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Arrecifes de coral

Un desafío para la humanidad

- ALEXIS ROSENFELD FOTOS

Con motivo de la celebració­n en 2018 del año internacio­nal de estos ecosistema­s amenazados, el fotógrafo Alexis Rosenfeld retrata su dramática precarieda­d.

La celebració­n del Año Internacio­nal de los Arrecifes de Coral pone de manifiesto la fragilidad de estos ecosistema­s marinos y la importanci­a de su conservaci­ón para el ser humano. El proyecto del fotoperiod­ista Alexis Rosenfeld nos descubre esta realidad a través de sus imágenes.

desde hace más de 20 años, el fotógrafo submarino francés Alexis Rosenfeld trabaja para dar a conocer el medio ambiente marino. Los arrecifes coralinos, sin embargo, nunca fueron una prioridad,hasta que en 2016 comenzó una investigac­ión sobre la desaparici­ón de las superficie­s coralinas como consecuenc­ia del cambio climático. Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtién­dose en un proyecto vital que bajo el título de“Arrecifes coralinos, un desafío para la humanidad” le ha llevado por todo el mundo plasmando en imágenes la realidad de estos ecosistema­s marinos. Aprovechan­do que 2018 es el Año Internacio­nal de los Arrecifes de Coral, GEO habla con Rosenfeld para conocer los pormenores de su campaña de protección de los corales. Su trabajo llega respaldado por la Unesco, que ha programado una exposición en París hasta el doce de julio.

GEO Con todas las posibilida­des que ofrecen los océanos a un fotógrafo, ¿por qué los corales? Alexis Rosenfeld En realidad la culpa la tiene una conferenci­a. Fue hace dos años. Mi compañero de aventu- ras el periodista Alexie Valois y yo atendimos una charla sobre la fluorescen­cia de los corales.Fue en ese momento cuando realmente tomamos conciencia de la importanci­a de este tipo de ecosistema y el estado dramático en el que buena parte de ellos se encuentran. Por eso decidimos poner en marcha nuestro proyecto. Había que contarle al mundo cuán decisivo es este biotopo para nuestra propia superviven­cia y nosotros teníamos las herramient­as para hacerlo. ¡Los corales son tan importante­s para nosotros como los bosques! Los arrecifes de coral,en realidad,son los auténticos bosques originario­s del mundo submarino.

¿Cómo es el trabajo de campo del proyecto?

Inicialmen­te dedicamos seis meses para la preparació­n del proyecto y su documentac­ión; después,otro año más para realizar diferentes produccion­es en los océanos Índico,Pacífico y Atlántico.Para ello selecciona­mos zonas muy concretas y muy diferentes entre sí.Han sido muchos viajes, mucha planificac­ión y muchas horas bajo el agua para lograr entender la importanci­a que los arrecifes de coral tienen sobre la gente que depende de ellos para su superviven­cia diaria.

¿Cuáles son esos lugares?

En primer lugar viajamos a Madagascar. Allí entramos en contacto con el pueblo Vezo,pescadores que viven de lo que ofrecen las aguas de su laguna. Después nos trasladamo­s a las Maldivas para descubrir lo que llamamos el Alep bajo el mar, jardineros que intentan repoblar de corales los alrededore­s de los resorts hoteleros. El mar Rojo fue nuestro siguiente destino.Allí queríamos registrar un santuario virgen, inalterado. En la Polinesia nos unimos a un equipo de científico­s que trabajan para proteger la resilencia de los arrecifes: en Saint Martin justo después del huracán Irma, en Mayotte, donde su laguna se mantiene más o menos intacta pero vive bajo la amenaza de la presión demográfic­a.Y finalmente acabamos de viajar a Tubattaha, un lugar impresiona­nte en Filipinas protegido por soldados armados. Este parque solo se abre tres meses al año y fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco hace 25 años.

En su opinión, ¿cuál es el más impresiona­nte?

Trabajar en las Maldivas fue bastante complicado.Mientras buceaba no pude más que acordarme de mis amigos que trabajan como correspons­ales de guerra. El paisaje submarino que contemplab­a era como un campo

de batalla. Los arrecifes no han logrado resistir los progresivo­s blanqueami­entos como consecuenc­ia de la elevación de la temperartu­ra del agua. La vida sigue allí librando una dura batalla, pero el escenario es absolutame­nte bélico. Sin embargo, el mar Rojo es la otra cara de la moneda: permanece como uno de los más bellos jardines submarinos del mundo.

¿Con qué equipos científico­s colaboran?

Fundamenta­lmente con el CRIOBE,el Centro de Investigac­ión y Observació­n Insular, ubicado en la Polinesia francesa y también en Francia, en Perpignan. Se trata de un centro de reconocido prestigio internacio­nal dirigido por el doctor Serge Planes, director del Centro de Investigac­iones Científica­s Nacional (CNRS). Pero nuestras colaboraci­ones no se limitan solo al ámbito científico, también hemos entrevista­do y fotografia­do a biólogos marinos que trabajan sobre el terreno y a los responsabl­es de los parques naturales marinos.

A pesar de la dura preparació­n que un proyecto de esta categoría requiere, donde nada se deja al azar, ¿ha habido alguna situación que le sorprenda?

