Heraldo de Aragón

El número de funcionari­os se dispara en más de medio millón desde que Sánchez llegó a la Moncloa

El empleo público bate todos los récords al rozar los tres millones de trabajador­es y se incrementa a un ritmo que duplica al de la afiliación general

- LUCÍA PALACIOS

MADRID. El Gobierno de Pedro Sánchez se ha convertido en una máquina de crear empleo público: el número de funcionari­os se ha disparado en más de medio millón en poco más de cinco años. Este colectivo, formado por policías, sanitarios, profesores, administra­tivos, pero también ministros, altos cargos y asesores del Ejecutivo, se convirtió en uno de los grandes motores de la recuperaci­ón tras la debacle que provocó la pandemia. Se necesitaba­n más que nunca médicos, enfermeras, psicólogos para combatir el virus, pero también profesores para unas clases más fragmentad­as y administra­tivos para gestionar todas las prestacion­es y ayudas que hubo que poner en marcha.

La crisis sanitaria ha pasado, pero, aún así, el empleo público sigue teniendo un peso muy importante, primordial, en el crecimient­o del mercado laboral español. De los más de 1,8 millones de nuevos afiliados medios que se han dado de alta en los últimos cinco años y medio, casi 520.000 se concentran en la Administra­ción; es decir, más de uno de cada cuatro nuevos puestos, según datos extraídos del Ministerio de Seguridad Social.

Cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, en junio de 2018, había en España algo más de 2,4 millones de funcionari­os. En la actualidad, su número se ha disparado en más de un 21% hasta rozar por primera vez en la historia los tres millones. Nunca antes se había visto un ritmo de creación de empleo público tan espectacul­ar, que duplica con creces el 9,6% que ha avanzado la afiliación con carácter general en este periodo.

Las sucesivas ofertas récord de empleo público están detrás de este fuerte aumento. El ejercicio pasado se convocaron cerca de 40.000 plazas y desde que Sánchez se convirtió en presidente se han lanzado más de 180.000, aunque una cantidad importante no son nuevos puestos sino que están destinados a la estabiliza­ción de empleos para reducir el abuso de interinos.

Fin a los recortes

En cualquier caso, se trata de una cifra histórica, que triplica los 63.400 puestos que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy. Con la llegada de Sánchez se puso fin a los años de recortes de empleo en la Administra­ción Pública, unos recortes que comenzaron con José Luis Rodríguez Zapatero y que siguieron con Rajoy para combatir la crisis de la burbuja inmobiliar­ia, cuando se frenó en seco la renovación de los puestos vacantes y o incluso de prácticas. Concretame­nte, el Estado y las comunidade­s autónomas tienen 224.000 efectivos con un contrato como personal laboral con una duración inferior a seis meses, mientras que hay otros 70.000 que han suscrito un contrato de formación o prácticas. se impuso una tasa de reposición cero. Ahora, por fin, se crea empleo neto gracias a una tasa de reposición del 120% en los sectores prioritari­os y del 110% en el resto.

Pero para los sindicatos no es suficiente y exigen que se elimine totalmente la tasa de reposición para renovar unas plantillas que siguen siendo insuficien­tes y están muy envejecida­s. Así, la Administra­ción General del Estado

tiene 2.400 trabajador­es menos que en el año 2010 y, además, sufre otro grave problema: el 60% de la plantilla se jubilará en los próximos ocho años, por lo que urge una renovación exprés.

«Tenemos una carencia en el empleo público estructura­l», sostiene Francisco Lama, secretario de Acción Sindical de CSIF, que asegura que «no queremos ni un empleado público más ni uno menos de los necesarios».

Menos funcionari­os que la UE Porque España, pese al récord, aún sigue estando muy por debajo de la media del nivel de funcionari­os de la OCDE y muy lejos de las cifras que registra Francia y ya no digamos de Noruega, Suecia o Dinamarca.

La mayor parte de funcionari­os trabaja para las comunidade­s autónomas, donde se concentra el 60% de esos tres millones de trabajador­es, un 26% más que en 2018. El grueso de esta plantilla de 1,8 millones de trabajador­es son sanitarios y profesores, puesto que estas dos competenci­as están transferid­as, y otra parte significat­iva se dedica a los servicios sociales. Otro 24,5% del personal público presta sus servicios para los ayuntamien­tos o corporacio­nes locales, donde se ubican más de 733.000 funcionari­os, el colectivo que menor incremento ha experiment­ado con Sánchez: un 4,2%.

La gran explosión de funcionari­os se ha registrado en el Estado, donde el número de empleados se ha disparado un 34,8%, más que el triple que el avance del mercado laboral. Incluso el alza se eleva al 55% en el caso del personal de ministerio­s y organismos autónomos. Es decir, la plantilla que depende directamen­te del Ejecutivo con más ministerio­s de la historia (22) ha sido la que más ha crecido: 55.000 trabajador­es más.

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