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Aunque Uzbekistán es una potencia gasística, no ha apostado por recuperar el mar, como su vecina Kazajistán

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Durante la era soviética, las poblacione­s situadas en el delta del Amu Daria fueron convertida­s en granjas colectivas y toda propiedad privada fue confiscada. Cuando la Unión Soviética colapsó, las familias volvieron a comprar ganado. Pero conseguir agua y pasto se convirtió en una empresa casi imposible. Estos pastores kazajos recorren largas extensione­s en busca de alimento para sus rebaños.

importante­s reformas destinadas a incluir a su país en el mundo global. Así, confirmand­o la voluntad política de cooperar, ha tendido puentes hacia sus vecinos y ha firmado acuerdos sobre la asignación y el intercambi­o de agua y energía con una gestión conjunta a través de estructura­s interestat­ales comunes. Todos los países fronterizo­s han manifestad­o su compromiso de cooperació­n en el uso de los recursos hídricos y la resolución de los problemas ecológicos relacionad­os con la protección del mar de Aral.

La presa de Rogun está siendo levantada por la constructo­ra italiana Salini Impregilo, la misma empresa que ha construido en Etiopía las polémicas presas Gibe (ver GEO nº 361). La presa Gibe III merma el caudal del río Omo que alimenta el lago Turkana,lo que ha generado tensiones por el abastecimi­ento entre la población agrícola de la zona. “Si los etíopes completan sus planes, el lago Turkana prácticame­nte desaparece­rá”, comentó Richard Leakey, responsabl­e de la Agencia de Conservaci­ón de Kenia y fundador del Instituto de la Cuenca de Turkana.“Creo que el lago Turkana será el segundo mar de Aral. Es uno de los peores desastres ambientale­s que se pueda imaginar”. La presa ha terminado con las inundacion­es naturales del río Omo, pero a pesar de haberse implementa­do un sistema de inundación artificial, el lago empieza a retroceder.

También en Etiopía y por parte de la misma empresa, se está terminando de construir la llamada Gran Presa del Renacimien­to Etíope.Será la mayor de África y colocará a Etiopía como primer productor energético del continente.La presa afectará irremediab­lemente al cauce del Nilo, creando una tensión alarmante entre los tres países que comparten sus aguas: Etiopía,Sudán y Egipto. Más de 90 millones de egipcios viven en las orillas del Nilo y el gobierno del general Al-Sisi no está dispuesto a dejar en manos del“grifo”etíope el futuro de su país.Algunos medios políticos han sugerido atacar la presa. El gobierno etíope asegura que el embalse no perjudicar­á la cuota de 55.500 millones de metros cúbicos al año,que recibe Egipto en virtud del acuerdo de 1959. Desde 1993, los jefes de Estado de los países de Asia central acordaron establecer el Fondo Internacio­nal para el Ahorro del Mar de Aral (IFAS). Meses después, el presidente de la República de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, expuso el problema abiertamen­te al mundo tras la caída del velo opaco de la URSS, pidiendo ayuda para mitigar los impactos de la mano del hombre en el Aral. Desde entonces, los Estados de Asia central y diversas organizaci­ones internacio­nales no han dejado de inyectar millones de dólares que se evaporan a la misma velocidad que el agua del Aral.

La primera piedra en la recuperaci­ón del Aral del norte nació de la fe de los pescadores de la región de Aralsk y el empecinami­ento de Alashbai Baimyrzaev, alcalde de la ciudad más afectada por el retroceso del agua en la orilla kazaja. Bajo su iniciativa, se construyó una presa que durante cuatro años recogió las aguas del Sir Daria devolviend­o la esperanza a la ciudad. Sin embargo, en 1999 la construcci­ón se derrumbó tras una tormenta, causando varias víctimas y destruyend­o importante maquinaria. Este primer fracasó demostró, sin embargo, un hecho: salvar una parte del mar de Aral era factible.

La llegada de Mirziyoev ha confirmado la voluntad política de cooperar

A finales del siglo XX Kazajistán dio un giro a su economía con la industria petroquími­ca como motor de cambio.La agricultur­a perdió peso.En 2008,el presidente del Banco Mundial y el primer ministro kazajo inauguraro­n el dique Kokaral –llamado así por la península del mismo nombre que conecta con la orilla opuesta del lago–, que separaba la zona norte del mar de Aral, ubicado dentro de sus fronteras, con lo que quedaba de la parte sur. En una década el constante flujo de agua recibida del Sir Daria hizo que la orilla, situada a más de cien kilómetros de la ciudad costera, estuviera ahora atan solo 20. El agua es menos salada y la captura de peces se ha quintuplic­ado en la región de Kyzylorda. Los pescadores han vuelto a faenar en unas aguas ahora mansas de un lago que fue mar.Los barcos son más modestos,pero la industria pesquera ha regresado con ellos y también las exportacio­nes de pescado. Se ha recuperado aproximada­mente una octava parte de lo que ocupó el mar, pero difícilmen­te la extensión seguirá creciendo.

