Mi­rar al fu­tu­ro, explorar el pa­sa­do

Ni­co­las Ba­retz­ki, CEO de MONT­BLANC des­de 2017, con­du­ce los re­lo­jes de la ca­sa a la nue­va era –me­cá­ni­ca y di­gi­tal– res­pe­tan­do el le­ga­do de Mi­ner­va.

GQ (Spain) - - MODA - ___por J. C. MATOSSIAN

Ni­co­las Ba­retz­ki en­car­na el ideal de "hom­bre de la ca­sa", si en­ten­de­mos co­mo ca­sa uno de los ma­yo­res gi­gan­tes mun­dia­les del lu­jo: el Gru­po Ri­che­mont. Allí ha desa­rro­lla­do ín­te­gra­men­te sus ca­si 25 años de ca­rre­ra pro­fe­sio­nal, pri­me­ro en Car­tier, lue­go en Jae­ger-le­co­ul­tre y fi­nal­men­te en Mont­blanc, don­de des­em­bar­có en 2013 y a la cual li­de­ra des­de el año pa­sa­do (su an­te­ce­sor en el car­go, Jé­rô­me Lam­bert, di­ri­ge aho­ra todo el gru­po).

Ba­retz­ki fue nom­bra­do CEO en una eta­pa de­ci­si­va para la em­pre­sa ale­ma­na, so­bre todo en lo que con­cier­ne a su di­vi­sión de re­lo­jes. Por un la­do, Mi­ner­va, su ma­nu­fac­tu­ra de Vi­lle­ret (Sui­za), ad­qui­ri­da en 2006, cum­plió 160 años, efe­mé­ri­de que se ce­le­bró con una es­plén­di­da co­lec­ción de nue­vas pie­zas: la 1858, ins­pi­ra­da en el di­se­ño de sus le­gen­da­rios re­lo­jes pro­fe­sio­na­les de los años 20 y 30. Su in­ten­ción iba sin em­bar­go más allá de la me­ra con­me­mo­ra­ción de un aniver­sa­rio: "Con la 1858 que­ría­mos re­co­nec­tar con el mun­do ac­tual y a la vez fi­jar nues­tra es­tra­te­gia de fu­tu­ro", ex­pli­ca Ba­retz­ki a GQ du­ran­te una breve vi­si­ta a Es­pa­ña para ver in si­tu la im­pre­sio­nan­te re­no­va­ción de la bou­ti­que Mont­blanc de Bar­ce­lo­na (Pa­seo de Gra­cia, 99). "Nues­tra idea es con­cen­trar­nos en po­cas co­lec­cio­nes que trans­mi­tan cla­ra­men­te lo que es con­tem­po­rá­neo, lo que es clá­si­co, lo que es sport y lo que es vin­ta­ge, co­mo en es­te ca­so, que re­pre­sen­ta muy bien lo que es nues­tra na­rra­ti­va, lo que es Mi­ner­va".

Su otro gran nue­vo vér­ti­ce, el Sum­mit 2, el su­ce­sor del pri­mer smart­watch de Mont­blanc (a la ven­ta des­de el pa­sa­do mes de oc­tu­bre), tam­bién es un ex­po­nen­te del es­pí­ri­tu Mi­ner­va: "So­mos una mai­son de lu­jo y tra­ta­mos ca­da seg­men­to ba­jo ese pris­ma. Su co­ra­zón pue­de ser di­gi­tal y su tec­no­lo­gía re­pre­sen­ta el fu­tu­ro, pe­ro era muy im­por­tan­te para no­so­tros que trans­mi­tie­ra la sen­sa­ción de ser un buen re­loj, que trans­mi­tie­ra lo me­jor que sa­be ofre­cer la al­ta relojería sui­za".

EL MUN­DO EN SU MU­ÑE­CA Ba­retz­ki lle­va un Mont­blanc 1858 Geosp­he­re con los dos he­mis­fe­rios te­rres­tres en la es­fe­ra que des­plie­gan las 24 zo­nas ho­ra­rias.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.