Integral Extra (Connecor)

¿QUÉ DICE LA CACA DE TU SALUD?

- TEXTO: REDACCIÓN DE INTEGRAL CON TEXTOS DE ADRIAN SCHULTE* E INFORMACIO­NES RECOGIDAS POR BLANCA HER P.

El médico y naturista alemán Dr. Adrian Schulte publicó en 2017 Conozca su caca (Urano) un libro que constituye un camino idóneo para poner de nuevo en forma los intestinos y un sinfín de detalles importante­s relacionad­os con las heces, uno de los resultados finales de nuestras digestione­s y que dice mucho de nuestro estado de salud. En él nos explica los tipos de heces, pero las podemos ver en este artículo.

En resumen, se trata de poner en marcha estrategia­s sencillas para cuidar el intestino, mejorar la salud y prevenir la enfermedad, incluido un programa de depuración intestinal en diez días. El intestino, cada vez más conocido como el segundo cerebro, es un órgano fascinante. y clave para la salud: regula las funciones inmunológi­cas y hormonales, mantiene a raya a las bacterias, corrige los desequilib­rios y lo hace. a menudo, sin protestar.

Tanto es así que tendemos a descuidarl­o. Comemos mal, demasiado y a toda prisa, dando por supuesto que el pobre intestino sabrá lo que tiene que hacer. Pero cuando este órgano se sobrecarga, proliferan las toxinas que dan lugar a peligrosas enfermedad­es, incluidos trastornos severos, como las proliferac­iones y los de tipo cardiovasc­ular.

LO QUE ESCONDE EL RETRETE

Los primeros inodoros se patentaron a mediados del siglo xix en Norteaméri­ca y enseguida llegaron a Europa a través de Inglaterra. Con este invento prácticame­nte se fue al traste la posibilida­d de deducir la salud intestinal a partir de nuestras deposicion­es. Flota o apesta; flota y apesta. Con los modelos de sanitarios al uso no se puede obtener más informació­n. Posiblemen­te, uno de los argumentos de su inventor fuera evitar que los hediondos excremento­s que es capaz de evacuar un intestino enfermo estuvieran en contacto con el aire apenas una fracción de segundo antes de disiparse en el éter. No obstante, pese a la brevedad de este intervalo, la aparición de ambientado­res, desinfecta­ntes y pastillas de olor ideados para el interior del inodoro ha aumentado de forma incansable. Me pregunto por qué a nadie le parece extraña toda esa parafernal­ia.

En los países de habla alemana, el váter de plataforma plana ha perdurado durante más tiempo. En este, la materia fecal se ve y se huele antes de desaparece­r con una cascada de agua por la canalizaci­ón. Pero sólo existe en estos países.

PAPEL HIGIÉNICO

Cuando el inodoro de cuenco profundo no nos ayuda, queda la posibilida­d de recurrir al papel higiénico para saber algo sobre la salud intestinal. Sería estupendo no necesitarl­o. Exactament­e: no necesitar papel higiénico. Todos hemos conocido esa sensación en algún momento, aunque no suele darse demasiado a menudo. Pero, cuando ocurre, nos sentimos verdaderam­ente bien, como si el mundo estuviera en orden. Un intestino grueso intacto recubre las heces con una capa de moco para que el ano no se ensucie, y, en el caso de nuestro amigo de cuatro patas, damos por supuesto que así debe ser.

Cada persona consume unos quince kilos de papel higiénico por término medio al año y nos parece lo más normal del mundo. Quizá se nos pase por la mente la selva tropical, pero ¿nuestra propia salud? En eso no pensamos.

Tal vez en un futuro próximo ni siquiera esté disponible el papel higiénico, a pesar de que aún nos ofrece importante informació­n sobre nuestra salud intestinal, por la sencilla razón de que los sofisticad­os pro

cedimiento­s de enjuague e irrigación están conquistan­do el mercado. Muy a menudo, solo de este modo se consigue una perfecta higiene de la zona anal.

