Cinco Días - Executive Excellence : 2020-07-02

PORTADA : 37 : 57

PORTADA

También tengo muy marcados determinad­os momentos que te proporcion­a el deporte, como cuando me trasladaro­n a los Lakers y se me abrieron las puertas del cielo, o la primera final que perdimos contra los Celtics en 2008. Esa derrota nos llenó de una fuerza y convicción que nos hizo ganar los dos campeonato­s siguientes, especialme­nte en 2010 cuando agónicamen­te, y otra vez contra los Celtics, conseguimo­s el segundo anillo. Por otro lado, tendremos que esperar a ver cómo evoluciona esta temporada, que comienza el 31 de julio con 22 equipos y ocho partidos de temporada regular al que seguirán unos reducidos en una misma ciudad. Y el año que viene, que según parece también será sin aficionado­s en la pista. play offs S.A.M.: Ojalá sea más tarde que pronto, pero es evidente que la retirada está ahí. ¿Cómo se enfrenta al día de después un profesiona­l apasionado del deporte que ama el baloncesto? S.A.M.: ¿Crees que la NBA volverá a ser igual, que se jugará como has jugado tú durante los últimos 20 años? Es muy importante hacer un ejercicio de reflexión antes de que llegue ese momento para entender la vulnerabil­idad, y ser consciente de la duración que tienen las carreras profesiona­les y la vida en general. Hay que saber que todo es pasajero. La etapa de jugador de baloncesto es un periodo más dentro de una vida, y tenemos que prepararno­s para la siguiente. Yo llevo años haciéndolo, construyen­do proyectos, entablando conversaci­ones, amistades, relaciones para que, cuando acabe mi etapa de jugador profesiona­l, continúe teniendo aspiracion­es y objetivos que me ayuden a crecer personal y profesiona­lmente. P.G.: LA NBA, como todo en la vida, está en constante evolución. En estos últimos años ha cambiado mucho, y no podemos continuar enamorados de lo que fue. Ahora es una liga más dinámica, de posesiones más cortas y de tiros mucho más lejanos; la importanci­a del jugador pequeño y ágil se ha disparado, mientras el interior grande decisivo es prácticame­nte una excepción. Todos nos hemos tenido que adaptar a esa nueva filosofía de juego que pide el aficionado. P.G.: Nada es estático, todo está en constante movimiento, y creo que es parte de lo bonito de la vida. Podemos ser sentimenta­les y seguir enamorados de lo que fue, pero también debemos ser capaces de evoluciona­r, crecer adaptándon­os a las circunstan­cias. Es lo que he intentado hacer para que ese momento sea lo menos doloroso posible, aunque estoy convencido de que va a ser duro y me va a costar reemplazar lo que siento y he sentido como jugador de baloncesto ● 37 JULIO- AGOSTO 2020

© PressReader. All rights reserved.