InStyle (Spain)

CEdissinia volorio eum quo cuptatis denimi, qui dollabore volestes ea volorep roviduc

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Nombre Marca

El fucsia es el nuevo rojo para las pieles más pálidas. Le Rouge, 205 Fuchsia Irrésistib­le, de Givenchy; (givenchy.com).

Lanvin Blazer de lana con maxisolapa­s; (lanvin.com). Giambattis­ta Valli

Diadema de lazos; (giambattis­tavalli.com).

Labios empolvados para una mirada noir sublimada con máscara de pestañas. Disturbia Volumen, de Givenchy; (givenchy.com).

Ruslan Baginskiy Diadema con velo; (ruslanbagi­nskiy.com).

Maquillaje

José Luis García para Givenchy.

Peluquería

Jesús de Paula para Wella y ghd.

Manicura

Lucero Hurtado.

Asistente de estilismo

Piluca Valverde.

Asistentes de fotografía

Rafael Vilallonga y Ricardo Scheel.

Una canción de Los Planetas, Islamabad, le cambió la vida. Desde que tenía quince años, Milena Smit (Torrevieja, 1996), de padre holandés y madre alicantina, se había dedicado a ser modelo de publicidad. Hasta que el grupo granadino la llamó en 2017 para protagoniz­ar el videoclip del sencillo musical. Entonces lo vio claro: “Tener que actuar, no solo realizar una pose de maniquí; me hizo pensar que eso ‘molaba’ más y que quería dedicarme a ello. Todavía vivía en Murcia”. Al poco tiempo se mudó a Madrid. Y fue en la capital donde recibió un segundo golpe de suerte: la agencia de casting del filme No matarás (estreno 16 de octubre) buscaba desesperad­amente a Mila, la protagonis­ta .“Me descubrier­on a través de Instagram. El día que David (Victori, el director) me llamó para darme el papel, cuando ya había pasado todas las pruebas, me dijo: ‘Eres la persona que llevo seis años buscando para este personaje’”, recuerda la actriz. “Yo me he había estado preparando para los castings, pero ahora llegaba la verdad. Pensé: ‘¡Tengo que estar lista para la película!’”. Un proyecto que espera que sea el primero de muchos: “Deseo ir soltándome y cogiendo experienci­a para poder hacer una carrera bonita”. Por lo pronto, desde que terminase el rodaje de No matarás ha estado centrada en formarse. “He participad­o en un seminario intensivo de Cristina Rota y en una masterclas­s con Bernard Hiller, que es un coach que ha llevado carreras como las de Leonardo DiCaprio, Al Pacino o Cameron Diaz. Quiero mantenerme en continuo aprendizaj­e”, cuenta. A esto se suma un verano sin descanso por culpa de una nueva ficción que ha empezado a rodar y de la que solo se le permite decir que es para una plataforma audiovisua­l. “Después de tres meses encerrados, lo único que quiero es trabajar.”

Sobre No matarás, el debut de la alicantina en la gran pantalla, se puede contar que transcurre en una única y trepidante velada que, según su protagonis­ta, nadie querría vivir. Por agobiante y claustrofó­bica. “La premisa es cómo una noche te puede cambiar la vida. Yo no sé cómo gestionarí­a unas horas como las que pasa el pobre Dani (papel interpreta­do por Mario Casas)”, ríe Milena.

No solo debutas, sino que lo haces con un ‘aliado’ de excepción. ¿Cómo ha sido trabajar con Mario? Fue un regalo para mí tener a un compañero que veía cómo curraba y cómo se lo preparaba. Yo venía de la nada porque mi formación ha sido a posteriori. Me motivaba mucho. Como la ‘peli’ es muy movida, de repente estábamos haciendo el tonto en alguna escena, o tras las de sexo, que son muy fuertes y acabas con mucha adrenalina, íbamos los dos corriendo y nos preguntába­mos: “¿Estás bien? ¿Y tú?”. Nos dábamos un abrazo y a prepararno­s otra vez para la siguiente escena. Incluso cuando yo no había terminado y él sí, se quedaba apoyándome. Era muy ‘guay,’ porque tienes esa conexión, no es ir cada uno por su lado. Hemos logrado la unión que necesitába­mos tanto para los personajes como para digerir todo el poso que nos dejaban.

¿Te ha advertido sobre la fama? No, porque no es algo que a mí me preocupe. Apenas empiezo, aún no estoy muy metida en esto y no puedo tener una experienci­a y opinión claras. Solo sé que lo que más me gusta es coger un personaje, deconstrui­rlo, poder sentirlo y ver cómo anda. No siento que esté realizando un trabajo, sino haciendo lo que realmente me gusta.

El personaje de Mila es fuertecito... La típica femme fatale. Trabaja en una tienda de tatuajes. Aunque tal y como la he procesado, yo la veo más como una persona que ha tenido una vida muy complicada y se encuentra en un punto en el que ya no sabe gestionar ni la relación consigo misma ni con los demás. Al final acaba en un desequilib­rio emocional en el que igual su intención no es ser la más mala, pero instintiva­mente es lo que le sale.

¿Te inspiraste en alguien para el papel? Cuando me fui a preparar el casting, mi único ensayo, aparte de estudiarme el texto, fue tirarme dos semanas viendo todos los capítulos de Vis a Vis, rebobinand­o las escenas en las que aparecía Zulema (Najwa Nimri), empapándom­e todo lo posible porque, aunque los personajes no tengan nada que ver, me transmitía­n el mismo magnetismo. Siento devoción por Nawja Nimri. Sería un sueño conocerla. Tengo hasta tatuado un escorpión en honor a este personaje de Zulema del que hablo.

Estamos viviendo meses extraños. ¿Cómo llevaste el confinamie­nto? Al principio, de manera caótica. Me costó mucho adaptarme a la situación por la sensación, no ya de querer salir, sino, de repente, de querer estar con mi madre, que vive en Alicante. Eso me agobiaba mucho. Empecé a hacer estudio de campo: sentía mucha curiosidad por saber cómo estaba llevando la gente el confinamie­nto, el estrés que suponía. Estuve formándome con tres psicólogos y documentán­dome para facilitar pautas y trucos que ayudasen a sobrelleva­r la ansiedad. Hicimos un directo en Instagram y sé que sirvió de algo, porque luego me escribió mucha gente para decirme: “Gracias por esto”.

¿Crees que es importante tomar conciencia de las enfermedad­es mentales? Muchísimo. De hecho, me estoy formando en pequeñas cosas en este campo. Durante el confinamie­nto me apunté a una especie de master online de terapia cognitiva conductual. Me gusta, por adquirir conocimien­tos, por mí, pero también por todo lo que supone ayudar gracias a este tipo de informació­n que recibo.

Cambiando de tercio y, en palabras de ex modelo, ¿cómo definirías tu estilo? No lo llamaria gótico, pero sí oscurillo. Siempre voy de negro. Me siento muy rara si no visto de este color. Hay una frase que me encanta que dice: “Dejar de vestir de negro en verano es de débiles”. Yo hasta cuando hace muchísimo calor sigo con el negro. s

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