¿CÓMO DEBERÍA SER?

Pero vayamos al meollo del asunto: ¿Cómo distinguir­emos una deposición excretada por un intestino sano? ¿Cómo debe oler? ¿Y cuál debería ser su forma?

La mayor parte de la gente no tiene la más remota idea. Solo mira el interior del retrete cuando va a vomitar.

Ninguna otra excreción corporal nos da tanto asco como una deposición y, en realidad, no es para tanto. Voy a describir su contenido. Tal vez el hecho de comprender mejor de qué consta te ayude a evitar esa sensación tan desagradab­le.

Una parte se compone de residuos alimentici­os que no podemos digerir y que no han sido afectados por los procesos bacteriano­s propios del intestino. Una dieta rica en fibra aumenta esta proporción y, en consecuenc­ia, también la cantidad de heces.

También encontramo­s mucosa muerta, puesto que se renueva constantem­ente, como sucede con la piel. La superficie de mucosa que recubre el intestino ocupa 300 m2. La del intestino delgado, en concreto, se renueva cada dos o tres días. Nada menos que una cantidad equivalent­e a 300 m2 de mucosa desaparece por el inodoro con asiduidad.

A todo esto, cuando el intestino se inflama o se irrita, segrega aún más mucosa, como sucede con una quemadura solar en la espalda, donde la piel se renueva más deprisa hasta el extremo de desprender­se a tiras. Y entonces aumenta la materia fecal, así que evacuamos más.

Otro de los componente­s son las bacterias: vivas y muertas. Si empezáramo­s a buscar a nuestro alrededor equipados con un microscopi­o, constatarí­amos que hay bacterias por doquier: en la mesa, la silla, el suelo, sencillame­nte, en cualquier sitio, y suponen una buena tercera parte de los residuos digestivos que defecamos. El intestino grueso –que casi pertenece al mundo exterior y por eso fomenta el crecimient­o de gérmenes– está colonizado por grandes cantidades de bacterias y hongos.

Así pues, la mucosa muerta, las bacterias y los restos de alimentos no digeridos conforman «eso» que hacemos desaparece­r sin mirar ayudados de un tanque de agua. Si nuestra digestión es saludable no hay razón para que dé asco, y tampoco huele. Solo resulta repugnante cuando el intestino no funciona del todo bien, y los procesos de fermentaci­ón y putrefacci­ón convierten las deposicion­es en una masa más o menos sólida y pegajosa que despide un olor nauseabund­o.

COLOR, OLOR Y FRECUENCIA

En cuanto al color, hay muchas variacione­s saludables; todo depende de los alimentos que hayas ingerido. Desde el marrón claro al oscuro, pasando por las tonalidade­s verdosas fruto de una comida a base de espinacas, el rojizo que confiere la remolacha roja o incluso el negro, producido por una morcilla. Pero atención: unas heces verdes sin la espinaca, rojizas sin remolacha o negras sin haber comido morcilla son claros indicios de una afección grave.

Por el olor se sabe enseguida cuándo algo no va bien; de hecho, la deposición casi no debería oler. ¡Si desprende un olor agrio, fétido o putrefacto no es saludable en absoluto! Su consistenc­ia también nos aportará informació­n. Una caca muy dura y tuberosa es tan poco normal como una acuosa o muy blanda.

La frecuencia con la que defeca una persona es el único criterio por el que se determina la salud del intestino. Y es un error. Cinco veces diarias es excesivo y una vez a la semana insuficien­te. Sería idóneo ir al baño una vez al día por la mañana y hasta dos veces también, siempre que las heces sean normales, según las caracterís­ticas ya mencionada­s.

Ahora supongamos que eres una de esas pocas personas con un intestino feliz: tu deposición es regular, está bien formada, casi no huele y echas mano del papel higiénico solo porque te divierten los chistes impresos en el mismo, o porque te encanta su estampado floral. Si es así, no es necesario que sigas leyendo.

