“Ópe­ras y zar­zue­las han si­do las me­jo­res ta­blas pa­ra mí”

Huelva Informacion - - Televisión Programaci­ón - Arant­xa Ca­la

–Us­ted es mé­di­co y ac­tor, y de am­bas dis­ci­pli­nas di­ce que son un ar­te.

–Creí que iba pa­ra Ar­te Dra­má­ti­co, pe­ro en el ins­ti­tu­to me tu­ve que de­ci­dir por cien­cias o letras. Yo que­ría letras por­que me gus­ta­ba es­cri­bir, y es que ya ha­cía tea­tro con 8 años, pe­ro tam­bién te­nía mi ve­na cien­tí­fi­ca. En el IES Coloma, una pro­fe­so­ra, Jua­na Trujillo, me re­co­men­dó que me fue­ra por cien­cias por­que las letras siem­pre las iba a sen­tir, co­mo al­go apar­te. Tras es­tu­diar Me­di­ci­na en Cá­diz, en la es­pe­cia­li­dad de Me­di­ci­na Pre­ven­ti­va y Pe­dia­tría, me me­tí tam­bién en Ar­te Dra­má­ti­co y, más ade­lan­te, ya en­tré en ci­ne. Y sí, son am­bas un ar­te por­que ser mé­di­co es mi vo­ca­ción, me sien­to cien­tí­fi­co y ar­tis­ta por­que tie­nes que tra­tar con los sen­ti­mien­tos de per­so­nas, de ni­ños, y con los pa­dres, pa­ra re­du­cir­les su an­sie­dad.

–Tam­bién di­ce que am­bas ayu­dan a cu­rar. ¿Por qué? –En la me­di­ci­na, es­tá cla­ro, tú tie­nes que po­ner las ba­ses pa­ra ayu­dar a sa­nar; y las ar­tes es­cé­ni­cas ayu­dan a que la men­te se desa­rro­lle de for­ma po­si­ti­va pa­ra sa­nar, dar sen­ti­do a la vi­da. Y ca­da uno lo ha­ce co­mo me­jor pue­de. A mí el tea­tro me apor­ta, por ejem­plo, a la ho­ra de crear un per­so­na­je, es crear otra vi­da, un ser. To­dos en el tea­tro o en el ci­ne te­ne­mos nues­tra im­por­tan­cia. El ac­tor tra­ba­ja en equi­po, pe­ro en reali­dad la ma­yo­ría, cuan­do ac­túa, lo ha­ce pa­ra crear otros ti­pos de vi­da, y se sue­le ha­cer por ra­zo­nes per­so­na­les, por crear vi­da a tu al­re­de­dor. Si des­pués te si­guen lla­man­do es que ade­más trans­mi­tes sen­sa­cio­nes.

–Us­ted ha po­ten­cia­do y pre­si­de la aso­cia­ción Pa.Sa. de Pa­ya­sos Sa­na­do­res

–Sí, es al­go que siem­pre que­ría ha­cer. Ya par­ti­ci­pé en Ma­drid co­mo pa­ya­so en la Aso­cia­ción Ala­di­na con­tra el cán­cer. El pa­ya­so Es­te­ban Via­ña y yo di­mos for

ma a la idea y, tras mu­chos trá­mi­tes bu­ro­crá­ti­cos y re­qui­si­tos, pues ya el pa­sa­do no­viem­bre em­pe­za­mos a ir a hospitales. Los ni­ños se ilu­sio­nan mu­chí­si­mo. Por un ra­to se ol­vi­dan de lo que les es­tá pa­san­do. Es una aso­cia­ción de vo­lun­ta­rios, de mé­di­cos y pa­ya­sos, sin áni­mo de lu­cro. Pa­ra mí es una de las ex­pe­rien­cias más sa­tis­fac­to­rias de los úl­ti­mos años.

–¿Se sien­te pro­ta­go­nis­ta sin ser­lo en las se­ries y pe­lí­cu­las en las que tra­ba­ja o ha tra­ba­ja­do?

