Heraldo de Aragón

Chile sospecha que los incendios que han causado, al menos 64 muertos, fueron intenciona­dos

En la región de Valparaíso, en el centro del país, se han contabiliz­ado 92 focos y han ardido más de 43.000 hectáreas

- MARÍA REGO

MADRID. Chile lucha contra las llamas desde el pasado viernes cuando el fuego comenzó a extenderse por la turística región de Valparaíso, en el centro del país, durante una ola de calor que ha dejado temperatur­as cercanas a los 40 grados. El balance de los incendios es terrible: más de 43.000 hectáreas arrasadas, entre 3.000 y 6.000 viviendas dañadas... y, lo peor, al menos 64 fallecidos.

El presidente chileno, Gabriel Boric, que ha decretado el estado de excepción por catástrofe, asumió que el número de víctimas irá «en aumento» en vista de la «dimensión» de la tragedia. «Esa cifra va a crecer, sabemos que va a crecer significat­ivamente», admitió.

El país se enfrenta a su tragedia más mortífera en la última década tras el terremoto de 2010, que superó los 150 fallecidos.

Hasta ayer se habían contabiliz­ado 92 focos, de los que una treintena seguía activo al cierre de esta edición pese a las labores de extinción. Chile ha desplegado más de 1.300 militares para combatir las llamas, una veintena de helicópter­os y varios hidroavion­es, y ha recurrido asimismo a ayuda internacio­nal. «La prioridad es salvar vidas», recalcó Boric durante una visita a Viña del Mar donde anunció dos jornadas (hoy y mañana) de duelo nacional. Las zonas más afectadas se encuentran cerca de las playas del Pacífico, a unos 80 y 120 kilómetros de la capital, Santiago, donde reciben gran cantidad de turistas por estas fechas –la nación se encuentra en pleno verano austral– y hay, además, numerosas empresas vitiviníco­las, agrícolas y madereras asentadas que ahora corren peligro.

Toque de queda

«Estamos frente a una catástrofe sin precedente­s, una situación de esta envergadur­a no había sucedido nunca en Valparaíso», reconoció Macarena Ripamonti, alcaldesa de Viña del Mar, uno de los cuatro puntos de la región –junto a Limache, Quilpué y Villa Alemana– donde se ha ordenado el toque de queda nocturno para facilitar las evacuacion­es, el paso de vehículos de emergencia y la intervenci­ón sin descanso de los bomberos. Sólo en esa ciudad buscaban ayer a más de 370 personas desapareci­das.

Las llamas han obligado asimismo a cerrar varias carreteras y cancelar recorridos de tren, y en las calles se suceden las explosione­s mientras el humo negro cubre el cielo. La regidora no ocultó su sorpresa por la magnitud de los incendios y el propio Boric comunicó que se está «investigan­do la eventual intenciona­lidad» de los fuegos, que avanzan a gran velocidad y han provocado daños en inmuebles por cientos de millones de dólares. En rincones como Quilpué, a unos 90 kilómetros de la capital, se ven barrios enteros carbonizad­os.

Quienes no han perdido sus hogares sufren constantes cortes de luz y de agua, con 22.000 y 30.000 clientes, respectiva­mente, sin estos servicios en la región de Valparaíso, que se encuentra en alerta roja. Y el tiempo no ayuda a que la situación mejore. La previsión meteorológ­ica advierte de otra semana de persistent­e calor sofocante no sólo en este país sino también en áreas de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. El fuego devoró en 2023 un total de 450.000 hectáreas en Chile, donde se cobró la vida de 27 personas.

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RODRIGO ARANGUA/AFP El fuego ha carbonizad­o barrios enteros en zonas como Quilpué.

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