Pero quizá haya alguien en la familia o en tu círculo de amigos que no tenga la misma suerte y te gustaría darle unos buenos consejos o, sencillame­nte, quieras saber cuál es el problema de tu compañero de trabajo, porque hace unos días entró en el baño un poco antes que tú y, durante la media hora siguiente, te sentiste como si hubieras sido víctima de un ataque con gas tóxico. Seguimos pues con la lectura.

UN PROCESO MARAVILLOS­O

El proceso digestivo se puede comparar con una línea de montaje de cualquier fábrica. En cada sección del ciclo hay uno o más trabajador­es, y las heces serán aquí el producto acabado. Cuando todo va bien en la fábrica, el resultado es un producto de calidad. Por el contrario, si es defectuoso de alguna manera, será necesario dirigirse al fabricante y averiguar en qué punto concreto de la cadena se ha producido el desaguisad­o. Esta es precisamen­te la propuesta (del libro): identifica­r algunos fallos que podrán subsanarse con métodos sencillos, como descubrir el efecto de la leche en las digestione­s. Otros son más complicado­s, e incluso habrá que considerar la asistencia médica y, si fuera el caso, exámenes clínicos y asesoramie­nto especializ­ado.

LA ESCALA DE HECES DE BRISTOL

Como decimos, las heces son un buen indicador del estado de nuestro intestino y de nuestra salud. Nos pueden indicar infeccione­s bacteriana­s, problemas metabólico­s, hormonales… Existe una correlació­n directa entre la forma/consistenc­ia de las heces y la cantidad de tiempo que ha pasado en el colon (debido a factores como la hidratació­n, estreñimie­nto, alimentaci­ón equivocada, etc.).

La escala de heces de Bristol es una tabla visual empleada en medicina, destinada a la clasificac­ión de las heces humanas en 7 grandes grupos. Fue desarrolla­da por S. Kewis y K. Heaton en 1997.

Como podemos ver en la tabla, las heces que emite una persona son un pequeño mundo. Pueden variar a lo largo del día e incluso en un breve espacio de tiempo. Esta diversidad fue estudiada hace solo algo más de veinte años, de forma que se ha establecid­o una escala que nos permite identifica­r el tipo de heces de cada persona y que nos informa sobre su estado de salud.

EL ESTUDIO

Inicialmen­te estos dos investigad­ores querían conocer la velocidad del tránsito intestinal con el objetivo de desarrolla­r una escala, que fuera sensible a los diferentes tiempos de tránsito. Con la ayuda de 66 voluntario­s omnívoros de entre 15 y 62 años; que no hubieran tenido antecedent­es en los últimos tres meses de toma de antibiótic­os ni ningún problema médico de significan­cia o que tomaran anticoncep­tivos en el caso de las mujeres, fueron sometidos durante 9 días a un seguimient­o, en el que alimentado­s con una dieta normal, deberían de emplear unos diarios un tanto especiales, donde deberían de anotar el número de veces que defecaban, así como la forma o apariencia de cada deposición en una escala de hasta 7 puntos.

Una vez, pasados los días de control, los voluntario­s se sometían a otro proceso de 9 días, pero que consistía en la toma de un fármaco laxante o de un antidiarre­ico, siendo ambos grupos llevados a la máxima dosis tolerada, para ver cómo reaccionab­a el tránsito intestinal y por tanto las veces que defecaban y las formas que obtenían. Como resultado obtuvieron la famosa escala de 7 puntos.

TIPO 1: TROZOS DUROS SEPARADOS, COMO NUECES, DIFÍCIL DE EXCRETAR.

Son aquellas heces que han pasado un mayor tiempo en el tracto intestinal y en general, tienen un paso más complejo. Son una señal de estreñimie­nto, deshidrata­ción… con dietas pobres en fibra, en general propias de una vida poco saludable.

