¿Las me­jo­res ami­gas de mi no­via me odian?

Jue­ga bien tus car­tas y con­si­gue una alian­za con las bff de tu chi­ca gra­cias a nues­tros con­se­jos...

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Tú y tu no­via aca­báis de ha­cer ofi­cial vues­tra re­la­ción. La has lle­va­do a ce­nar. Le has pre­pa­ra­do el de­sa­yuno a la ma­ña­na si­guien­te. Has he­cho to­do lo que sa­bes ha­cer en el dor­mi­to­rio… y a ella pa­re­ce que le ha gus­ta­do. In­clu­so has co­no­ci­do a su pa­dre y has lo­gra­do aguan­tar una co­mi­da en­te­ra en su ca­sa sin dis­cu­tir de po­lí­ti­ca o re­li­gión ni men­cio­nar "ese cu­li­to tan sexy que tie­ne su hi­ja", in­clu­so sin que te echen de allí a pun­ta de pis­to­la. Pa­re­ce que el tra­ba­jo du­ro es­tá to­do he­cho, ¿ver­dad? Mec. Cra­so error.

Aún que­da un obs­tácu­lo gi­gan­tes­co que su­pe­rar. Unos cuan­tos de he­cho. Son co­mo los ju­ra­dos del Fac­to­rX de tu re­la­ción, las que con un pul­gar arri­ba o aba­jo pue­den dic­tar que ten­gas un fu­tu­ro fe­liz y lleno de se­xo con tu fla­man­te chi­ca o aca­bes co­mo un so­li­ta­rio y tris­te er­mi­ta­ño.

El Test de las BFFs (Me­jo­res Ami­gas) es uno en el que, sen­ti­mos de­cir­lo, tie­nes po­cas po­si­bi­li­da­des de éxi­to. Sus sú­per co­le­gas lo sa­ben to­do sobre ti, in­clu­so lo de "te ju­ro que nor­mal­men­te no aca­bo tan pron­to, ¿sa­bes?" de la pa­sa­da no­che.

Y lo que es peor, pue­de que a es­tas al­tu­ras ya ni le gus­tes. Es­tás en la cuer­da flo­ja. Ella es­tá es­pe­ran­do a que la ca­gues, a que di­gas al­go inapro­pia­do, te rías de lo que no de­bes o mi­res el es­co­te de al­gu­na ca­ma­re­ra. Y cuan­do lo ha­gas, ay dios, la que se ave­ci­na. ¿Tie­nes mie­do? No­so­tros lo ten­dría­mos.

Pe­ro que no pan­da el cú­ni­co, pa­ra que tu no­viaz­go si­ga na­ve­gan­do vien­to en po­pa he­mos re­cla­ma­do la ayu­da de tres be­llas

mu­je­res pre­ci­sos quey pre­cio­sos­te van a pa­ra­dar unos ayu­dar­te... con­se­jos ¿Cuán­to sa­be la me­jor ami­ga de una chi­ca sobre su no­vio? Naia­ra: Ab­so­lu­ta­men­te to­do. Lo que le gus­ta desa­yu­nar, lo que le gus­ta en la ca­ma, có­mo de gran­de la tie­ne… Su­sa­na: …y tam­bién las co­sas ma­las. Lo gi­li­po­llas que se po­ne cuan­do es­tá bo­rra­cho, si se ti­ra pe­dos en la ca­ma... ¡No hay se­cre­tos! ¿Al­gu­na vez ha­béis com­par­ti­do al­go con una ami­ga que hu­bie­ra si­do me­jor ca­lla­ros? In­grid: ¡Ay sí! Una vez le di­je a mi me­jor ami­ga que un ex no­vio no sa­bía dón­de es­ta­ba mi clí­to­ris... ¿Por qué a ve­ces los chi­cos sien­ten que las ami­gas de su no­via le odian des­de el pri­mer mo­men­to? Naia­ra: Las chi­cas ven a los no­vios de sus ami­gas co­mo una ame­na­za. Co­mo si se la fue­ran a ro­bar. Así que tie­nes que pro­bar que eres un buen tío. ¿Qué es lo peor que pue­de pa­sar? Su­sa­na: Cual­quier si­tua­ción en la que te pa­ses de la ra­ya con ella o que te me­tas con tu no­via si ha be­bi­do de más, o de­cir­le, “nos va­mos a ca­sa aho­ra mis­mo”. Lo odio. Pa­re­ce­rías un ca­pu­llo. In­grid: Y te ase­gu­ro que ella no se va a ol­vi­dar de eso. Aun­que va­ya pe­do. ¿Qué es lo pri­me­ro que de­be­ría de­cir­le a su ami­ga al co­no­cer­la? Naia­ra: “¿Te pon­go un gin & to­nic?”. Cual­quier co­sa ama­ble es­tá bien. Ofré­ce­te a lle­var­la a ca­sa en co­che... esas co­sas. Oh, y no ol­vi­des de de­cir­le al­go bo­ni­to sobre sus ce­jas. Un pi­ro­po sobre las ce­jas le gus­ta a cual­quier mu­jer. ¿Y qué pa­sa si me gus­ta? Su­sa­na: Uy, eso es ma­lo. ¡Pí­ra­te! Naia­ra: ¡Qué va! No pa­sa na­da por­que te gus­te al­guien, pe­ro sim­ple­men­te no per­mi­tas que la co­sa pa­se de ahí. Mier­da­mier­da­mier­da, me ha pi­lla­do mi­rán­do­le las te­tas… In­grid: Yo las ten­go más gran­des que cual­quie­ra de mis ami­gas, así que no me pa­re­ce­ría mal. Su­sa­na: En cuan­to te va­yas al ba­ño se lo va a con­tar a tu chi­ca. No lo ha­gas. ¿Pue­de de­cir­le en al­gún mo­men­to un tío a su no­via que cree que su sú­per me­jor ami­ga es gi­li­po­llas? Su­sa­na: ¡ No! ¡Nun­ca! Sim­ple­men­te di "creo que no le gus­to, ¿qué pue­do ha­cer?" Al me­nos de­mues­tras in­te­rés. ¿Y có­mo pue­de ga­nar­se un chi­co el co­ra­zón de la BFF de su no­via? In­grid: Di­le que pla­neas una fies­ta o un via­je sor­pre­sa pa­ra tu no­via, y por­que ella la co­no­ce me­jor que na­die, es la me­jor pa­ra ayu­dar­te. ¡Fi­jo que le en­can­ta!

Naia­ra, 28, Bil­bao Su­sa­na, 24, Ma­drid

In­grid, 26, Li­ver­pool

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