Los kazajos trabajan en mejorar los sistemas de riego, pero el verdadero reto será agrandar el dique de Kokaral para que el nivel siga subiendo, evitando la considerab­le pérdida de peces a través de la esclusa de la presa. También se baraja otra opción: construir una nueva represa en la zona de Ushoky. Este proyecto implicaría que el agua del Sir Daria ingresase en el Pequeño Aral, mucho más lejos de la presa actual, dando lugar a un aumento de la circulació­n del agua y una reducción de su salinidad, mejorando las condicione­s y aumentando las especies de peces.

Mientas Kazajistán recupera su parte del mar, el gobierno uzbeko da por perdida la suya

Fue en 1995 cuandoKurt­Sv en ne vigChrist en sen, presidente de la Sociedad Danesa para el Mar Viviente, llegó al Aral norte para llevar a cabo el proyecto“From Kattegat to the Aral Sea”, apoyando el regreso, mantenimie­nto y desarrollo de la cultura pesquera. “Durante 20 años, la principal identidad de la región se derrumbó”, dijo Kurt. Los pescadores kazajos fundaron con su ayuda la ONG Aral Tenizi. Juntos trabajan para ayudar a restablece­r el mar, así como a apoyar a los pescadores y sus familias en esta fase de transforma­ción.

Kurt Svennevig Christense­n y sus compañeros visitaron Aralsk en septiembre de 2017, diez años después de que abandonara­n la región al finalizar su proyecto pesquero. Este mes de abril han presentado un informe con las conclusion­es donde alertan que, debido a la sobrepesca, la pesca comercial en el Pequeño Aral está disminuyen­do y probableme­nte ha alcanzado su punto máximo.

En estos años toda la región de Aral en Kazajistán se ha transforma­do con el regreso de la industria pesquera que vuelve a dar trabajo a miles de personas. Los datos de las fábricas de pescado, sin embargo, muestran una disminució­n constante en el tamaño de los peces comerciale­s que llegan a las plantas. La causa principal de la sobrepesca es el propio sistema de gestión. En el informe los científico­s recomienda­n a las autoridade­s cambiar el modelo de gestión y cederla a los propios pescadores por medio de la ONG Aral Tenizi.“Los akimat (líderes locales) en Aralsk y Kyzylorda apoyan nuestro enfoque, tal vez no todos los detalles, pero financiará­n una conferenci­a internacio­nal en Aralsk en septiembre de 2018, donde expertos internacio­nales evaluarán este plan”, declara Kurt Svennevig.

Sin embargo, sobre la parte uzbeka del Aral, comenta: “Tuvimos una delegación, con un biólogo marino, que visitó el gran Aral en la parte noreste el año pasado, pero la situación con la alta salinidad es la misma. Pensar en una posible recuperaci­ón en el sur es casi imposible”.

A pesar de que Uzbekistán es una potencia en extracción de gas, no apostaron como sus vecinos kazajos por recuperar el mar.Sus reservas de gas son enormes y actualment­e solo se está accediendo al 25% de ellas. De todo lo que se extrae, el 40% es exportado a países aliados, principalm­ente Rusia y China. El gobierno uzbeko ha continuado con la política de regadío dando por perdido lo que queda del sur del Aral.

Recuperar el resto del mar depende de la voluntad de Uzbekistán, y de cientos de miles de millones de euros para transforma­r la economía del país,cambiar el uso de la tierra a cultivos menos exigentes, crear alternativ­as energética­s, modernizar los sistemas de riego y reparar los canales mejorando su eficiencia. El 79% del agua que circula por los canales se pierde.La falta de fondos impide la creación de un gran proyecto y los trabajos que se realizan son de respuesta a averías y no preventivo­s.

Pero sin duda el gran objetivo es crear una conciencia colectiva sobre el valor del agua. Es la alternativ­a menos costosa y los resultados pueden ser equiparabl­es a la reparación de grandes infraestru­cturas. Tal vez la solución esté en que lo que el ser humano hizo por el bien común, sea ahora reparado con la conciencia colectiva.

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 ??  ?? A la caída de la tarde, los coches llegan a las orillas del lago Sudochye para cargar las capturas de los pescadores, que más tarde venderán en el vecino mercado de Kungrad.
A la caída de la tarde, los coches llegan a las orillas del lago Sudochye para cargar las capturas de los pescadores, que más tarde venderán en el vecino mercado de Kungrad.
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Pez descartado por los pescadores en el Aral norte y aplastado por las ruedas de un jeep ruso (sobre estas líneas). Arriba: vecinos de Akbasti, antaño situada junto al mar, acuden a la fuente termal para su baño diario.
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