Lon­don Ca­lling

InStyle (Spain) - - Estilo - Por LI­DIA A. COS­TA fo­to­gra­fía ZOEY GROSSMAN rea­li­za­ción KA­TE YOUNG

Icono de es­ti­lo boho chic, la ac­triz bri­tá­ni­ca Sien­na Mi­ller

(na­ci­da en Nue­va York) pro­ta­go­ni­za la pri­me­ra edi­ción de In my Choos, un nue­vo pro­yec­to de co­la­bo­ra­ción en el que eli­ge

sus pie­zas fa­vo­ri­tas de la cé­le­bre fir­ma Jimmy Choo.

Sien­na Mi­ller vuel­ve. En reali­dad, nun­ca se fue, aun­que sí se apar­tó. De con­ver­tir­se en uno de los gran­des re­fe­ren­tes de es­ti­lo de los pri­me­ros años 2000, coin­ci­dien­do con su tra­ba­jo en pe­lí­cu­las co­mo Alfie, Fac­tory Girl e In­ter­view, y ser cen­tro de aten­ción de los pa­pa­raz­zi por sus re­la­cio­nes sen­ti­men­ta­les, la ac­triz bri­tá­ni­ca-es­ta­dou­ni­den­se (na­ció en Nue­va York en 1981, pe­ro con 18 me­ses sus pa­dres se tras­la­da­ron a Lon­dres) de­ci­dió dis­tan­ciar­se de to­do lo que tu­vie­ra que ver con Holly­wood, tan­to den­tro co­mo fue­ra de la pan­ta­lla. En ese tiem­po ha si­do ma­dre (su hi­ja Mar­lo­we tie­ne sie­te años), ha he­cho tea­tro y se ha cen­tra­do en una nue­va vi­da en la que la que mi­de las oca­sio­nes de ex­po­si­ción pú­bli­ca. Y una oca­sión que lo me­re­ce es su co­la­bo­ra­cion con

Jimmy Choo y la pri­me­ra edi­ción de In my Choos, pro­yec­to en el que la fir­ma bri­tá­ni­ca se une a la ac­triz en la crea­ción de un edi­to­rial de mo­da con sus di­se­ños pre­fe­ri­dos. ¿Por qué ha si­do pre­ci­sa­men­te Sien­na la ele­gi­da? La res­pues­ta es sen­ci­lla: por su ac­ti­tud, va­lien­te y de­ci­di­da, que en­ca­ja a la per­fec­ción con la fi­lo­so­fía de In My Choos, un ho­me­na­je a mu­je­res que des­ta­can por ser di­fe­ren­tes y po­de­ro­sas.

Char­la­mos con la ac­triz, en ex­clu­si­va, acer­ca de su vi­da tran­qui­la, su cre­ci­mien­to per­so­nal y sus nue­vos pro­yec­tos, en­tre los que des­ta­can dos: la se­rie pa­ra la pla­ta­for­ma show­ti­me

The Lour­dest Voi­ce y la pe­li­cu­la de ac­ción 21 Brid­ges.

En los úl­ti­mos años has es­ta­do prac­ti­ca­men­te “des­apa­re­ci­da” de la es­ce­na pú­bli­ca, ape­nas se te ve en nin­gún even­to. ¿A qué se de­be? Fue una de­ci­sión que to­mé ha­ce tiem­po cuan­do al­guien me di­jo, muy acer­ta­da­men­te: “De­ja que ven­gan a ti”. Y así lo he he­cho es­tos años.

Co­mo icono in­cues­tio­na­ble de es­ti­lo, re­co­no­ci­do in­clu­so por per­so­na­li­da­des del sec­tor co­mo An­ne Win­tour, ¿cuán­do y có­mo na­ció tu gus­to por la mo­da?

Mis pri­me­ros re­cuer­dos son los mis­mos, creo, que los de mu­chas ni­ñas pe­que­ñas: ves­tir­me con la ro­pa y za­pa­tos de mi ma­dre y con su ma­qui­lla­je. Así que ima­gí­na­te: mi es­ti­lo en­ton­ces no era na­da “res­pe­ta­ble”... (ri­sas).

Has­ta que te con­ver­tis­te, qui­zás in­vo­lun­ta­ria­men­te, en la ins­pi­ra­ción de mu­je­res y mar­cas de mo­da de to­do el mun­do. Pa­ra mí, la de los 90 fue la dé­ca­da más chic y ele­gan­te de los úl­ti­mos años. Me en­can­ta­ban sus bla­zers XL, la es­ca­sez de ma­qui­lla­je... En de­fi­ni­ti­va, un es­ti­lo fá­cil y sin gran­des es­fuer­zos. Pe­ro ten en cuen­ta que yo na­cí en los 80... ¡y la mo­da era una lo­cu­ra! Ade­más, vi­vía cer­ca de King´s Road, en Lon­dres, y allí la pre­sen­cia de punks era im­por­tan­te. Pa­ra mí fue muy ins­pi­ra­dor.

