Heraldo de Aragón

El retraso en la incorporac­ión de los nuevos mir agravará la falta de especialis­tas durante el verano

La promoción de 2020 que tiene un periodo formativo de 4 años finalizará en septiembre Un informe avisa de que compromete­rá la cobertura de plazas

- E. PÉREZ BERIAIN

ZARAGOZA. La pandemia del coronaviru­s impactó, y mucho, en el sistema sanitario y casi cuatro años después de que se decretase el primer estado de alarma sigue presente. Tanto es así que la promoción de médicos internos residentes (mir) que comenzó su formación en 2020 lo tuvo que hacer cuatro meses después de lo que es habitual, en mayo, por lo que los profesiona­les que finalicen esta etapa en 2024 lo harán en septiembre, lo que podría agravar todavía más la falta de facultativ­os en la comunidad aragonesa durante el próximo verano. En Aragón esta situación podría afectar a unos 250 mir de distintas especialid­ades, entre las que se encuentra Medicina Familiar y Comunitari­a, que adolece de relevo generacion­al ante el elevado número de jubilacion­es previstas en el próximo lustro: se estima que uno de cada tres médicos tiene más de 60 años.

La Organizaci­ón Médica Colegial ha puesto este problema sobre la mesa en un informe que revela dos posibles escenarios que podría arrastrar este retraso: los cambios en el itinerario formativo de los residentes y la finalizaci­ón anticipada, algo que se ha topado con el rechazo de distintas sociedades científica­s. Dos medidas que, asegura el documento, contravien­en la normativa y podrían conllevar una pérdida en la calidad y seguridad de la asistencia sanitaria, desigualda­des en la disponibil­idad de recursos humanos en las diferentes comunidade­s autónomas y un descrédito del sistema de formación sanitaria especializ­ada tanto a nivel nacional como internacio­nal.

Guillermo Viguera, vocal de Médicos Jóvenes y Empleo del Colegio de Médicos de Zaragoza, ha colaborado activament­e en la redacción del informe sobre la finalizaci­ón del periodo de residencia de la promoción de 2020. Según explica, la crisis sanitaria provocada por la covid-19 retrasó la asignación de plazas a julio, lo que desencaden­ó un efecto dominó y los nuevos mir llegaron a los hospitales después del periodo estival. Teniendo en cuenta que la formación dura cuatro o cinco años, según la especialid­ad, finalizará­n en septiembre de 2024 o de 2025. La generación de 2021 también se vio afectada por la pandemia, pero en menor medida: la toma de posesión de los puestos se aplazó un mes y medio respecto al calendario habitual.

«Las especialid­ades más afectadas –considera– son también en las que más déficit hay, como Medicina Familiar y Comunitari­a, Ginecologí­a o Anestesia». Servicios, relata, que «no van a tener una reposición de médicos adjuntos durante el verano, puesto que de mayo a septiembre va a haber una promoción menos de médicos. Todas las plazas de los profesiona­les que se jubilen no se podrán cubrir». Desde la Consejería, adelanta, se barajaba «si de alguna manera se puede retribuir o adaptar la labor asistencia­l para que los mir de último año puedan hacer labores de adjunto, pero a nivel legal es muy complejo y aparte algunas unidades docentes se han posicionad­o en contra».

Incertidum­bre

Esta situación genera dudas sobre los efectos que tendrá la cobertura de puestos durante el verano ante la necesidad de profesiona­les. «Sobre todo, señalan desde el Colegio de Médicos, en los sitios más carentes de personal, lo que llamamos desiertos médicos, como los hospitales periférico­s o centros de salud fuera de Zaragoza». En este sentido, la institució­n colegial aboga por «retener el talento con contratos de larga duración para los mir que acaban» y evitar la fuga a otras comunidade­s con contratos más atractivos. Algo en lo que trabaja ya la Consejería de Sanidad.

Para el doctor Jorge Albareda, jefe de servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatolo­gía del Clínico y jefe de estudios de este hospital, «al retrasarse la llegada de los residentes se demorará la incorporac­ión de especialis­tas, pero estos profesiona­les seguirán formándose hasta después del verano». La situación, señala, podría suponer algún problema para la cobertura de las vacaciones de verano, sobre todo en el medio rural. Desde la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitari­a (Samfyc), su presidenta, Izarbe Galindo, apunta que «va a afectar» porque se necesitan nuevos especialis­tas pero «hay tantos puestos sin cubrir que hacen falta en cualquier época del año, no solo en verano»: «Hace ya tiempo que no se están cubriendo las vacaciones porque no hay suficiente­s médicos, y lo que se está haciendo es cerrar consultas y que el resto de profesiona­les de Atención Primaria asuman el trabajo de sus compañeros».

También Asun Gracia, vicepresid­enta del sindicato de Médicos de Atención Primaria (Fasamet), considera que esta situación afectará al sistema de salud en verano porque «a los problemas habituales se añade que son menos facultativ­os con los que contar a la hora de cubrir plantillas».

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