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«Sherlock Holmes», con Robert Downey Jr., y su secuela, fueron, en la práctica, los últimos grandes éxitos de Joel Silver

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bro de Eli y las dos entregas hasta la fecha de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr., nada bueno que reportar desde un punto de vista financiero (y de esta lista, la mayoría obtuvieron beneficios mínimos).

Títulos que podrían haber dado alguna ganancia como Operación Swordfish, con John Travolta, o La extraña que hay en ti, de Neil Jordan y con Jodie Foster, se ven lastrados por presupuest­os desorbitad­os (156 millones y 89 millones de dólares de hoy, respectiva­mente).

Pero son los fracasos los que más duelen y afectan a Silver Pictures: Dragones y mazmorras, Kiss Kiss Bang Bang, Invasión, que resultó ser otro rodaje y postproduc­ción caóticos y recaudó 40 millones de dólares, la mitad de lo que costó, Fred Claus, el hermano gamberro de Santa Claus, que costó la friolera de 98 millones de dólares (124 millones de hoy), y, especialme­nte, Speed Racer, de las hermanas Wachowski, que costó 160 millones (196 millones de hoy) y terminó sumando en todo el mundo tan solo 93 millones (114 millones de hoy).

La película que salvó su contrato en Warner tras el fiasco de Speed Racer fue Sherlock Holmes. Y lo hizo no porque él fuera su instigador, sino por la petición expresa de Robert Downey Jr. de que Silver fuera contratado como productor.

Downey estaba agradecido con aquel porque lo había contratado para protagoniz­ar Gothika y Kiss Kiss Bang Bang cuando nadie le prestaba atención y, en este último caso, por encima de actores más populares como Benicio del Toro, Hugh Grant y Johnny Knoxville.

Además, la esposa de la estrella de Iron Man, Susan Levin, fue empleada de Joel Silver en los años 80. La amistad resultante de tal asociación a tres bandas se mantiene aún hoy.

Warner, presionado por tal demanda del actor, la aceptó, con la condición de que el salario del productor fuera reducido a la mitad. Robinov, quien odiaba todo el producto que surgía de Dark Castle y boicoteó la promoción de Kiss Kiss Bang Bang, o al menos eso es lo que sugirió Silver, solo necesitaba una excusa más para echarlo.

Sherlock Holmes: Juego de sombras fue un éxito comercial (recaudó 543 millones de dólares), pero quedó por detrás de la cuarta entrega de Misión: imposible, que se estrenó al mismo tiempo. Para Silver eso fue culpa de la campaña promociona­l de Warner Bros.

Robinov se enteró de las protestas del productor,

estudio pensó todo lo contrario, no le gustó el guion, por lo que no quisieron hacer la película. De hecho yo la tenía muy avanzada y hasta había hablado con George Miller (“Mad Max”) para que la dirigiera y con Sandra Bullock, quien mostró interés en protagoniz­arla».

¿Y qué decir de la secuela de La mujer explosiva, uno de sus primeros films? «Quiero hacer un “remake”», confirmó no hace mucho. «De hecho se lo he encargado al director de “Proyecto X” y la historia envuelve a una impresora tridimensi­onal. La hemos adaptado a los tiempos que corren».

Ayer / Hoy / Mañana

En febrero de 2015, casi tres años después de su marcha de Warner Bros. (¿o será despido?), Joel Silver fue visto con el magnate canadiense Daryl Katz, quien decidió por aquel entonces diversific­ar su negocio, principalm­ente de droguerías, apuntando al mundo del entretenim­iento.

Por ello, invirtió en Silver Pictures.

Poco se debió informar Katz de la fama de Silver.

Si la etapa Warner acabó como acabó (por cierto, Silver estaba tan endeudado y desesperad­o por el dinero que aceptó 30 millones de dólares en compensaci­ón por el fin de su contrato en lugar de un tanto por ciento en el porcentaje de ingresos futuros de sus films, como Matrix 4), la que siguió en Universal y Studio Canal, entre 2012 y 2015, tampoco terminó demasiado bien.

Lo primero que hizo Silver fue gastarse 7.6 millones en comprar una antigua oficina de correos en Venice que decidió remodelar contratand­o a una prestigios­a firma de arquitecto­s. El proyecto de albergar Silver Pictures allí pronto se topó con desavenien­cias presupuest­arias (¡por supuesto!) y problemas estructura­les.

Durante ese periodo produjo las muy exitosas Proyecto X (presupuest­o: 12 millones, recaudació­n: 102 millones) y Non-stop (Sin escalas), esta de Jaume Collet-serra (presupuest­o: 50 millones, recaudació­n: 223 millones).

«Me encanta “Non-stop”», declaró Silver hace un par de años. «Es una de esas películas que termina siendo mucho mejor de lo que te esperas de ella».

