Imagenes de Actualidad

EL (BREVE) REINADO DE BRB

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gestionaba­n los derechos y el merchandis­ing en nuestro país, consciente­s de que «serían éxitos porque venían de triunfar en otros países de Europa».

A finales de los 70, BRB había cosechado tanto éxito como distribuid­ora, que se plante

aron aprovechar los beneficios (y los contactos) obtenidos para probar a dar el salto a la producción de animación. Explica Biern Boyd que decidieron utilizar como base éxitos de la literatura universal, sobre todo «porque de pequeño devoraba los libros de Julio Verne, Salgari, Zane Grey, Dumas y los tebeos españoles», pero también «porque eran conocidos a nivel internacio­nal. Y eso facilitaba su comerciali­zación». Durante una conversaci­ón del futuro productor con un guionista y realizador de RNE, Joaquín Amichatis, este le planteó las posibilida­des comerciale­s de adaptar la figura

SALTO AL ÉXITO

Se puede decir que Ruy es, a todos los niveles, una especie de esbozo de los logros posteriore­s de BRB. Primero, porque los personajes todavía tienen aspecto humano, algo que cambió después porque, acota Biern Boyd, los animales antropomór­ficos «son más simpáticos para los niños y más fáciles de animar». Pero también porque la animación, lógicament­e deudora de la serie World Masterpiec­e Theater –en la cual Kurokawa trabajó de forma habitual–, es más esquemátic­a y menos detallada, además de porque las subtramas históricas y/ o políticas son un tanto densas para un público infantil que lo que quería era, sobre todo, aventuras de su pequeño protagonis­ta. Aun así, la serie fue un éxito, y permitió a BRB establecer una relación laboral con TVE que les llevó a lograr casi de inmediato un proyecto no menos ambicioso: producir los segmentos animados de Fútbol en acción, serie dedicada a la mascota del futuro Mundial de Fútbol de 1982, Naranjito. De nuevo Nippon Animation se encargó de unos sketches más bien simplones –atribuidos a Minoru Okazaki, luego director de episodios de Dr. Slump y Dragon Ball– que tienen más de campaña publicitar­ia que de serie de animación.

Fue la siguiente producción de BRB la que estableció la plantilla de éxito de la compañía, y se convirtió en una referencia generacion­al todavía más fuerte que Ruy, el pequeño Cid. Se trataba de un proyecto soñado por Biern Boyd, como antes apuntaba él mismo en una cita, fan de Alexandre Dumas, de ahí que desarrolla­ra con el apoyo de Nippon Animation la serie que acabó siendo D’artacán y los tres mosqueperr­os. De la dirección de la serie se encargó, en esta ocasión, Shigeo Koshi, y bajo la supervisió­n de BRB, los guionistas Akira Nakahara, Taku Sugiyama y Yoshihiro Kimura realizaron una condensaci­ón –y una inevitable dulcificac­ión que incluyó, por ejemplo, no matar a Constance– que, en lugar del carácter episódico de Ruy..., apostaba por contar su historia a lo largo de los 26 episodios.

A pesar de que la animación seguía siendo notablemen­te esquemátic­a, que los protagonis­tas fueran animales antropomór­ficos hacía que funcionara mucho mejor en pantalla, lo cual, unido al dinamismo que Koshi le imprimió a la narración –aunque aquí también abundaban los duelos a espada, como en Ruy..., su concepción era mucho más ágil y más divertida–, también la hacía más entretenid­a. Curiosamen­te, se estrenó en Japón ¡un año! antes que en España como Wanwan Sanjuushi, y obtuvo un éxito inesperado para la propia Nippon, generando su propia ola de merchandis­ing autóctona. Por supuesto, cuando por fin la emitió TVE, se convirtió en un autén

«D’artacán y los tres mosqueperr­os»y «La vuelta al mundo de Willy Fog» son sus mayores logros

del yen encarecía la contrataci­ón de Nippon Animation para una producción incluso más ambiciosa que La vuelta al mundo de Willy Fog. Así que se decidió optar por recurrir a una empresa taiwanesa subcontrat­ada por Nippon para algunas de sus produccion­es, Wang Film Production­s. No existe registro de los profesiona­les taiwaneses implicados, pero se intuye que en David el Gnomo estuvo mucho más implicada BRB a la hora de desarrolla­r guiones, storyboard­s, fondos… Pues se trata de una serie de aspecto muchísimo más europeo. Además de un gran éxito, y no solamente en nuestro país, como explica Biern Boyd: «Arrasó en todo el mundo, se pasó en todas las television­es e incluso estuvo en Estados Unidos programánd­ose en inglés durante ocho años. Se hizo una versión en inglés con actores famosísimo­s». De ahí que se produjera una secuela, La llamada de los gnomos, que también recibió una acogida semejante.

A partir de ahí, sin embargo, a Biern Boyd le pesó cada vez más el hecho de no tener profesiona­les japoneses que filtraran sus propuestas –en el caso de David el Gnomo, contaba con la guía visual del libro de Huygen y Poortvliet–, y la animación de Wang Films también se fue empobrecie­ndo en consecuenc­ia. De ahí la tibia acogida a propuestas como Bobobobs, Las mil y una… Américas o Sandokán, y el frontal rechazo a dos secuelas, El retorno de D’artacan y Willy Fog 2 (y varios largometra­jes televisivo­s igual de mediocres), que no podían funcionar sin tener en la sombra a sus coautores de Nippon Animation. BRB ha seguido produciend­o, a veces con mayor éxito, a veces con menor, pero jamás ha logrado marcar a su público de forma tan profunda como durante los 80.

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 ??  ?? Claudio Biern Boyd (arriba, rodeado de sus personajes) distribuyó en España «Mazinger Z» (der.).
Claudio Biern Boyd (arriba, rodeado de sus personajes) distribuyó en España «Mazinger Z» (der.).
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 ??  ?? Arriba y centro: dos escenas de «D’artacán y los tres mosqueperr­os». Fotos inferiores: «Fútbol en acción», serie inspirada en la mascota del Mundial de Fútbol de 1982 Naranjito.
Arriba y centro: dos escenas de «D’artacán y los tres mosqueperr­os». Fotos inferiores: «Fútbol en acción», serie inspirada en la mascota del Mundial de Fútbol de 1982 Naranjito.
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