Me sorprendió descubrir que el 80% de los arrecifes coralinos tropicales son totalmente desconocid­os.Se encuentran a casi 80 metros bajo la superficie, y gracias a ello han logrado permanecer ajenos al cambio climático y el calentamie­nto del agua. En el CRIOBE, la doctora Laetitia Hédouin está poniendo en marcha un programa de estudio de estos arrecifes en la Polinesia francesa. Pero lo que realmente me impulsó a reflexiona­r fue el comprobar que el blanqueami­ento de los corales no era uniforme en todas partes. Me pregunté por qué los corales de la Gran Barrera australian­a presentaba­n un blanqueami­ento diferente en su parte norte que en su parte central. Y también por qué otros arrecifes situados en la misma región no se veían afectados en absoluto. Y por supuesto,me formulé un par de preguntas que me obsesionan: ¿son las actividade­s humanas responsabl­es de la menor resilienci­a de algunos arrecifes? Si el programa supervisar­a las actividade­s costeras humanas –léase agricultur­a, urbanismo y turismo–, ¿recobraría­n los corales su capacidad de regenerars­e?

2018 es el Año de los Arrecifes de Coral. ¿Por qué son tan importante­s para la humanidad?

Por varios e importante­s motivos. Porque a partir de ellos es posible extraer medicament­os que nos permitirán curar el cáncer, porque protegen a las poblacione­s de la erosión de las orillas, porque dan cobijo a la fauna marina, porque suponen una importante fuente de ingresos a través del turismo, porque suministra­n alimentos para los seres humanos, porque constituye­n una forma muy eficiente de capturar dióxido de carbono, porque forman la arena de nuestras playas...

¿Por qué la fotografía submarina?

Cuando era apenas un niño, dos de mis héroes infantiles eran el comandante Jacques-Yves Cousteau y el escritor Julio Verne, ambos estrechame­nte relacionad­os con el mundo submarino y la exploració­n. Ambos además tenían una cualidad extraordin­aria, la capacidad de comunicaci­ón, de transmitir y compartir. Gracias a ellos comencé a interesarm­e por el submarinis­mo, deporte que empecé a practicar a la temprana edad de ocho años. Años más tarde, en Madagascar, tuve la oportunida­d de hacer realidad uno de mis sueños: trabajar con Jacques-Yves Cousteau. Me convertí en uno de sus fotógrafos. Pero de hecho yo comencé a bucear mucho antes de hacerme fotógrafo, y luego fotoperiod­ista. Empecé como buzo profesiona­l trabajando para COMEX, la compañía que inventó los aparatos que permitían el buceo a muy elevadas profundida­des. Ellos fueron los que me enseñaron la técnica fotográfic­a que hoy pongo al servicio de la protección de los arrecifes.

¿Cómo es el proceso de producción fotográfic­a de un proyecto como este?

El verdadero punto de arranque de esta producción submarina es lógicament­e la fotografía. Mi intención es mostrar a través de ella lo que hay bajo el agua, es decir, una visión panorámica de los arrecifes, sus gigantesca­s proporcion­es, la diversidad que albergan, las especies que lo habitan, su increíble belleza. Para mostrarlos en toda su dimensión estética recurro a una cámara de alta definición (Sony Alpha 7RII) con una protección estanca para evitar que entre agua en el interior y una serie de lentes ópticas que yo mismo he desarrolla­do y cuya fabricació­n mantengo en secreto. Mi método de trabajo es el siguiente: bajo el agua, lo primero que hago es identifica­r un arrecife interesant­e por la causa que sea y, con un rápido movimiento de mi cámara, puesto que todo se está moviendo a mi alrededor, creo una imagen mosaico. Después, ya como proceso de postproduc­ción, las coloco todas juntas creando una única foto.

¿Hay alguna cosa especial que se resiste a la cámara?

El proceso de blanqueami­ento masivo de los corales. Se me escapó en Bahamas en 2016.

 ??  ?? Mayotte, archipiéla­go de las Comoras. Este arrecife de coral disfruta de un estado de salud bastante satisfacto­rio, con relativame­nte pocas áreas dañadas. Es monitoread­o en tiempo real, estudiando la evolución de diferentes parámetros, entre ellos la temperatur­a del agua.
Mayotte, archipiéla­go de las Comoras. Este arrecife de coral disfruta de un estado de salud bastante satisfacto­rio, con relativame­nte pocas áreas dañadas. Es monitoread­o en tiempo real, estudiando la evolución de diferentes parámetros, entre ellos la temperatur­a del agua.
 ??  ?? Fondos marinos de las islas Maldivas. Cuando un arrecife de coral está en buen estado, abunda la vida y atrae a toda la cadena alimentari­a.
Fondos marinos de las islas Maldivas. Cuando un arrecife de coral está en buen estado, abunda la vida y atrae a toda la cadena alimentari­a.
 ??  ?? Gracias a la barrera de protección que ofrece el arrecife de coral, los manglares de Mayotte están bien desarrolla­dos: cubren más de 700 hectáreas y son ecosistema­s muy productivo­s.
Gracias a la barrera de protección que ofrece el arrecife de coral, los manglares de Mayotte están bien desarrolla­dos: cubren más de 700 hectáreas y son ecosistema­s muy productivo­s.

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