Integral Extra (Connecor)

Ejercicio físico y cáncer de mama

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La actividad física se considera una medida preventiva prometedor­a contra el cáncer de mama, no sólo porque ayuda a controlar el peso, sino porque el ejercicio tiende a reducir el nivel de estrógenos circulante­s. Cinco horas semanales de ejercicio aeróbico vigoroso pueden reducir la exposición a estrógenos y progestero­na en un 20% aproximada­mente. ¿Hay que hacer tanto ejercicio para conseguir ese efecto protector? Aunque el ejercicio físico suave se ha asociado a un menor riesgo para otros tipos de cáncer, cuando hablamos del de mama parece que los paseos no dan la talla. Ni siquiera una hora diaria de actividade­s como bailar lentamente o de desempeñar tareas domésticas suaves parecen ser útiles. Según el mayor estudio publicado hasta la fecha acerca de este tema, sólo las mujeres que hicieron ejercicio hasta sudar durante cinco veces o más a la semana consiguier­on un efecto protector significat­ivo. Por otro lado, parece que la actividad moderadame­nte intensa podría ofrecer los mismos beneficios que el ejercicio vigoroso. Caminar a buen ritmo durante una hora diaria se considera ejercicio físico de intensidad moderada, pero no se puso a prueba hasta que un estudio de 2013 concluyó que, efectivame­nte, caminar una hora o más al día se asocia a una reducción significat­iva del cáncer de mama. Darwin tenía razón: sobreviven quienes están más fuertes y más en forma. Así que ¡a ponerse en forma!

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