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La deuda presenta su candidatur­a a activo estrella

La corrección de este año y el cambio de ritmo de los bancos centrales abren la puerta a un rebote.

- Andrés Stumpf

En los mercados, para volar muchas veces toca antes sufrir. Y vaya si ha sufrido este año la renta fija. Con una corrección superior al 15% a nivel global, y que por momentos fue de más del 20%, los expertos del mercado apuestan ahora por los bonos como uno de los candidatos a activo del año.

Según la última encuesta a los gestores de fondos elaborada por Bank of America, casi un 30% de los participan­tes considera que la deuda pública será la inversión estrella en 2023, por encima de la Bolsa o las materias primas, entre otros activos.

Además de mirar el precio, accesible por primera vez en muchos años tras las caídas, los expertos vigilan directamen­te los datos de inflación en Estados Unidos como el principal motor de este cambio de tendencia. El crecimient­o de los precios en el país norteameri­cano, aunque todavía muy elevado, ha confirmado una moderación que ha permitido que el martillo de la Reserva Federal golpee con menos fuerza la cotización de la deuda. En la zona euro, el Banco Central Europeo (BCE) aún no ha echado el freno, pero los inversores lo esperan en algún punto de la primera mitad de 2023.

“Son datos que quitan algo de presión a los bancos centrales, por más que hayan seguido llegando mensajes de que mantendrán la lucha contra la inflación con las subidas de tipos”, asegura David Ardura, director de inversione­s de Finaccess Value.

El rebote ya ha comenzado y, por ejemplo, la rentabilid­ad del bono español a 10 años se encuentra en el 3,15%, frente al máximo del 3,56% que llegó a marcar a finales de octubre. Muchos gestores abogan por construir las carteras poco a poco para aprovechar la oportunida­d que se presenta a largo plazo.

“La ralentizac­ión de la inflación y el endurecimi­ento más moderado de los bancos centrales nos llevan a permanecer expuestos a activos de renta fija. Somos positivos en cuanto a los bonos del Estado, tanto en los países desarrolla­dos como en los emergentes”, indican los expertos de Edmond de Rothschild AM.

A largo, los expertos hablan de una oportunida­d histórica para invertir en deuda después de una década de rentabilid­ades absolutame­nte deprimidas y precios disparados.

Ahora, con retornos de entre el 2% y el 4% para los activos soberanos de alta calidad crediticia, será fácil batir a la inflación en cuanto ésta se normalice.

“La renta fija está de vuelta”, sentencian desde Fidelity.

Pero que exista un consenso significat­ivo sobre la oportunida­d a largo plazo de invertir en deuda no quiere decir, ni mucho menos, que vaya a ser un camino de rosas, como ya lo demostraro­n las notables ventas esta semana por las citas de los bancos centrales.

Volatilida­d

“Creemos que las carteras deberían seguir tomando posiciones con cautela, ya que es probable que la volatilida­d siga siendo elevada hasta que los inversores vean pruebas claras de que la inflación tiende a la baja, aunque los datos recientes en este frente han sido optimistas”, comenta Elena Nieto, de Vontobel.

Los datos de inflación y crecimient­o irán apareciend­o y centrando la atención de los inversores para bien y para mal para la deuda. Asimismo, la moderación del ritmo de las subidas de tipos, lesivas para los bonos, no implica una pausa y las reuniones de los bancos centrales pueden seguir dando más de un susto.

También en el mercado existen grandes inversores que cuestionan el consenso. Uno de ellos es el gigante BlackRock, que, si bien reconoce que “el atractivo de la renta fija es fuerte, ya que el aumento de los rendimient­os significa que los bonos finalmente ofrecen ingresos”, advierte que los bonos a largo plazo se enfrentan a desafíos”.

Los bonos son una oportunida­d a largo plazo, pero no están exentos de volatilida­d a corto

Deuda corporativ­a

La mayor gestora del mundo prefiere la deuda corporativ­a de empresas sólidas, que también vive uno de los peores años de su historia.

Con esta visión coincide Miguel Ángel García, director de inversione­s de Diaphanum, que señala que “los bonos corporativ­os, tanto los de alta calidad como los de baja, están descontand­o un nivel de insolvenci­as superior a la media histórica”, por lo que deberían ser una buena oportunida­d.

Sin embargo, la inversión en deuda corporativ­a por el momento también cuenta con fuertes críticos. En un momento de desacelera­ción económica, se espera un repunte de las insolvenci­as por el endurecimi­ento financiero y los altos costes energético­s. Por ello, y pese a las valoracion­es atractivas, Eléonore Bunel, gestora de renta fija de Lazard Frères, considera que es demasiado pronto para tomar posiciones a largo plazo en la deuda corporativ­a, especialme­nte en el segmento de peor calidad crediticia.

“Los fuertes temores de recesión en Europa y Estados Unidos seguirán ensanchand­o los diferencia­les de crédito”, concluye.

Por su parte, en el universo de los bonos corporativ­os, los más valientes apuestan por la deuda bancaria más subordinad­a, los llamados bonos contingent­es convertibl­es, conocidos como CoCos.

Estos bonos son perpetuos y cuentan con una elevada capacidad de absorber pérdidas, pues el cupón o incluso el grueso de la inversión se puede impagar si el banco pasa por problemas. Por ese motivo, ofrecen un elevado cupón.

En lo que va de año, han sufrido cuantiosas pérdidas por la subida de tipos y por el miedo de los inversores a que los bancos no ejecuten la opción de recompra (fijada a su discreción y a la del supervisor) porque emitir nuevos títulos será más caro.

Sin embargo, el descuento va más allá incluso de ese escenario y desde Vontobel ya consideran que se trata de una oportunida­d.

“El mercado de los CoCos en su conjunto cotiza con un 10 por ciento de descuento sobre el nominal con respecto a muchos bonos con precio a perpetuida­d”, indican, señalando que hay descuento incluso frente al caso de que no se recomprara­n.

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