Geo (desc)

Richard Halliburto­n

-

Poseía, en mayor o menor medida, los seis atributos que se suponen a todo gran aventurero. A saber: la memoria de los nombres y los rostros, el don de lenguas (algo limitado), una inventiva inagotable, la discreción (la justa), el talento de trabar conversaci­ón con los extraños, y claro, la libertad de conciencia que da el saberse rico. Porque el norteameri­cano Richard Halliburto­n (1900-1939) –en la imagen, de pie junto al avión–, previendo su corta existencia, lo tuvo claro: dedicaría su vida a vagabundea­r por el mundo, saboreando cada instante como si fuera el último. Así, tras terminar sus estudios en Princeton –donde realizó sus primeras letras de reportero en el diario de la universida­d– se lanzó a recorrer el mundo. Unos años después, en 1925, aparecía su primer libro The Royal Road to Romance –traducido ahora al español como Rumbo a la aventura– , un auténtico bestseller que le convirtió de la noche a la mañana en el aventurero más famoso de la época, una especie de Indiana Jones con los modales y el atractivo de Scott Fitzgerald. En el libro se suceden uno tras otro los episodios de sus temerarios viajes: escaló el Matterhorn y subió el monte Fujiyama en pleno invierno, cruzó la península de Malasia durante el monzón... Halliburto­n fue de los primeros viajeros en documentar gráficamen­te sus hazañas. Con sus fotografía­s desmentía a aquellos que le acusaban de inventar sus aventuras. A The Royal Road to Romance le siguió, en 1927, La aventura gloriosa, donde surca el Mediterrán­eo tras la estela de Ulises. Y a este, en 1929, Nuevos mundos por conquistar, donde recorre América Central y del Sur y vive peripecias como la de cruzar a nado el canal de Panamá –pagó treinta y seis centavos para hacerlo y nadó durante cincuenta horas–. No fue su única proeza. Siguiendo a su admirado Lord Byron, cruzó a nado el estrecho de los Dardanelos, sobrevoló el mundo –en un Stearman C-3B modificado, al que llamó La alfombra voladora– en un viaje de 18 meses y se paseó por los Alpes a lomo de elefante. En 1939 emprendió su última aventura: cruzar el Pacífico en un junco chino, el Sea Dragon. Una tormenta se cruzó en su camino.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain