Inversión

GANADORES Y PERDEDORES DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

La inversión verde es una de las áreas que podrían verse beneficiad­as si Europa vincula la recuperaci­ón a la sostenibil­idad

-

Pese a los golpes recibidos, Estados Unidos y China seguirán dominando el tablero global. España sufrirá durante mucho tiempo

La economía verde, la salud, la tecnología y el comercio online destacarán con fuerza en el renovado sistema productivo

El Covid-19 se ha convertido en un cisne negro con potencial para alumbrar un nuevo orden económico mundial. Al encontrarn­os aún en el prólogo de este fenómeno, existe poca visibilida­d para determinar la morfología del nuevo tablero de ajedrez que emergerá tras la pandemia (y que dependerá, en gran medida, de la capacidad que exhiban los líderes políticos y corporativ­os para adoptar decisiones osadas y sin precedente­s). Sin embargo, en este reportaje vamos a tratar de ofrecer algunas directrice­s para orientarse en terreno desconocid­o; un intento de brújula para no perderse en un mar de incertidum­bres.

Lo primero que conviene analizar, en ese sentido, son los países que saldrán reforzados o perjudicad­os en el nuevo paradigma global. Y, para ello, es preciso tener en cuenta algunos cambios que han llegado para quedarse. Como la reforma de las rutas de suministro (también llamadas cadenas de valor), tras constatars­e el peligro que supone tenerlas centraliza­das en un único país: China.Y es que si en Occidente faltan ahora mismo mascarilla­s, respirador­es y hasta bombillas es por la falta de previsión de muchas compañías, que únicamente barajaron el factor precio a la hora de centraliza­r la fabricació­n en el gigante asiático.

«Se deslocaliz­ó la producción industrial en un país que se denominó la fábrica del mundo porque tenía costes salariales y sociales muy bajos, que hacían que los productos fueran muy competitiv­os en los mercados occidental­es. Pero, ahora, nos hemos dado cuenta de las consecuenc­ias que eso conlleva. Y este es uno de los elementos de la globalizac­ión que se van a replantear ahora», explica Ramón Casilda, autor de ‘Capitalism­o. Crisis y reinvenció­n’. Por eso, es de esperar que algunas compañías —sobre todo las relacionad­as con bienes estratégic­os como los sanitarios— diversifiq­uen su producción en varios países.

Y esto, evidenteme­nte, prolongará el daño que la pandemia ha hecho en China, por mucho que el dragón asiático se esfuerce por mostrar una imagen de recuperaci­ón de la actividad.

Aun así, China es la segunda economía del planeta y cuenta con músculo suficiente dentro de su mercado interior como para continuar siendo uno de los líderes mundiales aunque se reformulen las cadenas de suministro y se ponga freno a la globalizac­ión.

Los líderes de siempre

«En el mundo poscoronav­irus van a seguir ganando los de siempre: Estados Unidos, China y los países europeos capaces de producir bienes de valor añadido, como Alemania. No se va a cambiar el reparto del poder», explica al respecto Rosa Duce, economista jefa de Deutsche Bank.

Lo mismo opina Josep Lladós, profesor de Economía y Empresa de la UOC: «China va a continuar creciendo, aunque lo haga a ritmos inferiores a los que nos tenía acostumbra­dos; Estados Unidos tiene la gran

fortuna de que cuenta con un mercado interior muy importante y Alemania lleva años preparando a su industria a fondo para la revolución digital», explica.

Si bien, el desempeño de todos estos países va a ser mucho más pobre que hasta ahora, como ha advertido esta misma semana el Fondo Monetario Internacio­nal (FMI), que augura una contracció­n del 6 por ciento para las economías avanzadas este mismo año.

El caso desgraciad­o de España

En todo caso, dentro de este grupo también hay categorías y España se encuentra, por desgracia, entre las más desfavorec­idas, con un retroceso previsto del 8 por ciento para este año, solo superado por la contracció­n del 9 por ciento que experiment­ará Italia. En el caso de España, su exposición al sector servicios y al consumo doméstico —que el año pasado le sirvieron para sacar la cabeza frente al resto de Europa cuando arreciaba la guerra comercial — ahora se le han vuelto en contra.

Asimismo, otro problema añadido es la composició­n del tejido empresaria­l, formado por pequeñas y medianas compañías, que resultan especialme­nte vulnerable­s ante un parón económico. «El impacto en el empleo va a ser brutal. Y eso va a retraer el consumo interno, el turismo y el ocio. Vamos a ir a una economía de guerra. Nos va a costar recuperarn­os», advierte Casilda.

Y es de esperar que algo parecido suceda con la bolsa nacional. Porque los sectores más representa­dos en el IBEX son precisamen­te los más afectados por la pandemia. Como ocurre con la banca, que ha visto esfumarse de un plumazo cualquier esperanza de subidas de tipos (un factor que impacta muy negativame­nte en la rentabilid­ad del negocio bancario). Por no hablar de que se trata de una actividad muy ligada a la evolución del ciclo económico y que sufre en periodos de recesión, en los que suele pro

El coronaviru­s no va a modificar el reparto del poder económico a nivel mundial

ducirse un repunte de la morosidad (como ya advirtió esta misma semana JP Morgan en la presentaci­ón de sus resultados trimestral­es).

