«ME PREO­CU­PA QUE LOS COMUNISTAS DE UNI­DAS PO­DE­MOS ES­TÉN EN EL GO­BIERNO»

RA­MÓN AR­CU­SA, LA MI­TAD DEL DÚO DI­NÁ­MI­CO, PU­BLI­CA SU BIO­GRA­FÍA EN LA QUE CUEN­TA SU «AFFAIRE» CON MA­RI­SOL Y AMAN­DA LEAR Y LOS VEIN­TE AÑOS LLE­NOS DE ANÉC­DO­TAS AL LA­DO DE JU­LIO IGLE­SIAS

La Razón (Cataluña) - - Muy Dinámico - POR JO­SÉ DE SAN­TIA­GO

La vi­da de Ra­món Ar­cu­sa, la mi­tad del Dúo Di­ná­mi­co, es un tio­vi­vo de ex­pe­rien­cias y sen­sa­cio­nes que aho­ra plas­ma en su au­to­bio­gra­fía «Soy un truhán, soy un se­ñor (o ca­si)», que nos acer­ca a per­so­na­jes co­mo Ju­lio Igle­sias, Ma­rio Mo­reno «Can­tin­flas», Ste­vie Won­der, Frank Si­na­tra, Aman­da Lear, Ma­ri­sol e in­clu­so has­ta dos je­fes de la ma­fia.

–¿Es más truhán o más se­ñor?

–De­jé­mos­lo al cin­cuen­ta por cien­to. Pe­ro no le voy a con­tar has­ta dón­de soy truhán, ja, ja, ja. –Co­mo Dúo Di­ná­mi­co, ¿quién li­ga­ba más Ma­nuel de la Cal­va o us­ted?

–Me lla­ma­ban «el gua­po», pe­ro él te­nía mu­cho más éxi­to que yo, por­que es más ex­tro­ver­ti­do y ju­ga­ba en el equi­po de wa­ter­po­lo de un club muy eli­tis­ta de Bar­ce­lo­na.

–Sus fans eran unas ni­ñas, y más de una qui­so co­lar­se en sus ha­bi­ta­cio­nes...

–Ja­más se nos pa­só por la ca­be­za li­gar con me­no­res de edad. Las chi­cas que subían a nues­tras ha­bi­ta­cio­nes eran to­das ma­yo­res de die­ci­ocho años. Pe­ro fue­ron muy po­cas, nun­ca qui­si­mos mez­clar el tra­ba­jo con el li­go­teo.

–¿Por qué les echa­ron de una pla­ya nor­te­ña? –Lle­vá­ba­mos unos ba­ña­do­res mi­núscu­los, ti­po «tur­bo», de­ma­sia­do atre­vi­dos.

–¿Tu­vo un «affaire» con Ma­ri­sol? –Que­da­mos pa­ra sa­lir, pe­ro nos di­mos cuen­ta de que no es­tá­ba­mos he­chos el uno pa­ra el otro. Ade­más, Ma­ri­sol era en­ton­ces una ni­ña. –Tam­bién tu­vo una ci­ta con un tran­se­xual muy co­no­ci­do...

–Ma­nuel y yo co­no­ci­mos a dos mu­je­res ru­bias im­pre­sio­nan­tes en una pis­ci­na ma­dri­le­ña. Me fui con una de ellas a ce­nar y a to­mar una co­pa en un lo­cal en el que ac­tua­ba Juan Car­los Cal­de­rón y me tu­vie­ron que avi­sar de que es­ta­ba con un travesti. Re­sul­ta que era la can­tan­te que años des­pués triun­fa­ría co­mo Aman­da Lear. La acom­pa­ñé a su ho­tel y me di­jo que subie­ra con ella a su ha­bi­ta­ción. No lo hi­ce, pe­ro si no me lle­gan a ad­ver­tir ha­bría­mos aca­ba­do en la ca­ma.