–Sí, cla­ro, no ten­go la ne­ce­si­dad de ser prin­ci­pal. Por suer­te, ten­go mi pues­to de tra­ba­jo y aho­ra en ve­rano apro­ve­cho las va­ca­cio­nes pa­ra ac­tuar, co­mo he he­cho en Ma­drid con La Pes­te o en la pró­xi­ma pe­lí­cu­la de Woody Allen que se ha ro­da­do en San Se­bas­tián. Oja­lá, pe­ro pa­ra pro­ta­go­ni­zar hay que es­tar en el si­tio y co­dear­se con ese ti­po de gen­te.

–¿Có­mo lle­gó a Woody Allen?

–Bueno, ten­go una re­pre­sen­tan­te en Ma­drid y es­toy en la Unión de Ac­to­res co­mo so­cio y a tra­vés de di­ver­sas pá­gi­nas nos en­te­ra­mos de cas­tings. Me pre­sen­té al de Allen y me lla­ma­ron. Y me han da­do una pe­que­ña par­te, 20 pa­la­bras, en una es­ce­na de una fies­ta. Es un lu­jo, la ver­dad. –¿Tea­tro o te­le­vi­sión? –Tea­tro, tea­tro. Ahí ca­da día emo­cio­nal­men­te es di­fe­ren­te. El ci­ne es más frío. Es el eterno di­le­ma del ac­tor, ci­ne o tea­tro. En el tea­tro ca­da día, ca­da ac­tua­ción, es di­fe­ren­te, por ti mis­mo y por el pú­bli­co que asiste. Te das cuen­ta per­fec­ta­men­te de quién hay sen­ta­do en la bu­ta­ca, de si hay vi­bra­cio­nes po­si­ti­vas o ne­ga­ti­vas. Y eso qui­zás sea fal­ta de au­to­dis­ci­pli­na, pe­ro sí que afec­ta la dis­po­si­ción del pú­bli­co.

–Ha par­ti­ci­pa­do tam­bién en ópe­ras y zar­zue­las.

–Sí, creo que lle­vo más de me­dio cen­te­nar. Es un lu­jo pa­ra mí. Cuan­do re­abrió el Tea­tro Vi­lla­mar­ta de Je­rez en 1996 hi­cie­ron un cas­ting y me eli­gie­ron. Pa­ra tea­tro, eso pa­ra mí ha si­do las me­jo­res ta­blas del mun­do, más que es­tu­diar la li­cen­cia­tu­ra. Ha si­do una for­ma­ción sin te­ner que pa­gar­la.

–Y re­gi­dor...

–Sí, con la bai­lao­ra je­re­za­na Ma­ría del Mar Mo­reno y

con Eva Yer­ba­bue­na, pe­ro la re­gi­du­ría es di­fí­cil de com­pa­gi­nar pa­ra mí.

–El mun­do del ci­ne es po­co ac­ce­si­ble pa­ra el res­to de los mor­ta­les. Dí­ga­nos, ¿có­mo son los ac­to­res y ac­tri­ces en reali­dad?

–Son gen­te muy nor­mal. El que se de­di­ca só­lo a es­to tie­ne en­ci­ma la es­pa­da de Da­mo­cles; pue­des te­ner tra­ba­jo aho­ra y des­pués no. Hay mu­cha com­pe­ti­ti­vi­dad en los cas­tings. Esa es la par­te que me­nos me gus­ta. Pe­ro los di­rec­to­res son ho­nes­tos al res­pec­to. Va­le el que da el per­fil, la ima­gen, no el ami­go.

–¿Pró­xi­mos re­tos? –Per­fec­cio­nar­me e in­ten­tar con­tac­tar con gen­te que me in­tro­duz­ca en el ci­ne o el tea­tro a un ni­vel su­pe­rior. Y en me­di­ci­na, es­tar al día, ac­tua­li­za­do siem­pre. Y tam­bién per­fec­cio­nar la empatía, fi­de­li­zar a los pa­dres y ma­dres. Yo no aguan­to a ese mé­di­co ca­brea­do con la vi­da o con su pro­fe­sión, así la me­di­ci­na no fun­cio­na. La empatía es fun­da­men­tal.

Un mé­di­co ca­brea­do con la vi­da ha­ce que la me­di­ci­na no fun­cio­ne; la empatía es fun­da­men­tal”

VA­NE­SA LO­BO

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