“El fla­men­co de ver­dad te ha­ce llo­rar; hoy hay mu­chas pin­tu­re­rías”

PE­PE MA­RÍN Co­mu­ni­ca­dor, fla­men­có­lo­go y ac­tor

Huelva Informacion - - Televisión Programaci­ón - Arant­xa Ca­la

–Con­fie­sa que la mú­si­ca ne­gra le lle­vó al fla­men­co. ¿Có­mo fue esa co­ne­xión? –Uuuuh (ríe). El fla­men­co lle­gó a mí por la mú­si­ca ne­gra, sí. Fui amante de jo­ven de esa mú­si­ca y me apro­xi­mó al fla­men­co por­que tie­ne raí­ces y per­te­ne­ce es­pe­cial­men­te a una et­nia co­mo le ocu­rre al fla­men­co. Ya cuan­do lle­gué a Je­rez me im­buí más en el mun­do del fla­men­co por­que es el mun­do mu­si­cal de Je­rez por an­to­no­ma­sia. Y me de­di­qué a ello 50 años.

–El con­cep­to de fla­men­co que te­nía en­ton­ces, ¿se pa­re­ce al de hoy? –Cier­ta­men­te, por mi edad, es­toy al­go des­co­nec­ta­do de lo más ac­tual. Yo me que­do más con la gen­te de mi ge­ne­ra­ción, con los que he te­ni­do más re­la­ción: La Pa­que­ra, Sordera, Te­rre­mo­to, Ser­ni­ta, Tía Ani­ca, Tía Jua­na... Gen­te con la que he compartido la sal y el vinagre de los fes­ti­va­les, de la Fies­ta de la Bu­le­ría, de los re­ci­ta­les, los en­cuen­tros... Aho­ra hay gen­te jo­ven co­mo los Mi­ji­ta, Je­sús Mén­dez... pe­ro no los si­go tan­to por el ló­gi­co pa­so de la edad. –Es­te ale­ja­mien­to del fla­men­co, ¿lo vi­ve con tran­qui­li­dad o con in­quie­tud?

–No, no, no. Es nor­mal y ló­gi­co. Hom­bre, aun­que de vez en cuan­do ves al­go... No ha­ce mu­cho, en una Fies­ta de la Bu­le­ría que vi por te­le­vi­sión,

Jua­na la del Pi­pa le can­ta­ba a Ma­ría del Mar Mo­reno y am­bas se abra­za­ron. Y es que el can­te, el to­que y el bai­le son un sen­ti­mien­to, y si no lo hay pues no hay na­da. Ese abra­zo para mí ha si­do uno de los mo­men­tos vi­vi­dos, des­de le­jos, más gra­ti­fi­can­tes. Co­mo mu­chos otros que he vi­vi­do con gen­te que ya no es­tá co­mo con Lui­sa To­rrán, que me ex­pli­có que lo di­fí­cil en el bai­le por bu­le­rías era en­trar y sa­lir. Y tan­tos re­cuer­dos que son glo­ria ben­di­ta y que no se re­pe­ti­rán. –Us­ted de­fien­de que hoy hay ma­si­fi­ca­ción del fla­men­co.

–Sí, sí, sí. Por lo que he es­ta­do vien­do, oyen­do y le­yen­do creo que las co­sas cuan­do se ma­si­fi­can... Es­te ar­te es más

Co­mo ac­tor me he re­co­rri­do to­da Es­pa­ña y he lle­ga­do a dor­mir has­ta en una ba­ñe­ra”

pau­sa­do. Es co­mo cuan­do ha­ce años ha­bía mu­chos gru­pos de se­vi­lla­nas, has­ta que un día de­jó de gra­bar­se. Y con el fla­men­co pa­sa­rá lo mis­mo si si­gue así, lle­ga­rá un día en que por la abun­dan­cia tan con­ti­nua­da y abru­ma­do­ra, lle­ga­rá a ba­jar en la es­ti­ma­ción del pú­bli­co.

–¿Se re­fie­re al fla­men­co fu­sión, el fla­men­qui­to?