Vol­vien­do a la ac­tua­li­dad, ¿qué has apren­di­do de la mo­da? ¿Cuá­les son tus cla­ves de es­ti­lo hoy día? Me ins­pi­ran las per­so­nas va­lien­tes y de­ci­di­das, que se sien­ten có­mo­das en su pro­pia piel, que son ge­ne­ro­sas y se to­man la vi­da con hu­mor. Per­so­nas con un gran amor pro­pio.

Creo que esos son mis re­fe­ren­tes en la mo­da.

¿Y una re­gla de oro pa­ra no fa­llar nun­ca? Usar za­pa­tos con los que pue­da bailar o sal­tar, con los que me sien­ta yo mis­ma. Creo que es­ta re­gla fun­cio­na pa­ra trans­mi­tir una ima­gen gla­mou­ro­sa in­clu­so con unos jeans ne­gros y ca­mi­se­ta. To­do de­pen­de de la con­fian­za en una mis­ma y en es­tar tran­qui­la y cen­tra­da en la vi­da.

¿Siem­pre has te­ni­do esa con­fian­za en ti mis­ma o es al­go que se ga­na con los años? Yo he ido ga­nan­do con los años y, so­bre to­do, me he em­po­de­ra­do co­mo mu­jer y ac­triz des­de que en Hoolly­wood se pue­de ha­blar abier­ta­men­te de te­mas co­mo el aco­so y la dis­cri­mi­na­ción de gé­ne­ro. Creo que es­ta­mos en un mo­men­to en el que mu­chas mu­je­res te­ne­mos, por fin, voz pro­pia y, ca­da vez, más au­to­ri­za­da. Y to­do gra­cias a mo­vi­mien­tos co­mo Ti­me's Up o

METOO y al tra­ba­jo y va­len­tía de muchísimas mu­je­res. ¿Te has sen­ti­do dis­cri­mi­na­da al­gu­na vez en tu pro­fe­sión? Por su­pues­to. Co­mo ya di­je el año pa­sa­do en mi com­pa­re­cen­cia en Na­cio­nes Uni­das, don­de ha­bla­mos acer­ca de la si­tua­ción de mu­chas mu­je­res, yo me he sen­ti­do in­fra­va­lo­ra­da y me­nos­pre­cia­da. Pe­ro tam­bién re­co­noz­co que hay al­go muy em­po­de­ran­te y for­ta­le­ce­dor cuan­do eres ca­paz de en­ten­der que al­go no fun­cio­na y te sien­tes fuer­te pa­ra lu­char con­tra ello. Y yo lo he he­cho con al­gu­nos me­dios de co­mu­ni­ca­ción y pa­pa­raz­zi.

¿Crees que es­ta­mos en el ca­mino co­rrec­to en es­ta lu­cha? Que­da mu­cho ca­mino por re­co­rrer, pe­ro soy op­ti­mis­ta. Es­ta­mos en un mo­men­to cru­cial e in­tere­san­te pa­ra la igual­dad de gé­ne­ro. Lo que nos de­fi­ne hoy a las mu­je­res es que ya no te­ne­mos que re­fe­rir­nos a no­so­tras mis­mas co­mo “mu­je­res” sino co­mo “per­so­nas”.

¿Re­cuer­das cuán­do de­ci­dis­te que que­rías de­di­car­te a la in­ter­pre­ta­ción? Mi pri­me­ra am­bi­ción fue la de ser ac­triz. Aun­que sue­ne in­creí­ble, lo su­pe des­de muy pe­que­ña. Re­cuer­do cuan­do mi ma­dre nos lle­va­ba al tea­tro y yo, al ver a los ac­to­res y ac­tri­ces con esos ves­tua­rios tan es­pec­ta­cu­la­res, pen­sa­ba que de­bía de ser al­go di­ver­ti­do. ¿Y ha cam­bia­do al­go tu for­ma de ver la pro­fe­sión con el pa­so del tiem­po? Aho­ra in­ten­to bus­car per­so­na­jes con un pun­to de re­bel­día y fuer­za. Me in­tere­sa me­nos ha­cer de

“chi­ca gua­pa” y más in­ter­pre­tar a mu­je­res que pue­den ser de­tes­ta­bles o irres­pon­sa­bles, pe­ro con la fuer­za co­mo hi­lo con­duc­tor.

¿Es el ca­so de tu tra­ba­jo en The Lou­dest Voi­ce, la se­rie so­bre el as­cen­so y caí­da de Ro­ger Ai­les, el que fue po­de­ro­so CEO de Fox News? In­ter­pre­to a Beth Ai­les, su es­po­sa, y sí, ella es una mu­jer fuer­te, aun­que vul­ne­ra­ble an­te las acu­sa­cio­nes de abu­sos se­xua­les a su ma­ri­do. ¿Qué crees que es lo me­jor de “cre­cer” y evo­lu­cio­nar en la vi­da? Me sien­to mu­cho más se­gu­ra y asen­ta­da, tran­qui­la y fe­liz. Pien­so en cuan­do te­nía 20 años y me lo pa­sa­ba ge­nial con to­do, pe­ro en reali­dad no te­nía arrai­go con na­da... Y no lo echo de me­nos. Dis­fru­to con la sen­sa­ción de sa­bi­du­ría que da la edad. Ya no es­toy dis­pues­ta a to­le­rar se­gún qué co­sas que an­tes sí ha­bría aguan­ta­do.

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