BMW F 750 GS

LA FA­VO­RI­TA DE LUIS LÓ­PEZ

La Moto - - Nuestras Favoritas -

Des­pués de tan­tos años y mu­chos ki­ló­me­tros a los man­dos de to­das las in­te­gran­tes de la sa­ga F, ha si­do una muy gra­ta sor­pre­sa la lle­ga­da de la nue­va F 750 GS. Si bien su her­ma­na F 850 GS ha si­do la que se ha lle­va­do los ho­no­res de par­ti­ci­par en una de las Su­per­prue­bas du­ran­te 2018, sin em­bar­go fue fru­to de, di­ga­mos, "ne­ce­si­da­des del guión". Co­mo ya co­men­té en aque­lla oca­sión, la prin­ci­pal ri­val de la 850 es, pre­ci­sa­men­te, es­ta 750, más dul­ce y muy po­co por de­ba­jo en pres­ta­cio­nes res­pec­to a la gran­de.

Pe­ro de­je­mos a la F 850 GS, que ya se lle­vó par­te de un pro­ta­go­nis­mo me­re­ci­do, pa­ra loar a la "sie­te y me­dio". Si eres de los que usan la mo­to a diario, sim­ple­men­te por­que te da la ga­na, y te gus­ta ro­dar có­mo­do, con sus­pen­sio­nes "ama­bles", sin es­tre­che­ces en los es­pa­cios y man­dos de tac­to dul­ce, no pue­des per­der la oca­sión de pro­bar es­ta 750. Sí, su­pera la ba­rre­ra "emo­cio­nal" de los 9.000 eu­ros, aun­que por po­co, pe­ro siem­pre que no seas es­pe­cial­men­te pre­ten­cio­so en na­da, es­ta BMW es­tá dis­pues­ta a cum­plir con tus ex­pec­ta­ti­vas; in­clu­so si de­ci­des dar más gas de lo de­bi­do por ca­rre­te­ra, la ale­ma­na te lle­va ha­cia los 200 km/ h de mar­ca­dor sin com­ple­jos. Va­le, le cues­ta, pe­ro lle­ga a aca­ri­ciar la ci­fra con los da­tos del Cen­tro Téc­ni­co en las ma­nos.

Lo me­jor es lo que le cun­de en ace­le­ra­ción y re­cu­pe­ra­cio­nes "ra­zo­na­bles". El nue­vo bi­ci­lín­dri­co no so­lo tra­ba­ja fi no, sino que ade­más rin­de por en­ci­ma de lo que es­pe­ras de un mo­tor que de­be­ría he­re­dar el es­pí­ri­tu del an­te­rior 700; po­co o na­da que ver en­tre am­bos, co­men­zan­do por las vi­bra­cio­nes y ter­mi­nan­do por el ren­di­mien­to ge­ne­ral. Las sen­sa­cio­nes en mar­cha no eran ma­las en aque­lla 700, pe­ro hay que re­co­no­cer que la nue­va 750 va no uno, sino va­rios pa­sos por de­lan­te de la "vieja". Ofre­ce ma­yor con­fian­za gra­cias a una pi­sa­da más fi rme y siem­pre al gus­to con la sus­pen­sión elec­tró­ni­ca a gol­pe de bo­tón. Te sien­tes in­te­gra­do en la mo­to y no sim­ple­men­te "en­ci­ma", mien­tras que a la ho­ra de cam­biar de di­rec­ción ape­nas re­quie­re es­fuer­zo, ni tam­po­co un es­trés ex­ce­si­vo si lo ha­ces mien­tras aprie­tas a con­cien­cia el mo­tor. Cuan­do es­to su­ce­de, te das cuen­ta de que dis­fru­tar mien­tras pi­lo­tas es­ta mo­to es "co­ser y can­tar", fá­cil, di­rec­to, sin se­cre­tos. En ma­nos po­co ex­per­tas po­dría ser la mo­to

TAN­TO PA­RA VIA­JAR, CER­CA O LE­JOS, CO­MO PA­RA UNA FU­GAZ SA­LI­DA O IR AL TRA­BA­JO TO­DOS LOS DÍAS... ESO ES LO QUE NE­CE­SI­TO Y LA BMW ME LO DA

ideal pa­ra ir acu­mu­lan­do ki­ló­me­tros con se­gu­ri­dad y ga­ran­tías, mien­tras que si es­ta no es tu pri­me­ra mo­to, co­mo se­ría mi ca­so, me con­for­mo con las pres­ta­cio­nes ofre­ci­das pa­ra li­diar con el trá­fi­co ur­bano, pa­ra sa­lir a des­co­nec­tar cual­quier fin de se­ma­na o pa­ra mar­char­me de via­je, per­tre­cho de las ma­le­tas co­rres­pon­dien­tes, a cual­quier pun­to tan cer­cano o le­jano co­mo me ape­te­cie­se.

Si lo pien­so bien, es­to es lo que bus­co en cual­quier mo­to, con o sin ma­le­tas, qué más da. La cues­tión es te­ner la opor­tu­ni­dad de per­der­te de vez en cuan­do sin ne­ce­si­dad de en­con­trar un mo­ti­vo, sim­ple­men­te por­que te ape­te­ce. Y cla­ro, to­do ello pen­san­do en que a diario hay que acer­car­se al tra­ba­jo, tan­to si llue­ve co­mo si true­na. Ir y vol­ver ha­cien­do un buen pu­ña­do de ki­ló­me­tros en los que con­ser­var la sa­lud de la es­pal­da es una de las prio­ri­da­des. A fin de cuen­tas, se tra­ta de lle­gar a vie­jo, al­go más que aho­ra, sin que na­da ni na­die me obli­gue a de­jar la mo­to en el ga­ra­je... ¡Fal­ta­ría más!

Tal vez por to­do es­to que te aca­bo de con­tar se me ha es­ca­pa­do mi otra fa­vo­ri­ta del año, la Ka­wa­sa­ki Z900RS Cafe. Es pre­cio­sa y su mo­tor me en­can­ta, pe­ro esa po­si­ción de con­duc­ción no es la me­jor pa­ra ha­cer mu­chos mi­les de ki­ló­me­tros al año. ¿Y la ver­sión "sin Cafe"? No es­tá en el grupo, así que me que­do con la in­com­bus­ti­ble F 750 GS.

1. Arri­ba, echo en fal­ta una cú­pu­la que ta­pe "de ver­dad". La que lle­va no de­ja de ser un me­ro apa­re­jo es­té­ti­co. Lás­ti­ma. El cua­dro TFT, aun­que es una op­ción, me­re­ce la pe­na, aun­que es me­jo­ra­ble la for­ma de lle­gar a la in­for­ma­ción que bus­cas. Na­da es per­fec­to... 2. La sus­pen­sión tra­se­ra es ajus­ta­ble a gol­pe de bo­tón. Si ac­túas so­bre la pre­car­ga, pue­des ju­gar con la dis­tan­cia de tus pies al sue­lo. 3. El cam­bio "semi" es una de esas co­sas que, cuan­do las prue­bas, ya no pue­des vi­vir sin ellas; y si tie­nes que ha­cer­lo, es co­mo "ba­jar es­ca­lo­nes" en la es­ca­le­ra de ca­li­da­des de tu vi­da mo­to­ci­clis­ta.

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