–Es que a mí el tér­mino fla­men­qui­to no me va, yo soy fla­men­co. Por eso mis­mo cuan­do oi­go can­tar al­gu­nas co­sas y me acuer­do de un Agu­je­tas, de una Pa­que­ra o de un Tío Bo­rri­co... no tie­ne na­da que ver lo que yo he vi­vi­do con lo de aho­ra. Son

mu­chos gor­go­ri­tos y fan­ta­sías que bueno, a la gen­te le gusta y no ten­go na­da en con­tra. Es así y to­do cam­bia, pe­ro yo per­te­nez­co a la vie­ja es­cue­la. Hay co­sas de aho­ra que me gus­tan y otras no. El fla­men­co de ver­dad es el que te ha­ce llo­rar. Hoy hay mu­cha pin­tu­re­ría.

–Há­ble­nos de Lo­la Flo­res, a

quien se le va a de­di­car un Mu­seo en Je­rez.

–Esa fa­mo­sa fra­se que se di­jo en Nue­va York de “no can­ta, no bai­la, pe­ro no se la pier­dan” va­le. Lo­la Flo­res ha si­do una fi­gu­ra in­dis­cu­ti­ble del es­pec­tácu­lo, no del fla­men­co. Era es­pec­ta­cu­lar y di­fí­cil. Su mu­seo ya po­dría es­tar he­cho y de­be­ría ser en

su ba­rrio, en San Mi­guel, no en otros don­de no na­ció ni en edi­fi­cios que no res­pon­den a un mu­seo, ya que Lo­la ha te­ni­do y tie­ne mu­chos se­gui­do­res y atrae­ría bas­tan­te tu­ris­mo.

–Lle­ga sa­via nue­va a la Cá­te­dra de Fla­men­co­lo­gía. ¿Le ali­via?

–Sí. Mu­rie­ron Juan de la Pla­ta y Manuel Ríos Ruiz y nos que­da­mos Manuel Pé­rez Cel­drán y yo. La Cá­te­dra, que ha si­do la pri­me­ra de Es­pa­ña, de­be re­to­mar­se y así es­pe­re­mos que sea. De­be es­tar en ma­nos de jó­ve­nes.

–Us­ted ha he­cho de to­do... –Sí, pe­ro mi ver­da­de­ra vo­ca­ción es la de ac­tor. Es­tu­dié Ar­te Dra­má­ti­co en Má­la­ga, tra­ba­jé con mu­chas com­pa­ñías y ac­to­res de la ta­lla de Ma­no­lo Di­cen­ta, Fran­cis­co Pi­quer, Mary Ca­rri­llo, Mer­ce­des Pren­des... Y di­rec­to­res por to­da Es­pa­ña que ya no es­tán. Has­ta que la ra­dio se me cru­zó y me con­tra­ta­ron en Ra­dio Po­pu­lar en Má­la­ga y ya de­jé de ha­cer bo­los con la com­pa­ñía de tea­tro. Es­ta­ba ya un po­co can­sa­do y es que he lle­ga­do a dor­mir en una ba­ñe­ra en Cuen­ca por no ha­ber ho­tel, o en Al­me­ría, en los tol­dos de los ca­mio­nes de la com­pa­ñía de An­to­nio El Bai­la­rín por­que El Cor­do­bés y su cua­dri­lla ha­bían ocu­pa­do el ho­tel que ha­bía. Pe­ro cuan­do eres jo­ven aguan­tas to­do eso. De ac­tor de­vino mi pro­fe­sión de ra­dio­fo­nis­ta y de es­cri­bir mis tres o cua­tro li­bri­tos. Yo le debo más al fla­men­co, al pe­rio­dis­mo, a la ra­dio pe­ro mi pro­fe­sión pri­me­ra fue el tea­tro. Esa fue la raíz. –Lle­gó a Je­rez en 1968 des­ti­na­do por Ra­dio Po­pu­lar. –Sí, me lan­cé cuan­do me lo pi­die­ron. El día 28 de fe­bre­ro. Y aquí es­toy y no sé has­ta cuán­do Dios me ten­drá aquí. A Má­la­ga voy po­co. Allí es­tán mis her­ma­nos y so­bri­nos y cuan­do to­do es­to aca­be iré en au­to­bús a ver­los.

–¿Qué tra­ba­jos tie­ne a la vis­ta?

–Si­go co­la­bo­ran­do con Dia­rio de Je­rez, y es­toy pre­pa­ran­do un tex­to que es­cri­bió Manuel Ríos Ruiz de­di­ca­do a Manuel To­rre, qui­zás lo gra­be tam­bién en dis­co, co­mo el que aca­bo de pre­sen­tar con le­tras de Ven­tu­ra Nú­ñez. Y bueno, se­guir vi­vien­do un po­qui­to más.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.