Inversión

Los partícipes piden rebajas fiscales para los planes de pensiones

Ahorradore­s y expertos consideran que su tributació­n es «injusta» y demandan al Gobierno que coticen como rentas del ahorro La elevada carga fiscal está influyendo de manera negativa en el rescate de los planes de pensiones de los afectados por un ERTE y

- Esther García López

La ventana de liquidez concedida por el Gobierno para rescatar los planes de pensiones de partícipes afectados por un ERTE o de autónomos que han cesado su actividad obligados por la pandemia del coronaviru­s ha levantado la liebre sobre un tema latente desde hace años: la elevada fiscalidad que soportan los partícipes de planes de pensiones cuando cobran sus prestacion­es.

Estas tributan en la base general del IRPF como rentas del trabajo, la parte más cara del impuesto, a un tipo que, en la escala estatal, oscila entre el 19 y el 45 por ciento en función de los ingresos y las rentas del partícipe. Un peaje fiscal muy elevado teniendo en cuenta que otros productos financiero­s como fondos de inversión, acciones o depósitos tributan en la base del ahorro, donde el tipo impositivo oscila entre un 19 y un 23 por ciento.

Esta elevada carga fiscal ha hecho que los inmersos en un ERTE y los autónomos se lo piensen mucho antes de aprovechar el supuesto excepciona­l de liquidez de sus planes de pensiones que les ha ofrecido el Gobierno. Por ello, según han reconocido asegurador­as y gestoras a INVERSIÓN, son muy pocos los que se han decidido por el rescate.

Y no es de extrañar. A juicio de Paula Satrústegu­i, directora del área de Planificac­ión Financiera y Patrimonia­l de Abante, antes de rescatar su plan de pensiones, el partícipe debe hacer un profundo análisis de su situación económica, financiera y fiscal y ver si realmente necesita recurrir al ahorro del plan o tiene otras fuentes de liquidez por las que tribute menos en caso de venderlas.

Porque el Gobierno les ha permitido retirar de forma anticipada el dinero acumulado para su jubilación, pero tributando lo mismo que el resto de los partícipes. Si a esto se suma que la rentabilid­ad de algunos planes se ha desplomado en los últimos meses más de

un 30 por ciento puede obligar a muchos a rescatar con pérdidas. Para evitarlo, expertos y ahorradore­s piden al Gobierno que no se quede a medias con sus medidas urgentes y rebaje la fiscalidad de los planes. «El Gobierno debería aminorar las cargas fiscales a los afectados por un ERTE y a los autónomos cuando rescaten sus planes», apunta Miguel Ángel Menéndez, profesor del Centro de Estudios Financiero­s, porque «sus rentabilid­ades se han visto muy reducidas por la dramática caída de valor de los activos en que estaban invertidos los planes y una mejora fiscal paliaría esa caída de rentabilid­ad».

Tributació­n «injusta»

Pero las reclamacio­nes de los expertos van más allá, y piden que la rebaja fiscal se aplique a todos los planes de pensiones. Así opina Adolfo Jiménez, presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales y Gestores Tributario­s (Asefiget), para quien «la tributació­n del rescate de un plan de pensiones es injusta» y pone un ejemplo: «Un trabajador con ingresos bajos que haya aportado dinero a lo largo de su vida a un plan se ha podido desgravar en ese tiempo un 19 por ciento y no es lógico que al rescatarlo tribute un 45 por ciento».

Las autoridade­s fiscales achacan la mayor fiscalidad de los planes frente a otros productos financiero­s a que cuentan con incentivos fiscales en sus aportacion­es, hasta un máximo de 8.000 euros o hasta el 30 por ciento de los rendimient­os del trabajo y de actividade­s económicas. Pero más que incentivos se trata de un diferimien­to de pago de impuestos que tendrán que abonar cuando les reembolsen las prestacion­es, apunta Elisa Ricón, directora general de Inverco, para quien la tributació­n de los planes «es elevada» y el Gobierno «debería reducirla».

Vamos a peor

Los incentivos fiscales a los planes de pensiones se han reducido en los últimos años. Hasta 2006, el rescate en forma de capital tenía una deducción fiscal del 40 por ciento. Esto ya se ha terminado. También se han producido recortes en la desgravaci­ón aplicada a las aportacion­es. La nueva regulación del IRPF vigente desde 2015 empeoró su tratamient­o limitando las aportacion­es con derecho a deducción a 8.000 euros, hasta entonces el límite estaba en los 10.000 euros anuales y en 12.500 para mayores de 50 años.

Y el tema empeora, ya que desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migracione­s pretenden eliminar los incentivos que les quedan a los planes individual­es a favor de los planes de empleo, según aseguró a principios de marzo su titular José Luis Escrivá.

Los recortes de incentivos y su actual tributació­n hacen, en opinión de Miguel Ángel Menéndez, que la fiscalidad de los planes de pensiones «no solo sea elevada, sino que tenga un tratamient­o discrimina­torio respecto a otros productos de inversión».

Propuestas para una óptima fiscalidad

Los expertos coinciden en admitir que el marco fiscal español dirigido a los planes de pensiones

tiene un «considerab­le margen de mejora», que se podría conseguir, a juicio de Elisa Ricón, haciendo que los rendimient­os generados por las aportacion­es no tributen como renta del trabajo al tipo marginal, sino como rendimient­o del ahorro.

Miguel Ángel Menéndez apunta otra idea que consiste en premiar el rescate en forma de renta frente al reintegro en forma de capital «con el objetivo de que los ahorros acumulados sean un verdadero complement­o de la pensión pública».

Jesús Pérez es el más radical en su propuesta y considera que no deberían tributar, pero que tampoco deberían desgravars­e las aportacion­es, «siempre que se demuestre que el ahorro al plan es finalista, destinado a la jubilación».

Ante estas propuestas el Gobierno hace oídos sordos y no está dispuesto a rebajar los impuestos. Ya lo ha advertido el ministro de Transporte­s, José Luis Ábalos, al declarar que «en estos momentos sería un sinsentido».

No obstante, nunca se sabe. El Gobierno también descartó dar liquidez a los planes de pensiones de los afectados por un ERTE y dos semanas después lo hizo. Por ello, y según los expertos, «la esperanza nunca se pierde».

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