–¿Ha pro­ba­do las dro­gas?

–Ha­bré fu­ma­do tres o cua­tro po­rros y con­su­mi­do una so­la ra­ya de co­caí­na, que no he vuel­to a pro­bar. Me la ofre­cie­ron en una fies­ta. No me gus­tó y ja­más re­pe­tí.

–¿Ma­nuel es muy dis­tin­to a Ra­món?

–So­mos co­mo el agua y el acei­te, pe­ro tam­bién dos her­ma­nos del al­ma. Si a uno le ocu­rre al­go, el otro acu­de al res­ca­te in­me­dia­ta­men­te. Te­ne­mos un ca­rác­ter muy di­fe­ren­te, pe­ro en la mú­si­ca con­ge­nia­mos al cien por cien. Yo vi­vo en Mia­mi, él en Ma­drid... se po­dría de­cir que es­ta­mos jun­tos, pe­ro no re­vuel­tos. Aun­que en nues­tra vi­da per­so­nal tam­bién coin­ci­di­mos en que lle­va­mos ca­sa­dos cin­cuen­ta años.

–¿Die­ron mo­ti­vo a sus mu­je­res pa­ra que se sin­tie­ran ce­lo­sas?

–Si hay al­go que odio en es­ta vi­da es la in­fi­de­li­dad y la trai­ción. Y tan­to Ma­nuel co­mo yo siem­pre he­mos si­do fie­les a nues­tras es­po­sas.

–¿La su­ya no sien­te ce­los de sus fans?

–Pue­de que qui­zá al prin­ci­pio de nues­tra re­la­ción, pe­ro aho­ra es­tá por en­ci­ma de eso.

–¿Pi­dió leer Ju­lio Igle­sias su li­bro an­tes de su pu­bli­ca­ción?

–Me pre­gun­tó y le di­je que le po­nía a pa­rir. Me mi­ró con ca­ra se­ria y le con­tes­té que era una

bro­ma. En­ton­ces, me co­men­tó: «No va­yas a ha­blar de las mu­je­res con la que he es­ta­do».

–¿Có­mo es Mi­ran­da, la mu­jer de Igle­sias?

–Es­pec­ta­cu­lar e in­te­li­gen­te. La com­pa­ñe­ra per­fec­ta en to­dos los as­pec­tos de la vi­da. Ju­lio la co­no­ció en Su­rá­fri­ca y nos la pre­sen­tó tiem­po des­pués en Baha­mas. Se hi­zo im­pres­cin­di­ble pa­ra él, es la ad­mi­nis­tra­do­ra per­fec­ta y la que ha traí­do se­re­ni­dad a su exis­ten­cia.

–En una oca­sión, Igle­sias le pre­gun­tó quién era el me­jor can­tan­te del mun­do y su res­pues­ta le sor­pren­dió...

–Pen­sa­ba que iba a con­tes­tar que él, pe­ro ele­gí a Frank Si­na­tra. Yo no in­cluía a Ju­lio en esa se­lec­ción, pen­sa­ba que se re­fe­ría al res­to. Él no lo en­ten­dió así.

–¿Có­mo co­no­ció a Si­na­tra?

–Fui con Ju­lio a su ca­me­rino pa­ra en­se­ñar­le una can­ción y me pi­dió que se la can­ta­ra. Me que­dé de pie­dra, fue una si­tua­ción in­creí­ble can­tar­le a mi ído­lo.

–¿Un ído­lo con amis­ta­des du­do­sas?

–En aque­llos tiem­pos la ma­yo­ría de los ar­tis­tas de ori­gen ita­liano te­nían amis­tad con ma­fio­sos.

–Pa­ra ma­fio­sos los dos con los que ce­nó en ca­sa de Ju­lio...

