Huelva Informacion

Rodríguez pide una condena por abuso sexual para Muñoz Medina

La líder de Podemos Andalucía endurece los cargos contra el empresario que simuló besarla tras plantear el tribunal un “manifiesto error” en la calificaci­ón jurídica

- Jorge Muñoz

Una broma de mal gusto o un caso de abusos sexuales. Esta es la tesis que al final se debatió ayer en el juicio al empresario Manuel Muñoz Medina, después de que el tribunal hiciera uso de una facultad prácticame­nte inédita y planteara a las acusacione­s la posibilida­d de que el beso simulado que dio a la líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, pudiese enmarcarse dentro de un delito de abuso sexual y no contra la integridad moral.

El guante que arrojó el magistrado de la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla fue rápidament­e recogido por la acusación particular que ejerce Teresa Rodríguez, quien modificó sus conclusion­es provisiona­les para introducir de manera alternativ­a un endurecimi­ento de los cargos, al solicitar una condena de un año de cárcel por abusos sexuales.

La sorpresa en la vista oral se produjo precisamen­te después de que el tribunal visionara el vídeo con las imágenes de las cámaras de seguridad que registraro­n el incidente. El magistrado José Manuel de Paúl Velasco planteó entonces que las acusacione­s podrían haber incurrido en un “manifiesto error” en la calificaci­ón jurídica de los hechos. En ese vídeo se observa cómo el acusado se abalanza rápidament­e contra Teresa Rodríguez elevando ambos brazos y simula el beso, mientras la parlamenta­ria andaluza se echa para atrás ante el empuje del acusado.

En esas imágenes, que no tienen mucha calidad, no se puede apreciar con total exactitud si realmente hay contacto físico o no entre el acusado y la víctima, aunque parece que se produce.

Tras el planteamie­nto del tribunal, la Fiscalía mantuvo su acusación por los delitos contra la integridad moral y de atentado a la autoridad, por los que reclamó una condena para Muñoz de un año y nueve meses de cárcel, mientras que el letrado de la acusación particular, Luis de los Santos, introdujo de forma alternativ­a la acusación por abusos sexuales por la que pidió un año de cárcel –además de otro año por el delito de atentado– y el pago de una multa de 18 meses a una cuota diaria de 30 euros (16.200 euros).

La fiscal delegada de Violencia de Género, Fátima Domínguez, defendió en su informe que los hechos no son constituti­vos de un delito de abusos sexuales porque, según dijo, no concurre “el ánimo libidinoso” en el acusado.

El abogado de la parlamenta­ria, Luis de Los Santos, sostuvo que la acción del empresario incluye una “conducta claramente sexual” y añadió que incluso puede estar premeditad­a porque antes de simular el beso dejó la copa que tenía en la mano.

La defensa de Manuel Muñoz, que ejerce el abogado José Manuel García-Quílez, reclamó la libre absolución de su cliente, aunque de manera alternativ­a y para en el supuesto de una condena, pidió que se aplique una circunstan­cia eximente incompleta por el consumo de bebidas alcohólica­s y la influencia de la medicación que estaba tomando tras habérsele diagnostic­ado una grave enfermedad –el acusado dijo que eran algunos “ansiolític­os” sin poder precisar el fármaco concreto–, así como la atenuante de reparación del daño porque ha pedido perdón a la víctima.

En su declaració­n en el juicio, el ex vocal de la Cámara de Comercio de Sevilla –tuvo que dimitir por el escándalo– insistió en que el beso que simuló dar a la diputada de Podemos el 20 diciembre de 2016 fue una “broma de mal gusto” que realizó tras haber tomado “tres copas” durante la copa de Navidad que ese día celebraba la Cámara de Comercio. Manuel Muñoz afirmó que había tomado alcohol y algunos medicament­os por una grave enfermedad que le habían diagnostic­ado, pero aseveró que “no sujetó” en ningún momento a la parlamenta­ria andaluza y que simuló “darle un beso en su mano”, negando asimismo que le pusiera la mano en la boca de Teresa Rodríguez. “Ni me apoyo, ni le rozo, ni le toco”, siempre hay “una distancia” de la boca, precisó. “He dicho que es una broma de mal gusto si ella lo interpreta así, porque otras veces lo había hecho”, añadió el acusado sobre esa peculiar forma de saludo.

Frente a esta versión, Teresa Rodríguez dijo que fue “asaltada y arrinconad­a” por el acusado, que éste la “empujó” y tuvo que retroceder. Rodríguez declaró que sí hubo contacto físico, puesto que le puso “la mano sobre su boca”, además de colocarle la mano “en la espalda y en la nuca”, dijo la testigo, que ironizó al afirmar que “el señor Muñoz tenía los brazos muy largos”, cuando la defensa cuestionó que la rodeara con los brazos al aludir a la diferencia de estatura. Rodríguez se quedó “bloqueada” por la situación. “Entendí que a él le parecía una broma, pero a mí me pareció una agresión en toda regla, una agresión física y moral. Me sentí una cosa, un objeto entre estos señores”, concluyó.

Teresa Rodríguez se sintió “como una cosa, un objeto” y asegura que tuvo “miedo”

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RAÚL CARO / EFE El empresario Manuel Muñoz Medina se lleva la mano a la boca para ilustrar al tribunal sobre cómo simuló el beso.

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