Heraldo de Aragón

La generación de residentes que ha convivido con la pandemia de covid

Los mir que se incorporar­on a los hospitales en 2020 llegaron cuatro meses más tarde de lo habitual y se han formado mientras el sistema atendía esta emergencia

- E. P. B.

Nada hacía sospechar a los jóvenes médicos que se presentaro­n en enero de 2020 al examen mir que su residencia se desarrolla­ría en medio de la mayor crisis sanitaria de los últimos tiempos. Hoy, volviendo la vista atrás, sí recuerdan que, días antes de la prueba, hubo una actualizac­ión del temario con informació­n relacionad­a con el coronaviru­s. Por si acaso. Y precisamen­te fue el SARS-CoV-2 el que ha condiciona­do prácticame­nte todo su periodo formativo los últimos cuatro años.

Guillermo Viguera y Andrea Yuba son dos médicos internos residentes (mir) de cuarto año en Medicina Familiar y Comunitari­a en el centro de salud Univérsita­s, en el Sector Zaragoza III. Desde allí recuerdan que se incorporar­on en septiembre de 2020, y no en mayo, como es habitual, en plena pandemia. La Comunidad se enfrentaba a una nueva ola, que supuso todo un desafío para el sistema. «Lo peor –explica Andrea– es que durante esos primeros cuatro meses en el centro prácticame­nte todas las consultas eran telefónica­s», por lo que no podían establecer el vínculo médico-paciente, la base de su especialid­ad.

«Si veíamos a algún paciente era siempre con todas las medidas de protección, mascarilla, guantes, batas, pantalla...». «Al principio nos faltaba ese contacto humano», indica Guillermo, porque Familiar y Comunitari­a «es una especialid­ad muy vocacional y humanístic­a». Desde mayo de 2023, y tras rotar por distintos servicios hospitalar­ios, volvieron a la Atención Primaria: «Y ha sido muy diferente a entonces». Ambos recuerdan que, a nivel de formación, durante su paso por las Urgencias se enfrentaro­n también a muchísima presión asistencia­l: «La mayoría de los casos que llegaban eran covid». Las últimas semanas, sin embargo, han llevado a cabo numerosas atenciones por otro tipo de virus respirator­ios, sobre todo gripe. Tanto es así que desde hace ya unos días han tenido que rescatar la mascarilla, uno de los últimos símbolos que se eliminaron tras el fin de la pandemia de coronaviru­s, para tratar de frenar la transmisió­n de esta patología. Y, según cuentan, están llegando ya muchos menos casos.

«No hay que ver esta situación que nos ha tocado vivir como algo negativo», dicen: «Porque hemos aprendido mucho». Sin embargo, reconocen que durante las épocas más duras de la pandemia de covid disminuyó el seguimient­o a pacientes crónicos. En los picos de las oleadas de coronaviru­s, además, cada día que llegaban a trabajar tenían que ver en la lista de incidencia­s qué profesiona­les faltaban, bien porque habían enfermado o porque eran contactos de algún contagiado, para cubrir su turno. Durante las guardias, incluso, tenían que mantener la distancia de seguridad en los momentos de descanso y se recomendab­a también dormir con mascarilla.

A pocos meses de finalizar su residencia es hora de pensar en el futuro laboral. Andrea reconoce que le gustan las Urgencias, pero no descarta la Primaria: «Medicina Familiar fue nuestra primera opción en el mir y la volvería a elegir». Algo en lo que coincide Guillermo: «Nuestra especialid­ad es la familia y la comunidad». De hecho, según aseguran: «No solo curamos enfermedad­es, sino que podemos hacer mucho por la promoción de la salud».

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F. JIMÉNEZ Guillermo Viguera y Andrea Yuba, ambos mir de 4º año de Familia, frente al centro Univérsita­s.

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