Ex­cep­cio­nal alar­ma

● La de­ci­sión del Gobierno ge­ne­ra un de­ba­te en­tre ju­ris­tas y mu­chos pien­san que su ba­se no es só­li­da

Huelva Informacion - - En Portada - Pe­dro In­gel­mo CÁ­DIZ

¿Es­ta­mos en un estado de alar­ma? ¿O es­ta­mos en un estado de ex­cep­ción? Am­bos ca­sos, jun­to al estado de si­tio, que tie­ne que ver con una si­tua­ción de gue­rra, es­tán re­co­gi­dos en la Cons­ti­tu­ción en el ar­tícu­lo 116. En su re­dac­ción, se pen­só el estado de alar­ma por cau­sas de ca­tás­tro­fes na­tu­ra­les y el estado de ex­cep­ción ten­dría que ver más con el nor­mal fun­cio­na­mien­to de las ins­ti­tu­cio­nes o los ser­vi­cios pú­bli­cos esen­cia­les. La pan­de­mia en­tra den­tro del cua­dro del estado de alar­ma pe­ro la mag­ni­tud de la mis­ma ha pues­to en pe­li­gro tan­to el nor­mal fun­cio­na­mien­to de las ins­ti­tu­cio­nes, co­mo los ser­vi­cios pú­bli­cos. Por ello, den­tro del mun­do ju­rí­di­co se de­ba­te so­bre si real­men­te se ha apli­ca­do co­rrec­ta­men­te el estado de alar­ma tal y co­mo es­tá pre­vis­to.

Por el estado de alar­ma, los es­pa­ño­les, en aras de pro­te­ger nues­tra sa­lud, he­mos aca­ta­do sin re­chis­tar la eli­mi­na­ción de dos de­re­chos bá­si­cos, el de li­bre cir­cu­la­ción y el de reunión. Eso de­mues­tra que so­mos gen­te dis­ci­pli­na­da, pe­se a que, en com­pa­ra­ción con otros paí­ses de Eu­ro­pa, el Gobierno ha adop­ta­do con no­so­tros una po­si­ción mu­cho más pa­ter­na­lis­ta.

Pe­ro ocu­rre que la sus­pen­sión de de­re­chos so­lo es po­si­ble en el estado de ex­cep­ción. De los tres po­de­res, dos prác­ti­ca­men­te han si­do sus­pen­di­dos. Es­tán abier­tos los es­tan­cos, por ejem­plo, des­apro­ve­chan­do es­ta mag­ní­fi­ca opor­tu­ni­dad pa­ra de­jar de fu­mar, pe­ro no la Ad­mi­nis­tra­ción de Justicia. El Con­gre­so ha estado tres se­ma­nas ce­rra­do, ex­cep­to pa­ra que una mi­no­ría de dipu­tados pro­rro­ga­ra los es­ta­dos de alar­ma. No acu­den to­dos los dipu­tados, só­lo una re­pre­sen­ta­ción de la re­pre­sen­ta­ción, por lo que ha­bría que pre­gun­tar­se si ne­ce­si­ta­mos tan­ta re­pre­sen­ta­ción. Las co­sas que se es­tán po­nien­do en du­da son in­quie­tan­tes.

Luis García Ruiz, ca­te­drá­ti­co de De­re­cho Cons­ti­tu­cio­nal, tie­ne sus du­das so­bre la apli­ca­ción co­rrec­ta del estado de alar­ma: “No es que los de­re­chos se ha­yan so­me­ti­do a li­mi­ta­cio­nes, sino más bien al con­tra­rio. Se han sus­pen­di­do los de­re­chos y se ha­cen ex­cep­cio­nes a esa sus­pen­sión de­jan­do ir a com­prar al mer­ca­do del ba­rrio o sa­car a tu pe­rro. La pan­de­mia no es cul­pa de na­die, en eso es­ta­mos to­dos de acuer­do. Pe­ro la ges­tión de esa pan­de­mia sí que tie­ne res­pon­sa­bles y de­be so­me­ter­se al es­cru­ti­nio del Con­gre­so. Si al­go nos en­se­ñó la cri­sis de Ca­ta­lu­ña es que el Gobierno no es el Estado, es só­lo una par­te de él. Y los ór­ga­nos del Estado ac­tua­ron, aun­que el Gobierno lo hi­cie­ra con cier­ta ti­mi­dez. Aquí asis­ti­mos a la ac­tua­ción del Gobierno co­mo si fue­ra el Estado”.

El ca­te­drá­ti­co de De­re­cho Pe­nal Juan Te­rra­di­llos, no dra­ma­ti­za tan­to. “Las ac­tua­les res­tric­cio­nes por el estado de alar­ma re­ci­ben "mu­chas crí­ti­cas por par­te de quie­nes nun­ca cri­ti­ca­ron la Ley

Mor­da­za". Unas crí­ti­cas que "pa­re­cen ha­cer en­ten­der que la úni­ca op­ción pa­ra es­tas me­di­das es un estado de ex­cep­ción. Un estado de ex­cep­ción, co­mo el que mu­chos vi­vi­mos en el fran­quis­mo, im­pli­ca dar po­de­res ab­so­lu­tos a la Po­li­cía, aca­bar con la li­ber­tad de pren­sa - o con la pren­sa que con­vie­ne-, etc".

Otro pun­to se­ría el de las app de se­gui­mien­to y lo­ca­li­za­do­res pe­ro, pa­ra el es­pe­cia­lis­ta, es­to no se­ría com­pe­ten­cia di­rec­ta del estado de alar­ma: "En­tra­ría den­tro de las po­lí­ti­cas de pri­va­ci­dad, de­pen­dien­do. co­mo creo que se ha de­ja­do cla­ro, de la au­to­ri­za­ción in­di­vi­dual. To­do es­to, te­nien­do en cuen­ta, ade­más, que he­mos estado ce­dien­do da­tos sin im­por­tar­nos a mu­chas empresas du­ran­te años".

El asun­to que se de­ba­te no es me­nor. En el ca­so de que se lle­ga­ra a los tri­bu­na­les, és­tos ten­drían que de­ci­dir so­bre mi­les de re­cur­sos de am­pa­ro acer­ca de ciu­da­da­nos que con­si­de­ra­ran que ha­bían si­do so­me­ti­dos a un estado de ex­cep­ción cuan­do, real­men­te, es­ta­ban en estado de alar­ma.

“No es que se ha­yan limitado los de­re­chos, sino que se sus­pen­den con ex­cep­cio­nes”

FITO CARRETO

Un pe­rro es­pe­ra a su due­ño en la puer­ta de un su­per­mer­ca­do.

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