad, y esta es una de las principale­s caracterís­ticas de los grandes líderes. En momentos de 36 EXECUTIVE EXCELLENCE Nº168

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