“Ninguna operación con implicación fiscal escapa al control de riesgos”
EDUARDO SÁNCHEZ ÁLVAREZ Director de la Asesoría Fiscal de Abanca/ Destaca el protagonismo del área que dirige en la consecución de los objetivos de buena gobernanza de la entidad.
Eduardo Sánchez Álvarez dirige la Asesoría Fiscal de Abanca, que reparte su equipo entre las ciudades de A Coruña, Vigo y Lisboa, donde el banco concentra el grueso de su negocio. Toda su trayectoria profesional ha transcurrido en el área fiscal, ya que como fiscalista pasó del despacho de Garrigues en A Coruña al sector de la banca –antigua Caixa Galicia– en el año 1998.
En una organización en la que no existen áreas, la Asesoría Fiscal de Abanca se enmarca en la Dirección General de Gobierno Corporativo, dependiente de la Secretaría General del grupo que dirige Eduardo Álvarez-Naveiro. Desde ahí, su acción se extiende desde arriba hacia abajo en todas las actividades del banco: “No puede haber ninguna decisión con implicaciones fiscales, desde la que pueda tomar el consejero delegado hasta la de un cliente, que escape al sistema de control de gestión de riesgos”, afirma Eduardo Sánchez.
Eso es así porque el consejo de administración de Abanca aprobó en 2018 su estrategia fiscal de acuerdo con los estándares de una entidad cotizada, a pesar de no serlo: “El consejo o el órgano en el que delegue tiene que estar informado de las políticas fiscales que aplica Abanca como mínimo de forma anual y esto afecta a todas las decisiones de inversión u operaciones de carácter estratégico. En el marco de esa política fiscal –prosigue– tenemos un sistema de control de riesgo fiscal, y además, y esto es lo importante, está integrado en el marco global de riesgos del banco, es decir, que no vamos por nuestra cuenta, y eso afecta a todos los departamentos y todas las áreas, nacionales y extranjeras”, explica.
Eduardo Sánchez asegura que los principios que guían la política fiscal del banco “son especialmente conservadores, con lo cual nuestro perfil de riesgo fiscal es bajo; siempre anteponemos la seguridad”.
Como principio general, Abanca considera que el pago de impuestos “es una parte especialmente relevante de contribución a la economía de países y jurisdicciones en las que trabajamos”, señala. A eso se une el “máximo compromiso” con la normativa vigente “basada en la transparencia, la ética, buena fe y respeto a las mejores prácticas” y se completa con un tercer principio que establece las relaciones de la entidad financiera con la Administración tributaria de manera “constructiva, leal; sobre la colaboración, la buena fe y la confianza, de modo que supongan mínimos conflictos . Queremos que nos vean como contraparte en la que puedan confiar y en la que se actúa de buena fe”, describe el responsable de Asesoría Fiscal.
Como muestra de ese prinmarcado cipio de colaboración y confianza, el banco ha firmado conformidad en las últimas inspecciones fiscales. “La conflictividad es la menor posible”, afirma.
Evolución
El grupo Abanca registró a cierre de 2021 un volumen de negocio de 108.000 millones de euros con 680 oficinas (44 en Portugal y dos en Suiza y Miami), además de otras 8 de representación en otros tantos países y 25 puntos de venta a mayores en Portugal. Ese crecimiento del grupo, tanto en mercados geográficos como en nuevos productos (seguros o gestora de fondos) ha
la evolución de la Asesoría Fiscal que, además, ha ganado protagonismo como “palanca para alcanzar objetivos estratégicos y, sobre todo, una buena gobernanza de la entidad”, subraya Eduardo Sánchez Álvarez.
Un esfuerzo adicional para la Asesoría Fiscal ha llegado de las operaciones corporativas que ha protagonizado Abanca. Han sido un total de seis, y dos de ellas en una jurisdicción diferente, la portuguesa.
“Ninguna de las operaciones ha seguido el mismo patrón, con lo cual el análisis fiscal ha sido particular para cada una y a ello se ha añadido una jurisdicción distinta, la portuguesa, donde se cerraron dos compras, las de mayor volumen”, señala.
Para estos casos, reciben apoyo de despachos y consultoras externas. “Trabajamos con las mejores firmas y las Big Four, escogiéndolas en función de la especialización de cada una para el asunto del que se trate”, explica Eduardo Sánchez Álvarez. También los colaboradores externos prestan apoyo al equipo de Asesoría Fiscal para la “actualización constante” sobre los cambios normativos que se sucenden a “gran velocidad”, concluye.
“Queremos que la Administración tributaria nos vea como contraparte en la que pueda confiar” “Las integraciones han supuesto un esfuerzo adicional; todas fueron diferentes y dos, en otra jurisdicción”