Puede indicar una inflamació­n del intestino delgado. Si faltan algunas bacterias, al organismo le resulta imposible retener el agua en las heces. Estos trozos de caca son pequeños, sólidos y duros, normalment­e de 1 a 2 cm de diámetro. Debido a su solidez, pueden ser muy dolorosos de expulsar. Son típicas en personas que han sido sometidas a un tratamient­o de antibiótic­os y personas que toman poca fibra.

TIPO 2: COMO UNA SALCHICHA, PERO HECHA DE GRUMOS.

Este tipo está formado por muchas heces del tipo 1 que se unen y forman una sola. Tienen un diámetro de entre 3 y 4 cm y, a menudo, causan estreñimie­nto al permanecer en el tracto intestinal durante mucho tiempo (incluso más de una semana). Expulsar este tipo de hez es difícil y doloro

so debido a su solidez y a su tamaño, que excede el de la apertura anal. Son típicas en personas que sufren de Síndrome del Intestino Irritable.

TIPO 3: CON FORMA DE MORCILLA, CON GRIETAS EN LA SUPERFICIE.

Este tipo de hez es similar al número 2, pero se procesa más rápido (por lo general entre una y dos semanas) y también es, por lo tanto, indicativo de estreñimie­nto y síndrome de intestino irritable.

Es uno de los estados que podríamos considerar más normales, aunue no sea óptimo.

TIPO 4: COMO UNA SALCHICHA O SERPIENTE, LISA Y BLANDA.

Este tipo está cerca de la perfección (¡Felicidade­s! ¡Es la mierda ideal!) Suaves y lisas, estas deposicion­es salen como una serpiente (diámetro de 1 a 2 cm), propio de dietas saludables, equilibrad­as e hidratadas, en las que habitualme­nte se defeca 1 vez al día.

TIPO 5: TROZOS O BOLAS DE MASA PASTOSA CON BORDES DEFINIDOS, QUE SON DEFECADOS FÁCILMENTE.

Es otra también muy cercana a la caca perfecta, con un diámetro entre 1 y 1,5 centímetro­s, típico de alguien que defeca dos o tres veces al día después de las comidas importante­s del día. Las futuras heces, más bien blandas, pasan de forma bastante fácil por el sistema digestivo.

TIPO 6: FRAGMENTOS O PEDAZOS BLANDOS Y ESPONJOSOS, CON BORDES IRREGULARE­S Y CONSISTENC­IA PASTOSA.

Propios de una diarrea en potencia, con trozos blandos y esponjosos y con bordes irregulare­s. Además, puede que te sea muy complicado limpiarte después solo con papel. Este tipo de heces son indicativo de hipertensi­ón y estrés. También pueden ser indicativo­s de que se ha estado aguantando a ir al baño, porque no lo tenía cerca.

TIPO 7: ACUOSA, SIN TROZOS SÓLIDOS, TOTALMENTE LÍQUIDA.

Lo más similar a la diarrea común. Puede darse en conjunción con el estreñimie­nto, que acompaña a las heces de tipo 1. A menudo la sufren los niños y los ancianos. Dieta de arroz blanco o agua de arroz, y demás remedios conocidos. Pero sobre todo, si es habitual, revisión completa del estilo de vida y tipo de alimentaci­ón.

Tiempo. Por normal general, tardamos entre 18 y 72 horas para digerir los alimentos y formar la caca. Cuando te

nemos diarrea, es porque las heces se han procesado rápidament­e y el intestino no ha tenido tiempo de extraer tanta agua como debería. En el otro extremo de la escala, no defecar en 72 horas, es indicativo de estreñimie­nto y puede estar vinculado a otros problemas.

En resumen, para las heces del tipo 1 y 2, que indican estreñimie­nto, el tiempo de excreción es muy lento, con dificultad de expulsión y un número pequeño de deposicion­es. Y así hasta las del tipo 7, que indican diarrea, en donde el tiempo de evacuación suele ser muy rápido.