Pero también apostó por títulos que pasaron con más pena que gloria por las salas, si es que llegaron a ellas, como Los ojos del dragón, con Jean-claude Van Damne, La casa de seguridad, con Dolph Lundgren, y, especialme­nte,

Caza al asesino,

Penn.

Por esta, el actor español recibió un cheque por 5 millones de dólares, según informó «The Hollywood Reporter», una cantidad que Bardem hizo bien en aceptar pero que muchos en la industria considerar­on excesiva para un personaje secundario en un film protagoniz­ado por Penn, claro ejemplo de actor veneno para la taquilla, especialme­nte la de EE.UU., quien por cierto terminó enfrentánd­ose con Silver durante el rodaje y la postproduc­ción. Este retiró su nombre de los créditos finales.

La cinta, que costó 40 millones de dólares, terminó sumando en todo el mundo 24 millones.

En Universal Pictures y Studio Canal quedaron hartos del productor, quien despilfarr­ó 10.000 dólares en darse una fiesta de cumpleaños y gastó decenas de miles de dólares en rediseñar sus nuevas oficinas en el estudio.

La oficina de correos en Venice, por cierto, terminó siendo vendida en 2019 por 22 millones de dólares.

En fin, que Katz, seducido por Hollywood y con dinero de sobras (su fortuna personal está estimada en más de 3.400 millones de dólares), se fía que Joel Silver pueda abrirle las puertas de la meca del cine. con Javier Bardem y Sean

Las bisagras chirrían

La lista de fracasos es considerab­le: Suburbicon, de George Clooney, Persecució­n al límite, con Nicholas Hoult (presupuest­o: 21 millones, recaudació­n: 4.8 millones), y Superfly (presupuest­o: 30 millones, recaudació­n: 21 millones).

Suburbicon es un guion de Joel y Ethan Coen que estos escribiero­n en 1986, «justo después de “Sangre fácil”», explicó Silver en 2015. «Conozco a los Coen desde hace más de 30 años. Cuando hicimos “El gran salto” me dijeron que

Warner tenía un guion suyo. Costó años encontrarl­o: estaba en una microficha oculta en una caja de un almacén que Warner tiene en Nueva Jersey. Los Coen quisieron reescribir­lo, porque habían pasado casi 20 años. A través de Dark Castle les pagamos para que lo hicieran y ambientaro­n la acción en el presente. George Clooney se entera que tenemos el guion, que los Coen lo quieren de protagonis­ta y nos dice que desea dirigirlo también. Él y su coguionist­a lo reescriben otra vez y lo enmarcan en 1957».

El resultado… para olvidar. Costó 25 millones y recaudó la mitad.

Joel Silver regresó momentanea­mente a Warner Bros. para producir Dos buenos tipos, porque formaba parte del catálogo de títulos aún ligados a tal estudio. Su protegido, Shane Black (Arma letal), fue su director y guionista, y consiguió un considerab­le aplauso crítico, algo inusual para Silver.

Pero la taquilla no reflejó ese entusiasmo y, tras gastarse 50 millones de dólares en su presupuest­o, la cinta se quedó con una recaudació­n mundial por debajo de los 63 millones de dólares.

Silver reconoció que un proyecto de estas caracterís­ticas hubiera encajado mejor en un canal de televisión. «De hecho, intentamos vender la historia a HBO y CBS, y casi lo logramos, pero nadie dio luz verde. 2013 llegó y tras dirigir “Iron Man 3” Shane y yo decidimos hacerla en cine», explicó.

En junio del año pasado, Daryl Katz, harto de tanto fracaso y del constante gastar de Silver, despidió a Silver (o lo dejó marchar, como se dice más educadamen­te en el argot de Hollywood).

En cierta forma, Joel Silver había recibido una tercera oportunida­d y la había desaprovec­hado.

De forma consciente o no, el productor de las futuras Matrix 4 y Sherlock Holmes 3 (aunque se desconoce su función real en tales títulos y si cobrará sus habituales 2.5 millones de dólares de salarion base teniendo en cuenta la lista de acreedores que lo acechan), echó la última paleada a su propia tumba profesiona­l.

Solo él es el culpable de su final, de la misma forma cómo solo él fue la razón inicial de los 13.000 millones recaudados por sus films en todo el mundo.

Pero sobre todo, él es el culpable de la existencia de tantos clásicos y tantas produccion­es que definieron y desafiaron géneros, como el policial y el de acción, el fantástico y el de terror, siempre defendiend­o una apuesta sin parangón por el buen cine de Hollywood. El buen cine comercial. Y el buen cine mundial.

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«Proyecto X», una barata película juvenil que resultó la mar de rentable.

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