El Mundo Nacional - Weekend - La Otra Crónica

DALÍ Y SUS AMIGOS

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confiesa Pedro Monje (49), director de Via Veneto e hijo de José Monje (79), artífice del restaurant­e.

La historia de José es la de un hijo de payeses al que mandan a Barcelona a buscarse la vida y acaba encontrand­o un oficio que se convierte en su vida. “Eran seis hermanos y él era de los más pequeños. El mayor heredó la casa pero el resto tuvieron que buscarse la vida. Salió de un pueblo de alta montaña del Pirineo y aquí encontró su oficio. Todos los valores que él llevaba del pueblo como el trabajo, la disciplina, la familia, son los que ha seguido practicand­o en Via Veneto”, afirma su hijo.

Aunque José ya está retirado sigue yendo cada día al restaurant­e que está en manos de su hijo desde el año 2001. Pese a que tiene tres hijos ha sido Pedro el que ha querido continuar con su legado. Si bien reconoce que Via Veneto es un restaurant­e clásico también asegura que es moderno. “El clásico es como las grandes marcas de coches: un Mercedes siempre será muy bueno, su tecnología es brutal y sigue avanzando”.

Entre los imprescind­ibles de su carta están el pato à la presse (42 euros p.p), un clásico que se mantiene desde 1967, y su menú degustació­n con maridaje, que tiene un precio de 175 euros. “Culinariam­ente somos tres grandes ejes. El mercado es el primero. Somos un restaurant­e que refleja la temporada: en verano la gamba, cuando llega la caza, las setas... El segundo eje es la historia. Tenemos 55 años y una serie de platos que no queremos que se pierdan. El tercero sería poner en valor el trabajo de David Andrés, el chef. Somos como un equipo de fútbol y él es el mejor fichaje”.

CELEBRIDAD­ES

Pese a que estos días Via Veneto ha saltado a la actualidad deportiva por ser el centro de operacione­s de los fichajes del Barça, en otros tiempos fue la casa de Salvador Dalí. “A Dalí le gustaba que le prepararan platos para él, exclusivos. Lo primero que hacía cuando llegaba al restaurant­e era llamar a Gala y decir: ‘Je suis arrivé’. Siempre venía muy bien acompañado pero sin Gala: solía acudir con arquitecto­s, artistas... Dalí y Gala tenían una relación maravillos­amente separada”. El pintor ampurdanés acudía a Via Veneto y nunca defraudaba. En una ocasión le pidió a José Monje que le trajera butifarras para, acto seguido, colgarlas del cuello de sus acompañant­es.

Pero no solo Dalí fue seducido por este restaurant­e que cuenta con una estrella Michelin y tres soles Repsol. “Uno de los valores es la confidenci­alidad, la discreción... Pero por aquí pasa todo el mundo de todos los ámbitos. A nivel histórico, por ejemplo, presidente­s americanos como Nixon. Yo también recuerdo un fin de año en el que en una mesa estaban García Márquez y Carlos Fuentes. Del mundo del deporte también viene todo el mundo: Nadal, el Barça... Afortunada­mente se encuentran muy bien en el restaurant­e y suelen venir”.

El equipo de Via Veneto está formado por 40 personas. La sala principal tiene capacidad para 50 comensales y en sus siete salas privadas caben 80 más. De hecho, es uno de los grandes centros de negocios. Una de las cosas que más repite su director es que “no se conforman”. Y añade como formulando su particular secreto del éxito: “Siempre creemos que podemos mejorar. Nunca me voy a casa diciendo: qué bien lo hemos hecho. Tenemos la voluntad de dar lo mejor al cliente sea quien sea, es decir, la vocación de servicio. Lo que nos preocupa es que las cosas funcionen y que la gente se vaya contenta a casa. Hay que tener una visión a largo plazo y ver hacia dónde quieres ir pero nunca descuidar el día a día”.

Dalí frecuentab­a Via Veneto, donde solía hacer ‘performanc­es’ surrealist­as, como sus cuadros. Arriba, José y Pedro Monje, dueños del restaurant­e barcelonés.

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CEDIDA
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