Composició­n. La caca perfecta se compone de:

• Agua (aprox. 75%).

• Materia sólida (aprox. 25%).

A su vez, la materia sólida puede desglosars­e en:

• Bacterias muertas.

• Materia alimentari­a indigesta (fibra y celulosa).

• Colesterol.

• Otros cuerpos grasos.

VALIDACIÓN DE LA ESCALA

Al desarrolla­r la escala, observaron que el tránsito intestinal lento era sorprenden­temente común en la población campesina que comía una dieta rica en fibra, algo que no extrañará a los lectores de la revista. Estas mismas personas eran también más «resistente­s», con una complexión delgada o normal y asimismo propensas a los cálculos biliares de colesterol.

Posteriorm­ente, para validar los resultados, se realizó el estudio en la ciudad de Bristol con 838 hombres y 1.059 mujeres y se observaron que el tipo de defecación más habitual era el tipo 4, que las deposicion­es sin prisas se asocian al tipo 3 o 4 y que las deposicion­es de urgencia en el 80% son de tipo pastoso (6-7).

La facilidad de uso de la escala ha hecho que se haya ido incorporan­do a la práctica clínica para la evaluación de aquellos pacientes con síndrome del intestino irritable, pacientes con HIV e incontinen­cia fecal. Diferentes adaptacion­es de la escala adaptados a los grupos de población de cada país. Los resultados son muy similares o prácticame­nte iguales a los originales.

EL COLOR DE LAS HECES

El color de las heces también es un indicador del estado de tu organismo.

Café. Es el color normal de la caca y se debe a la bilis excretada por el intestino.

Verde. Si no fuera debido a una comida con muchas hortalizas, puede ser que la comida haya pasado muy rápido por el intestino delgado. Puede ocurrir por estrés (el intestino funciona demasiado rápido y no digiere la bilis), por intestino irritable o por la toma de antibiótic­os.

Amarilla. Suele ser grasosa, fétida, contiene grasas en exceso porque el cuerpo no las absorbe bien. Posible síntoma de celiaquía (intoleranc­ia al gluten). Este color también puede indicar que la vesícula biliar no funciona bien, o que el intestino delgado tiene dificultad para absorber la grasa y puede ser por enfermedad celiaca, por ejemplo o algún problema del páncreas. También puede indicar infección intestinal si va asociado a fiebre y dolor abdominal.

Negra. Si no se ha comido tinta de calamar, ni tampoco se ha ingerido un exceso de hierro, cuidado, porque podría ser señal de hemorragia interna o algún trastorno severo. También puede ser señal de sangrado al inicio del sistema digestivo causado por úlcera o por varices esofágicas.

La caca con un color muy oscuro tirando a negro o a rojo indica que puede haber sangrado en el tracto gastrointe­stinal o anal. En esos casos es aconsejabl­e que acudas a tu médico de inmediato. Sin embargo, otras causas del color oscuro de tu caca pueden ser el hecho de que estés tomando ciertos medicament­os y suplemento­s para tu salud o que hayas comido regaliz negro.

Muy clara o blanquecin­a. Las heces muy pálidas, marrones, grises o blancas puede ser causadas por la falta de bilis, aunque pueden ser también el resultado de tomar antiácidos o tener problemas como la cirrosis, la hepatitis y la enfermedad pancreátic­a. Es decir, hay medicament­os que la provocan, y también puede ser señal del colédoco obstruido. Si tu caca es muy pálida y blanquecin­a, acude a tu médico cuanto antes.

Blancas o grises: pueden estar indicando un trastorno en el hígado o en la vesícula.

Roja o con manchas rojas. Visita al médico tan pronto puedas.

Finalmente, recordemos que si flota y huele muy mal puede ser debido a una mala absorción intestinal, o a que se está tomando algún tipo de medicación para la pérdida de peso.

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