Cer­co al ter­cer hom­bre: el juez re­abre el «ca­so Mar­ta del Cas­ti­llo»

Se in­ves­ti­ga la «ve­ra­ci­dad» de los in­di­cios con­tra el her­mano de Carcaño y si pu­die­ra «es­cla­re­cer­se el lu­gar en que se en­cuen­tre el cuer­po»

La Razón (1ª Edición) - - Portada - Mi­guel Gon­zá­lez Qui­les -

Tras on­ce años de bús­que­das y re­bús­que­das sin re­sul­ta­do al­guno, las nue­vas prue­bas apor­ta­das por la fa­mi­lia so­bre un cré­di­to hi­po­te­ca­rio que pue­de ser el ori­gen de todo, el juez dic­ta re­abrir el ca­so.

El mis­mo día que de­tu­vie­ron a Mi­guel Carcaño, pe­ro ha­ce on­ce años, el «ca­so Mar­ta del Cas­ti­llo» vuel­ve a es­tar abier­to. El juez de Ins­truc­ción 4 de Se­vi­lla –que aho­ra es Ál­va­ro Mar­tín, quien pro­ce­só a Cha­ves y Gri­ñán– or­de­nó a «las Fuer­zas y Cuer­pos de Se­gu­ri­dad que has­ta la fe­cha ve­nían in­ves­ti­gan­do» que in­da­guen so­bre los nue­vos in­di­cios apor­ta­dos por la fa­mi­lia de la víc­ti­ma acerca del po­si­ble mó­vil del ase­si­na­to de la jo­ven en 2009. Las prue­bas ven­drían a dar ve­ra­ci­dad a la sép­ti­ma versión del cri­men en la que Carcaño apun­ta­ba a su her­mano Ja­vier

Del­ga­do co­mo au­tor del ase­si­na­to pa­ra in­ten­tar ocul­tar un de­li­to de es­ta­ba y fal­se­dad en la hi­po­te­ca de su vi­vien­da de la ca­lle León XIII de Se­vi­lla. El juez en­car­gó a la Policía com­pro­bar la «ve­ra­ci­dad» de las prue­bas y si pu­die­ra «es­cla­re­cer­se el lu­gar en que se en­cuen­tre el cuer­po de Mar­ta del Cas­ti­llo o la po­si­ble par­ti­ci­pa­ción en su muer­te de ter­ce­ras per­so­nas que has­ta la fe­cha no es­tu­vie­sen en­jui­cia­das».

Más de una dé­ca­da des­pués del cri­men, Mi­guel Carcaño, se­gún sos­tie­ne aho­ra la fa­mi­lia de Mar­ta, ha te­ni­do un há­li­to de mi­se­ri­cor­dia y se ha pres­ta­do a co­la­bo­rar en la re­com­po­si­ción de un cri­men que va más allá de un puzz­le sin re­sol­ver, en tan­to fal­tan mu­chas pie­zas y exis­ten dos sen­ten­cias –una pa­ra el en­ton­ces me­nor apo­da­do «El Cu­co» y otra de los adul­tos im­pli­ca­dos– con­tra­dic­to­rias en as­pec­tos bá­si­cos. El fa­llo ori­gi­nal de la ju­ris­dic­ción de me­no­res apun­ta­ba a la importante par­ti­ci­pa­ción co­mo po­co en el en­cu­bri­mien­to del her­mano de Carcaño, su no­via Ma­ría y su ami­go Sa­muel, ab­suel­tos por fal­ta de prue­bas. Tam­bién se apun­tó la ne­ce­si­dad de al menos un «co­la­bo­ra­dor ne­ce­sa­rio» an­te la im­po­si­bi­li­dad de ce­rrar el círcu­lo de mo­vi­mien­tos y horas den­tro de la es­pi­ral de men­ti­ras de las múl­ti­ples múl­ti­ples ver­sio­nes. El cu­bo de Ru­bik del cri­men de Mar­ta pro­si­gue gra­cias a la per­se­ve­ran­cia de la fa­mi­lia, que ha so­li­ci­ta­do la de­cla­ra­ción de Mi­guel, su her­mano, el pro­pio pa­dre de Mar­ta y del su­pues­to in­fil­tra­do en la fa­mi­lia de «El Cu­co». Se re­abre así la cau­sa ju­di­cial ar­chi­va­da en 2013 con­tra Fran­cis­co Ja­vier Del­ga­do, quien siem­pre ha de­fen­di­do que su her­mano lo acu­sa por ven­gan­za por no vi­si­tar­lo en la cár­cel y cu­yo en­torno se aga­rró, se­gún pu­do co­no­cer LA RA­ZÓN, a la versión del cri­men en la que Carcaño ase­gu­ró que vio­ló a Mar­ta jun­to a «El Cu­co» y lue­go le die­ron muer­te.

An­to­nio del Cas­ti­llo apun­tó a nue­vas in­for­ma­cio­nes apor­ta­das por Carcaño en su vis­ta a la cár­cel de Herrera de la Man­cha en fe­bre­ro de 2017. «Mi­rad los pa­pe­les de la hi­po­te­ca», le se­ña­ló. Así, des­cu­brie­ron la po­si­ble fal­si­fi­ca­ción de do­cu­men­tos co­mo «nó­mi­nas, vi­da la­bo­ral o de­cla­ra­cio­nes de la ren­ta» pa­ra con­se­guir una hi­po­te­ca de 108.000 eu­ros a nom­bre de Carcaño con em­pleos fal­sos de ca­ma­re­ro en el bar «El Menos dos gra­dos» de La Rin­co­na­da. Su her­mano ha­bría in­gre­sa­do más de 32.000 eu­ros en la cuen­ta del so­cio de su ne­go­cio, el bar Dse­da. Se apun­ta a una «tra­ma de es­ta­fas y falsedades pa­ra la con­ce­sión de hi­po­te­cas». «No sé dón­de es­tá el cuer­po. Pregúntale a mi her­mano», le di­jo tam­bién el con­de­na­do a 21 años de pri­sión al pa­dre de la jo­ven y ade­lan­tó es­te dia­rio. Carcaño in­sis­tió en que el res­pon­sa­ble de todo es su her­mano, que pu­do mo­ver el ca­dá­ver a otro si­tio y que «el Cu­co» es­tu­vo con ellos. Carcaño se man­tu­vo, en par­te, en la sép­ti­ma versión, en la que ha­bló de un pa­ra­je de La Rin­co­na­da –la fin­ca Ma­ja­lo­ba, ras­trea­da sin éxi­to– co­mo lu­gar don­de fue en­te­rra­do el cuer­po. Es­ta versión sos­te­nía que Mar­ta me­dió, so­bre las 22:00 del 24 de enero de 2009, en una dis­cu­sión por ha­ber­se gas­ta­do el di­ne­ro de la hi­po­te­ca y Ja­vier le pro­pi­nó un gol­pe con una pis­to­la a la que te­nía ac­ce­so co­mo vi­gi­lan­te. «Mi hi­ja no apa­re­ce por­que tie­ne esos cinco cu­la­ta­zos en la ca­be­za», di­ce la madre de Mar­ta. «Por una vez, te­ne­mos una son­ri­sa en la ca­ra», se­ña­la el pa­dre.

EFE

El pa­dre de Mar­ta, An­to­nio del Cas­ti­llo, du­ran­te una de las múl­ti­ples bús­que­das de la jo­ven ase­si­na­da en 2009

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