–Sí, uno mu­rió acri­bi­lla­do a ba­la­zos y el otro creo que es­tá pre­so. Eran per­so­na­jes muy po­de­ro­sos y ad­mi­ra­do­res de Ju­lio. Un ami­go co­mún, Tony, les tra­jo a ce­nar y en cuanto les vi no­té al­go ra­ro. Lle­ga­ron con dos guar­daes­pal­das for­ni­dos que lle­va­ban ba­jo la cha­que­ta unas so­ba­que­ras con armas. Pe­ro

Ju­lio nun­ca ha te­ni­do re­la­ción con la ma­fia.

–¿Es Ju­lio un de­rro­cha­dor? –Se com­pró un Fe­rra­ri que le cos­tó dos­cien­tos cin­cuen­ta mil dólares y no creo que die­ra más que una vuel­ta a la man­za­na. Tam­bién dos Rolls Roy­ce, uno de ellos des­ca­po­ta­ble, que se in­cen­dia­ron por un pro­ble­ma con la ba­te­ría y la fir­ma le tra­jo otros dos nue­vos.

–¿A qué fa­mo­sos re­cuer­da con ma­yor ca­ri­ño?

–Sin du­da, a Can­tin­flas y Ste­ve Won­der.

–¿Qué le pa­re­ce la ges­tión de Sán­chez en la cri­sis del co­ro­na­vi­rus?

–Me preo­cu­pa que los comunistas de Uni­das Po­de­mos for­men par­te del Eje­cu­ti­vo. Es un error de Sán­chez. Pa­ra go­ber­nar no hay que ha­cer­lo con ideo­lo­gías, sino pen­san­do en el bien del pue­blo. Y los car­gos de los mi­nis­te­rios de­ben ocu­par­los per­so­nas for­ma­das y no los ami­gos de turno. Los po­lí­ti­cos me pa­re­cen char­la­ta­nes que ven­den hu­mo, pro­me­sas que no cum­plen.

–El «Re­sis­ti­ré» del Dúo Di­ná­mi­co se ha con­ver­ti­do en un himno de la pan­de­mia.

–En la edi­to­rial me pi­die­ron que mi li­bro se ti­tu­la­ra «Re­sis­ti­ré» pe­ro no qui­se pe­car de opor­tu­nis­ta. La can­ción la com­pu­so Ma­nuel y tie­ne una fuerza ex­tra­or­di­na­ria. El que re­sis­te ga­na, pe­ro, yo pre­fe­ri­ría que de­ja­ra de can­tar­se des­de los bal­co­nes, por­que sig­ni­fi­ca­ría que se ha aca­ba­do la pan­de­mia.

6 6 Her­ma­nos del al­ma Aun­que re­co­no­cen ser muy dis­tin­tos, en el es­ce­na­rio los ar­tis­tas se en­tien­den a la per­fec­ción.

3 1 Jet pri­va­do Ra­món Ar­cu­sa y su mu­jer, jun­to a Ju­lio Igle­sias com­par­tien­do vue­lo en el avión pri­va­do del can­tan­te. 2 Se­sen­ta años jun­tos Ra­món Ar­cu­sa y Ma­nuel de la Cal­va, el Dúo Di­ná­mi­co, se­sen­ta años so­bre el es­ce­na­rio. 3 El co­ro­na­vi­rus, en Mia­mi Ar­cu­sa y su es­po­sa, Shu­ra Hall, vi­ven la pan­de­mia des­de su ho­gar en Mia­mi. Tam­bién allí es obli­ga­to­ria la mas­ca­ri­lla.

5 Uno más en la fa­mi­lia Ar­cu­sa tra­ba­jó vein­te años con Ju­lio Igle­sias, lle­gan­do a ser uno más de su fa­mi­lia. En la ima­gen, con el can­tan­te y sus hi­jos. 5

4 4 Bo­das de oro El ma­tri­mo­nio se ca­só en 1970 y des­de en­ton­ces no se han se­pa­ra­do. Es­te año ce­le­bran sus bo­das de oro.

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