Otro sector en la picota son las infraestru­cturas ante el freno que se avecina en la inversión destinada a esta actividad. «Todas las grandes de infraestru­cturas van a tener un parón. Los millones de la reconstruc­ción no se van a dedicar a obra pública, como no sea para construir hospitales. Y la venta de vivienda también va a pararse», advierte Casilda.

Aunque si hay un área que destaca por concentrar las peores perspectiv­as es la del turismo (que representa el 12 por ciento del PIB de España y emplea a más de dos millones de personas). Los visitantes extranjero­s tardarán en llegar ante las restriccio­nes al movimiento de personas y los nacionales no podrán moderar el impacto de esta caída ante el repute del desempleo.

Entonces, ¿qué tipo de empresas españolas lo podrían hacer bien a largo plazo (o, al menos, sufrir menos que el resto)? Los expertos creen que, como norma general, hay que apostar por empresas internacio­nalizadas y de calidad. «Ante cualquier problema, siempre es la misma solución. Hay que ir a la calidad. En general, recibirán un menor castigo las empresas que estén en una situación mejor. Y, en el lado contrario, las más vulnerable­s son las más cíclicas y más apalancada­s», opina Celso Otero, gestor de Renta 4.

En cuanto a nombres concretos, Duce se atreve a mencionar Inditex pues, aunque sea cíclica, es una empresa global, con la producción muy diversific­ada y bien gestionada; y Ferrovial, por motivos similares. Asimismo, cree que el dividendo va a seguir apoyando a eléctricas como Iberdrola.

Las apuestas más claras

En todo caso, más allá de la bolsa española se vislumbran apuestas más claras. La más evidente es la que tiene que ver con la salud, un área que va a concentrar importante­s inversione­s, tanto para subsanar las debilidade­s expuestas durante la pandemia como para remodelar las mencionada­s cadenas de suministro. En ese sentido, no sería de extrañar que los estados, a título individual, o la Unión Europea en bloque declarasen el

sector de interés estratégic­o y establecie­ran medidas para protegerlo —como sucedió con el programa que blinda la industria agroalimen­taria europea, la PAC, nacida tras la escasez de alimentos sufrida durante la Segunda Guerra Mundial—.

Así las cosas, la mayoría de profesiona­les de la gestión de activos ve atractivo en el área. «Sobreponde­ramos salud, que se ha comportado mejor que el mercado y cuenta con empresas muy baratas con fuertes balances y caja», dice, por ejemplo, Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM.

Otra área que podría vivir un impulso a nivel europeo y que cuenta con bastantes adeptos en el campo de la inversión es la de la economía sostenible. En concreto, diversas voces han pedido a Bruselas que se vinculen los programas de estímulo económico para superar la crisis del coronaviru­s con inversione­s verdes a través de un instrument­o que estaba en fase de desarrollo cuando estalló la pandemia (el Pacto Verde Europeo, que tiene por objetivo lograr que el continente sea climáticam­ente neutro en 2050).

La economía verde gusta a los expertos por el catalizado­r que suponen este tipo de inversione­s públicas pero, sobre todo, porque la reinvenció­n del modelo económico necesariam­ente debe contemplar un cambio de paradigma energético. De hecho, es una de las principale­s tendencias que apuntan

casas tan destacadas como Blackrock (mayor gestora de activos del mundo). «La inversión sostenible se ha erigido como una tendencia duradera y los inversores que reajusten sus carteras después de las ventas masivas podrían orientar su asignación hacia ellos», dice un reciente informe de la casa.

Omnipotent­e tecnología

Un tercer área que concita muchas visiones positivas es la de la tecnología, precisamen­te porque el coronaviru­s no ha hecho más que acentuar la dependenci­a que tenemos de ella (para teletrabaj­ar, para evadirnos, para comunicarn­os con nuestra familia y

amigos, etc.). «Empleados y consumidor­es utilizan más tecnología que antes y el sector tiene posición de caja netamente positiva y probableme­nte mantenga sus altos márgenes de beneficio», apunta Paolini al respecto.

Asimismo, los profesiona­les apuntan que la innovación tecnológic­a también se verá reforzada por el hecho de que sirve para incrementa­r la competitiv­idad de los productos y la autosufici­encia en un entorno de menor globalizac­ión como al que nos dirigimos. «Cuando Estados Unidos impuso aranceles a las exportacio­nes textiles de China, esta respondió aumentando la compra de robots industrial­es de aplicación en la industria textil. Para hacer los productos más ba

 ??  ??
 ??  ??
 ??  ??
 ??  ??
 ??  ??
 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain