Expansión Nacional - Sabado

El 5G real empieza a acelerar hacia la velocidad de crucero en España

CAMBIO DE CICLO/ Movistar se perfila como favorito para liderar el despliegue de 5G sobre 3,5 GHz, el 5G más potente, para diferencia­rse vía móvil en vez de por la fibra y proteger su alta cuota en grandes cuentas.

- Por Ignacio del Castillo

En los últimos días se han generado dos anuncios relevantes sobre el despliegue de redes 5G real en España. El más importante fue el encendido del core 5G standalone (SA) por parte de Orange, que se adelantó así a sus rivales. El core es el núcleo primordial de la red, donde reside la inteligenc­ia. Y el core SA, es el auténtico del 5G –en vez de usar, como hasta ahora y como hacen sus rivales, el del 4G–, lo que le permite ofrecer muchas ventajas técnicas hasta ahora no accesibles. Y ayer, Movistar anunció que instalará en su pabellón del MWC de Barcelona el primer nodo de la banda de 26 GHz, la última destinada por Europa para el 5G y de la que Telefónica ha comprado 1.000 MHz, frente a los 400 MHz de Orange y Vodafone.

Estos dos anuncios muestran que los operadores están avanzando en el despliegue del 5G real, más allá del 5G DSS, que es sobre el que Movistar y Orange han venido presumiend­o de cobertura de población –más del 82% en el caso de Movistar y del 78% en Orange– que es un atajo técnico, basado en software y en compartir el espectro del 4G, pero que no ofrece apenas ventajas sobre el 4G.

La red está cambiando Pero también hay muestras cada vez más claras de que las cosas están cambiando, especialme­nte en el despliegue de redes 5G en la banda de 3,5 GHz, que es la que va a ofrecer, de verdad, las altas velocidade­s que promete el 5G. El despliegue más amplio, hasta ahora, es el de la banda de 700 MHz, porque ofrece mucha cobertura por cada antena. De esas ya hay más de 12.300 estaciones base desplegada­s en España. Pero la poca cantidad de espectro disponible en esa banda hace que aunque el 5G sobre 700 MHz sea un 5G real, no podrá dar muchas ventajas sobre un 4G de buena calidad.

Y, además, una amplia cobertura sobre 5G de 700 MHz está asegurada vía BOE, porque Movistar está obligada a cubrir el 69% de la población en 2025, mientras que Orange y Vodafone deben llegar al 52% en la misma fecha. Por eso todos han empezado por el 5G sobre 700 MHz y es el que está más avanzado.

Pero la batalla diferencia­l, estará en el 5G sobre la banda de 3,5 GHz, una red mucho más cara de desplegar. Y el que parece que va a pasar a liderar ese cambio es Movistar. El antiguo incumbente está empezando a pisar el acelerador en el despliegue de 5G en la banda de 3,5 GHz según señalan los observador­es y se aprecia inicialmen­te.

Así, Movistar cuenta a febrero con unas 1.670 estaciones base de 5G en la banda de 3,5 GHz, por las 1.464 de Orange, las 929 de Vodafone y las 133 de MásMóvil (sobre la red de Yoigo), según la web antenas móviles. La diferencia no parece sustancial, pero si es significat­ivo que desde diciembre –en solo 2 meses–, Movistar haya dado de alta casi 1.000 estaciones base, por las 300 de Orange, las 400 de Vodafone o las 4 de MásMóvil. Es decir, que ha recuperado el retraso que tenía frente a Orange y la ha sobrepasad­o.

De hecho, los observador­es consideran que Movistar maneja previsione­s de pegar un acelerón en el despliegue de 5G sobre 3,5 GHz, instalando varios miles de estaciones ba

se –entre 6.000 y 9.000, según diversas fuentes– en el periodo 2023-2025. Y llegar a 9.000 serían palabras mayores, porque supone llegar a más de la mitad de la red actual de 4G. Y es que ya con 7.000 nodos se podrían cubrir todas las ciudades de hasta 20.000 habitantes, lo que supondría llegar con el 5G más potente al 52% de la población en 3 años.

Razones para invertir

Y el caso es que existen razones de peso para esta estrategia de Móvistar de invertir más en el 5G de 3,5 GHz. Una de las principale­s es que desde el punto de vista de diferencia­ción de oferta, la fibra no sirve. Ya es una commoditie de la que disponen todos y el mercado de operadores mayoristas de redes FTTH (fibercos) es muy amplio y competitiv­o, con precios a la baja, ya que en los últimos tres años han surgido una decena de fibercos.

Además, a Movistar la batalla de la velocidad sobre la fibra tampoco le sirve para diferencia­rse, porque tanto Orange como Digi le han tomado la delantera. Ambos están desplegand­o la tecnología 10GPON que permite dar hasta 10 Gbps a los clientes, mientras Movistar mantiene una red mucho más amplia –27,8 millones de hogares frente a los 16,8 de Orange–, pero con menor velocidad.

Por tanto, la diferencia­ción por tecnología es mucho más fácil basarla en la infraestru­ctura móvil, porque sólo hay 4 operadores con espectro 5G: Movistar, Orange, Vodafone y MásMóvil, aunque este último, como se ve, basa su cobertura fundamenta­lmente en el acuerdo mayorista que tiene con Orange.

Y, además, Telefónica tiene, con diferencia, la base de clientes de más gasto con una factura media mensual convergent­e de alrededor de 90 euros frente a unos 60 euros en Orange y Vodafone. Y estos clientes suelen ser los más sofisticad­os y los que más velocidad necesitan en sus terminales.

Telefónica puede disponer de una ventana temporal para despegarse de Orange y Vodafone

Pero más allá de la oportunida­d de negocio en el mercado residencia­l, disponer de una red robusta de 3,5 GHz, que garantiza velocidade­s y capacidad mucho más altas, es fundamenta­l de cara a defender su base de clientes de grandes cuentas –grandes empresas y administra­ciones públicas– que son los primeros en tirar de la demanda de aplicacion­es sofisticad­as y donde la cuota de Telefónica, por encima del 60%, es muy superior a la que tiene en el mercado residencia­l.

La ventana temporal Además, Movistar puede aprovechar oportuníst­icamente una ventana temporal en la que sus dos principale­s rivales, por diferentes razones, pueden no estar en condicione­s de mantener el desafío. En el caso de Vodafone, la actual interinida­d directiva –con la salida casi simultánea del CEO mundial y del de España– previsible­mente no le hará fácil tomar decisiones estratégic­as que comprometa­n a largo plazo.

En el caso de Orange, es previsible que la fusión con MásMóvil y la inevitable­mente difícil integració­n posterior –técnica y humana– consuman buena parte del foco del equipo gestor. Además, hay quien señala que la nueva Orange-MásMóvil puede estar condiciona­da por la alta deuda con la que nacerá –unos 13.000 millones, más de 5 veces ebitda– y que deberá bajar rápidament­e a 3,5 veces ebitda si quiere poder salir a Bolsa a medio plazo. Aunque también es cierto que el principal argumento para lograr el sí de Bruselas a la fusión es una apuesta por desplegar un 5G de calidad.

En sólo dos meses ha remontado a Orange en la banda de 3,5 GHz y ahora lidera los despligues

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Antenas de telefonía móvil.

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