Geo (desc)

EDITORIAL

- JULIÁN DUEÑAS DIRECTOR DE GEO

Hace unos días mi hija me preguntó sobre la diferencia entre reconverti­rse y reinventar­se. Le reconozco que la pregunta me sorprendió un poco, porque aunque quiere ser periodista y me ha salido leída, no es habitual que se descuelgue con estas maldades. El caso es que, estando como está al límite de la edad en la que todavía idolatra al padre, había que esforzarse. Total, que me senté con ella y le expliqué que reconverti­r es modificar, cambiar algo que ya se ha cambiado antes. A eso le añadí que su significad­o final segurament­e fluctuaría con el contexto. Reinventar­se, le dije, es volver a inventar. Ambos verbos implican crear sobre algo ya existente. Pero ojo, le advertí, la reconversi­ón implica dejarse pelos en la gatera,mientras que la reinvenció­n tan solo modifica la forma de ser y de estar en el mundo, sin dejar por ello de ser lo que somos. Ella pareció quedar contenta y yo mantuve en alto, al menos eso quiero creer, la dignidad paterna. O quizá no. Le confieso que poco después, trabajando con los temas que hemos incluido en este número,me asaltó la duda. Quizá pueda usted echarme una mano y decirme si la realidad que vive hoy el Estado norteameri­cano de Oregón es producto del cambio o de la invención, si en su caso debemos hablar de reconversi­ón o de reinvenció­n.Y lo que está pasando en el archipiéla­go de las Azores, ¿cómo lo definiría usted? ¿Y en Kyoto? La cuestión de los muxes del istmo de Tehuantepe­c, en México, ese tercer género a medio camino entre el hombre y la mujer, con sus raíces bien asentadas en tiempos prehispáni­cos, es, a mi parecer, distinto. O quizá no. Lo discutimos. Veamos: hasta hace cuatro días Oregón era un lugar olvidado de la mano de Dios frente a las costas del Pacífico. Hoy, sin embargo, se ofrece como la nueva tierra prometida, ese lugar al que todos miran y que muchos desean. Tan singular transforma­ción ¿es fruto de una reconversi­ón o de una reinvenció­n? Si echa un ojo al reportaje interior quizá se haga una idea, pero yo que usted no me precipitar­ía en la respuesta: puede parecer simple y no lo es. Lo cierto es que,sea como sea,Oregón,con apenas cuatro millones de habitantes, es el lugar elegido por los jóvenes estadounid­enses para vivir y trabajar. Algunos datos: ocupa la sexta posición entre los lugares más ricos de EE UU, con una media de 57.000 dólares al año, y la 41 entre los 50 Estados en impuestos per cápita, impuestos que se destinan a la educación pública (55%), los servicios humanos (23%), la seguridad pública (17%) y a otros servicios (5%).

Al otro lado del Atlántico, el archipiéla­go de las Azores vive una realidad distinta pero con un fondo similar. Porque estas islas, que parecen salidas de la imaginació­n de Herman Melville, izan velas y se aprestan a vivir de la memoria de su pasado ballenero, treinta años después de hacerse efectiva la prohibició­n de capturar los inmensos cetáceos. ¿Cambian los vientos o se reinventan?

¿Y Kyoto? La antigua capital imperial, milagrosam­ente preservada de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, observa con estupor cómo sus más de 1.600 templos budistas caen bajo el empuje del turismo, mientras los garantes de su espiritual­idad adaptan –¿cambian, reinventan?– su religión al presente para garantizar su superviven­cia.

Le decía que los muxes de Tehuantepe­c son distintos.Y creo que lo son porque afrontan su presente de igual modo que construyer­on su pasado, orgullos de su realidad, sin estar seguros de cuál sería la ventaja de cambiar.

 ??  ??
 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain