Heraldo de Aragón

Sinner, el príncipe del cambio

El italiano consuma una remontada extraordin­aria ante el ruso Daniil Medvedev y gana en Australia el primer Grand Slam de su carrera (3-6, 3-6, 6-4, 6-4 y 6-3)

- ENRIC GARDINER

MELBOURNE. Venido de la minúscula San Cándido, en la frontera con Austria, de pelo rojo brillante, siendo campeón juvenil de esquí y perseguido en las gradas por gente vestida de zanahoria, Jannik Sinner representa el aire del cambio en el tenis. El jugador italiano, debutante en una final de Grand Slam, conquistó su primer gran título al derrotar al ruso Daniil Medvedev (3-6, 3-6, 6-4, 6-4 y 6-3), retrotrayé­ndole a su pesadilla del pasado.

Le levantó dos sets en contra, como ya hizo Rafael Nadal en la final de 2022. El ruso, que se convirtió en la persona en la Era Abierta (desde 1968) en disputar más sets durante un torneo de Grand Slam, terminó completame­nte roto por el esfuerzo físico de estas dos semanas, en las que ha disputado cuatro partidos a cinco sets, y en la que no pudo culminar con un título que se le ha escapado ya en tres ocasiones.

Sinner, el único campeón de la nueva generación junto al murciano Carlos Alcaraz, estuvo cerca de pagar los platos rotos de su inexperien­cia en estos partidos con dos primeros sets acobardado­s, a merced muchos minutos un Medvedev que, consciente de su desventaja física –Sinner ha jugado cinco horas menos que él–, decidió jugarse su carta a palos. Buscó los golpes ganadores constantem­ente, sin importarle fallar, y se aprovechó de un pasivo Sinner, que hizo catorce golpes ganadores en total en los dos primeros sets, para arrancar con 2-0 arriba.

Un marcador peligroso por dos motivos: uno, que Rafa Nadal ya le remontó esa ventaja en 2022, cuando además dispuso de tres pelotas de rotura para ponerse 2-4 en el tercero; dos, porque el jugador moscovita dio signos de desgaste en el ocaso del segundo set. Pasó de 5-1 y servicio a 5-3 y saque y estuvo cerca de complicars­e. Desactivó un 0-30 y abroelimin­ado en cuartos por el alemán Alexander Zverev, cambian de aires y marchan a diferentes escenarios para continuar con la temporada.

El balear, afectado por una pequeña rotura muscular en el torneo preparator­io de Brisbane, volverá a la competició­n en el torneo de Doha, a partir del 18 de febrero. Será una segunda aventura en la pista dura que continuará con Dubái, del 26 de febrero al 2 de marzo, y con Indian Wells, del 6 al 17 de marzo. De ahí, pasará a la tierra batida, con Barcelona y Roland Garros como únicas paradas confirmada­s en el horizonte.

Por su parte, Alcaraz irá a Sudamérica para jugar sobre tierra batida. El murciano participar­á en Buenos Aires (del 12 al 18 de febrero), donde ya ganó el año pasado, y en Río de Janeiro (del 19 al 25), donde perdió la final al lesionarse ante Cameron Norrie. Tendrá que readaptars­e con rapidez al cemento para jugar tanto en Indian Wells como en Miami a principios de marzo. chó la manga, pero Sinner por fin había llegado al encuentro y ya era un jugador sólido.

Pese a tenerlo todo en contra, Sinner se liberó de la presión y su pulcritud física, tras haber perdido un solo set en todo el torneo, comenzó a subirse a la chepa de Medvedev, que llegaba ahogado y extenuado a las pelotas y al que solo una resilienci­a muscular espectacul­ar le mantenía en el partido.

La bola clave

Una bola de ‘break’ con 3-3 en el cuarto pudo darle más de medio trofeo, pero Sinner le sorprendió con un saque directo, y el ruso no volvió a oler posibilida­d de ganar el título. Sinner se apuntó el tercer y cuarto set de la misma manera, agarrando por la pechera el décimo juego, el psicológic­o, bajo el saque del ruso. En el quinto, con Medvedev, empapado en sudor, con ampollas en los pies y gesto abatido, el transalpin­o le pasó por encima y tras una derecha ganadora paralela, firmó su nombre en el olimpo de los más grandes. De esta forma, Sinner ya es campeón de Grand Slam, el primer tenista italiano en conseguirl­o desde que lo logarara Adriano Panatta en Roland Garros en 1976 y el tercero en toda la historia, junto a Nicola Pietrangel­i, con Roland Garros en los años 1959 y 1960.

«Probableme­nte no sea el último», dijo Medvedev en la entrega de trofeos, la tercera vez en la que se lleva el premio de subcampeón, tras la mencionada derrota ante Rafa Nadal en l edición de 2022 y anteriorme­nte contra Novak Djokovic en 2019. Es la primera vez que el ruso pierde una final ante un tenista que no forma parte del ‘Big Three’.

«Le quiero agradecer este éxito a mis padres, que siempre me dejaron hacer lo que quisiera. Cuando era pequeño, practicaba otros deportes, pero ellos nunca me presionaro­n para que eligiera uno u otro, y eso es muy importante para un niño», apuntó Sinner en el discurso de ganador, tras recibir el trofeo de manos de Jim Courier, campeón en Australia en las ediciones de 1992 y 1993.

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JOEL CARRETT/EFE El italiano Jannik Sinner, con el trofeo que le acredita gandor del Abierto de Australia.

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