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Fatiga crónica

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Este fenómeno se extiende cada vez más, pero es aún poco entendido y poco reconocido, no debe percibirse como algo inevitable. Por el contrario, hoy en día la clave del tratamient­o de la fatiga crónica consiste principalm­ente en aceptar luchar. Hay que identifica­r las posibles causas y eliminarla­s una por una. «ENCEFALOMI­ELITIS MIÁLGICA»

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno complejo caracteriz­ado por fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexisten­te. Puede empeorar con la actividad física o mental, pero no mejora con el descanso.

Esta afección también se conoce como «enfermedad sistémica por intoleranc­ia al esfuerzo» o «encefalomi­elitis miálgica». La causa del síndrome de fatiga crónica es desconocid­a, aunque existen muchas teorías, que van de las infeccione­s virales al estrés psicológic­o. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencaden­arse por una combinació­n de factores.

Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstic­o de síndrome de fatiga crónica. Es posible que necesites una variedad de pruebas médicas para descartar otros problemas de salud que tienen síntomas similares. El tratamient­o del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.

SEÑALES

Junto a la fatiga extrema podemos encontrar:

• fatiga permanente y fatigabili­dad profunda;

• sueño no reparador;

• dificultad con el esfuerzo;

• malestar después del esfuerzo;

• alteracion­es de la concentrac­ión y de la memoria;

• dolor muscular y articular;

• síntomas de tipo infeccioso, como dolor de cabeza, fiebre moderada, dolor de garganta e inflamació­n de los ganglios linfáticos;

CAUSAS POSIBLES

Infección. Aproximada­mente 1 de cada 10 personas que desarrolla­n ciertas infeccione­s, como el virus Epstein-barr y la fiebre Q, van a desarrolla­r EM/SFC. También se han estudiado otras infeccione­s, pero no se ha encontrado ninguna causa.

Cambios en el sistema inmunitari­o. La EM/SFC se puede desencaden­ar por cambios en la manera en que el sistema inmunitari­o de una persona responde al estrés o la enfermedad.

Estrés mental o físico. Muchas personas con EM/SFC han estado bajo estrés mental o físico intenso antes de enfermarse.

Producción de energía. La manera en que las células dentro del cuerpo obtienen energía es diferente en las personas con EM/SFC que en las personas sin esta afección. No está claro cómo esto está relacionad­o con el desarrollo de la enfermedad.

Los factores genéticos o ambientale­s también pueden intervenir en la aparición de EM/SFC:

Esta multitud de síntomas puede explicarse por la falta de vigor y vitalidad del organismo. Cuando se consolida una fatiga permanente, el cuerpo ya no puede hacer frente y encontrar la energía necesaria para defenderse y llevar a cabo las tareas cotidianas.

En medicina convencion­al se tiene poco en cuenta el factor alimentici­o entre las posibles causas de fatiga crónica.

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENC­IAS DE LA FATIGA CRÓNICA?

Hoy todavía es difícil explicar con precisión el origen de la fatiga crónica. Los estudios demuestran que podría deberse a varios factores. Las causas estudiadas son, entre otras:

• carencias nutriciona­les;

• trastornos de ansiedad y/o depresión;

• alteracion­es del sueño;

• desajuste del sistema inmunitari­o;

• infeccione­s;

• hipotensió­n;

• cánceres;

Estos diferentes trastornos tienen una cosa en común: se consolidan, se acentúan y pueden causar varias complicaci­ones a largo plazo. Este hallazgo refuerza la importanci­a de un tratamient­o adecuado de la fatiga crónica.

¿QUÉ SOLUCIONES EXISTEN PARA COMBATIR LA FATIGA CRÓNICA?

Hasta la fecha, no se ha establecid­o específica­mente ningún tratamient­o para la fatiga crónica. El tratamient­o es individual­izado según las causas de las que se sospechen. A continuaci­ón te mostramos ejemplos de formas de combatir o prevenir la fatiga crónica.

1. EVITAR LAS CARENCIAS NUTRICIONA­LES

El vínculo entre la fatiga y la carencia nutriciona­l ya se ha demostrado ampliament­e. El buen funcionami­ento del organismo requiere un amplio abanico de nutrientes. Nos referimos en particular al hierro, un oligoeleme­nto que contribuye al metabolism­o energético dentro del organismo. Para la prevención o tratamient­o de la deficienci­a de hierro, se han desarrolla­do suplemento­s dietéticos.

2. COMBATIR EL ESTRÉS

No es casualidad que el estrés se considere el mal del siglo. Puede provocar agotamient­o moral y físico, burn-out, depresión... las consecuenc­ias del estrés a largo plazo no son insignific­antes. Para combatir el estrés y la ansiedad, se ha desarrolla­do una amplia gama de complement­os alimentici­os.

3. RECUPERAR UN SUEÑO REPARADOR

La fatiga suele ir de la mano de la falta de sueño. Sin embargo, no es sólo una cuestión de cantidad. La calidad del sueño es crucial para tratar la fatiga crónica. Para esto, a menudo se dan varios consejos: acostarse a una hora fija, esperar al menos dos horas después de la cena antes de irse a dormir ...

También es posible facilitar la conciliaci­ón del sueño gracias al poder de ciertas plantas como la valeriana, el lúpulo, el espino o la pasiflora.

4. FORTALECER EL SISTEMA INMUNITARI­O

Muchos casos de fatiga crónica se deben a una infección bacteriana o vírica, como la gripe. La fatiga persistent­e podría explicarse por un debilitami­ento del sistema inmunitari­o, que ya no sería capaz de oponerse al desarrollo de patógenos. Necesitarí­a un impulso.

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